|
"Poner
los libros en la calle ha sido una idea genial", dice una
voz, Nancy López López, usuaria de este servicio que ofrece
a diario la Coordinación General de Bibliotecas Públicas del
Estado, siguiendo esta corriente de lectores transeúntes,
"idea excelente, ayuda a la gente a aprender a
leer", este otro pensamiento queda impreso en la libreta
de comentarios hecho por Agustín Ruiz, estas opiniones son el
oxigeno para seguir este servicio que ha dado excelentes
resultados, y que son aprovechados debidamente para un
crecimiento mayor e inmediato pero que desgraciadamente carece
del soporte económico (presupuesto oficial).
Cómo
no va a regocijarnos, y hablo en plural por que, ya es un
equipo de personas, jóvenes en su mayoría, estudiantes,
hombres y mujeres, que lo llevan a cabo diariamente de las
10:00 de la mañana a las 2:00 de la tarde, en los puntos
estratégicos, en su mayoría jardines en que la afluencia
permanente de transeúntes dan el material de lectores que nos
proponemos captar, habrá contingencias climáticas, otras que
nos dificulten o le hagan perder su continuidad, pero para
estos obstáculos ya se esta estudiando que es lo que procede
hacer con los módulos, y que será desde luego instalarlos en
lugares techados, y en donde la clientela que ya tiene los
busque.
Establecerlos
no ha sido fácil pero tampoco imposible, hasta ahora se han
vencido las circunstancias, los tropiezos económicos, la
falta de vehículo propio, y uno muy importante: la
gratificación que se le da al personal, ya que no puede
decirse que es un sueldo, para atender a la clientela fugaz, y
trashumante, el material de los libros, que son 400, es
recreativo y despierta en los usuarios, en primer lugar
asombro, por ser absolutamente gratuito, y la oportunidad de
llevarse a su casa el libro que deseen, con la promesa de
devolverlo cuando ya lo hayan leído; hemos logrado con esta
actitud, dos cosas muy importantes: dar confianza a los
lectores, y multiplicar el número de personas que leen ese
volumen.
El
primero de los módulos que fue inaugurado, el 23 de
septiembre del 2003, en el atrio de la iglesia de San
Agustín, y que lleva el nombre del profesor Ventura López,
dio la pauta para instalar otros, y debido a la generosidad de
los señores González Sánchez, Raúl Fernández y Daniel
Bautista, logramos adquirir cuatro más, con lo que hemos
venido funcionando durante este año, los cuatro módulos
llevan los nombres de: Guadalupe Mussalem, oriunda del Istmo
de Tehuanpec, Oaxaca, de profesión socióloga, fundadora con
la investigadora Margarita Dalton de la Casa de la Mujer
"Rosario Castellanos", ya fallecida. Guillermo Rosas
Solaegui, músico escritor y fundador de la Escuela de Bellas
Artes; José María Bradomín, autor de varios libros que son
los más buscados en las bibliotecas publicas, el del
periodista Luis Santiago, único que recibe en vida este
honor, por su preocupación constante por la noticia cultural.
El
servicio social del Instituto Libre de Comercio y
Administración (ILCA), fue requerido para cubrir estas
necesidades, institución que responde y digno de tomarse en
cuenta.
Por
un convenio reciente entre la Coordinación General de
Bibliotecas Públicas del Estado y el DIF, estos módulos
serán llevados a los 504 centros planeados con un sistema
integral, para visitar todo el sistema oaxaqueño, según el
Plan de Desarrollo que ha creado esa institución dentro del
plan gubernamental. La estadística que se ha llevado de los
usuarios consultantes, asciende hasta la fecha de 12,000.
Todos
a leer… cumple con el objetivo para el que fue creado por la
que esto escribe, que todas aquellas personas que no acuden a
las bibliotecas, tengan un inesperado encuentro con los
libros, un encuentro de amigos, de consejeros, que le ofrece,
recreación, fantasía y también conocimiento.
|