|
Yo no me imaginaba ser Neurótica, aunque desde niña he
sufrido mucho, me fue muy difícil aceptar a un padre
alcohólico, agresivo y mujeriego. Recuerdo que me sentía muy
mal y triste cuando lo veía con sus amantes, me daba mucho
coraje, tenía ganas de gritarle, de golpearlo, de preguntarle
porqué hacia eso, por qué engañaba a mí mamá, sentía
celos, pensaba que mi papa tenía que ser fiel a mi mamá, el
llegaba a la casa como si nada hubiera pasado y yo me
deprimía mucho, me encerraba en mi cuarto a llorar, me
sentía muy sola, me daba mucho miedo que se divorciaran,
quería verlos unidos, contentos quería ver armonía en mi
hogar.
Pensaba que como hija mayor tenía que hacer algo, así que
los inscribí en un encuentro matrimonial, no aceptaba ver la
realidad, no los aceptaba como eran, quería cambiarlos, que
fueran diferentes, como no se daba me sentía muy mal.
Después me enteré que tuvo un hijo con su amante, me dolió
mucho, ellos se separaron, aunque fue lo mejor, a mi me
afectaba, yo pensaba que si eso era amar, yo no quería amar y
sufrir tanto, aunque desde niña siempre quise tener una
familia un hogar.
Tuve novios pero me daba mucho miedo enamorarme, que me
dejaran y sufrir por eso. No duré mucho tiempo con mis
novios, porque en cuanto sentía más afecto me daba miedo y
los terminaba y les decía mejor quedamos como amigos,
prefería eso a terminar en pleitos, o sufriendo, yo
desconfiaba de los hombres, estuve muy resentida con ellos por
su forma de ser, sentía que abusan, que humillan, que
golpean. Veía a mis amigas o primas con novios y no podía,
porque sentía, un miedo muy grande.
Aparte, por mi devaluación siempre me sentía fea, no me
gustaba mi físico y pensaba que a los demás tampoco, siempre
me compare con loas niñas más bonitas de la escuela, o mi
familia, yo soy morena, estoy subida de peso pensaba quien me
va a querer.
Después de unos años conocí a mi esposo, me gustó su forma
de ser, su alegría, sus atenciones que tenía conmigo, fuimos
novios 3 años y me sorprendí de ver el tiempo que había
durado con él, me pidió que nos casáramos y acepté.
Siempre había deseado una familia unida y bonita, dos hijos,
pero al casarnos volvió mi inseguridad, empecé a ser muy
celosa, muy posesiva, a querer saber dónde andaba, con quien
estaba, un miedo muy grande a que me engañara con otra mujer,
a perder mi familia, mi hogar.
Peleaba con él me enojaba si llegaba tarde, o se había ido a
tomar unas copas con sus amigos, cuando llegaba yo sentía
ganas de agredirlo, de golpearlo, de insultarlo, de
lastimarlo. Siempre le dije que si ya no sentía nada por mi,
que me lo dijera pero que no me engañara por que si lo hacía
yo lo iba a dejar, yo no iba a perdonarlo, que yo no era como
muchas mujeres que fingen no saber nada, y siguen con sus
esposos, a mí no me gustaría que se burlaran de mí. Si se
arreglaba demasiado, yo desconfiaba.
Mi forma de ser lo enojaba mucho, y aunque me decía que me
quería, yo no lo creía, le decía "cuantos dicen lo
mismo y engañan", si mi papá lo hizo, que espero de ti
y como tu sabes que yo te quiero te va a dar igual. Sufrí
mucho, no disfrutaba mi matrimonio, me ponía de mal humor, me
veía muy enojada, de malas, empecé a descuidarme en mi
arreglo personal, pensando sólo tonterías, imaginándome
muchas cosas, yo no he sabido de un engaño de su parte, pero
he sufrido mucho.
Aunque me fue muy difícil aceptar que estaba mal y que
necesitaba ayuda, asistí a Neuróticos Anónimos y me
encontré con gente que sentía lo mismo que yo y lo había
superado. Encontré comprensión y me quede, yo recibí mucha
ayuda y ahora ya no me peleo con mi esposo tanto, me acepto
como soy, me siento con ganas de vivir y disfrutar mi familia,
ya no estoy pensando que va ha pasar y si me deja, disfruto de
lo que voy viviendo, le doy más libertad, y me siento más
libre, sin tanto sufrimiento. Mi matrimonio sigue adelante,
disfruto más las cosas.
|