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Actuar en concordancia con los principios, es aceptar la
verdad que nos hace libres, es ir mas allá de la simple idea
de que la autoridad suele equivocarse, porque es de humanos
ser falible. Pero la razón nos asiste, cuando se conoce la
historia y se actúa bajo el dosel de la inteligencia y es
esto lo que precisamente le falta en el reclamo de un grupo de
avecindados y a uno que a otro joven Oaxaqueño que se ha
manifestado en el asunto del Jardín de la Constitución (de
Cádiz). El mal llamado Zócalo de nuestra Ciudad, es el tema
que hoy me invita a escribir estas líneas de reflexión, que
los lectores de Oaxaca Profundo necesitan como una forma de
dilucidar el asunto del sitio Histórico que hoy es
intervenido por las Autoridades del Gobierno del Estado y el
H. Ayuntamiento de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, (Decreto No
4 del 10 de octubre de 1872).
«El Tiempo y nuestra constancia los vencerán»- Benito
Juárez - es este verbo el que florece en la intuición y en
la pasión, es el que inspira a la Autoridad en sus actos de
gobierno para proteger lo tangible y lo intangible, e invoca
al tiempo como factor de la razón y no al simple deseo de
construir, de transformar, pero sobre todo el cumplir con el
mandato que se le otorga a un gobierno, a través del sufragio
que llevó al Lic. Ulises Ruiz a ocupar el gobierno el pasado
1 de Diciembre de 2004.
¿Que es lo que queremos los Oaxaqueños? Es una pregunta o es
el resultado de una petición hecha en los foros organizados
por el equipo de trabajo, que se conformo para recepcionar las
ponencias presentadas en los meses de campaña del candidato,
hoy Gobernador.
Mas creo sinceramente que es esencial para poder comprender el
significado de nuestro Centro Histórico, un repaso de nuestra
Historia.
Es el agrimensor Alonso García Bravo, el que traza a cordel
la Villa de Antequera en 1529 y quien parte de la esquina Sur,
oriente con un punto dirigido al Norte y con una ligera
desviación de 9° con el fin de lograr que los vientos
limpiaran la Ciudad y se proyecte en forma permanente una
sombra que la haga fresca y viable, así se logra la idea de
una ciudad acorde al urbanismo del renacimiento, que es
nuestro damero formado por manzanas de 100 varas por 100
varas, son el resultado. En occidere se conoció como ágoras,
después, en el renacimiento como Plaza mayor, mas ésta no se
traza con estas medidas, va mas allá de un cuadrado, se
proyecta de 100 varas de oriente a poniente y de 200 varas de
Norte a Sur, el Poder Eclesistico al Norte - El Palacio
episcopal - (hoy Palacio Federal) y a un costado la Residencia
del Obispo (hoy edificio central de la UABJO) al sur las Casas
concistoriales (hoy Palacio de Gobierno).
Es en 1537 que se inicia la Catedral en la parte norte de la
Plaza Mayor - pues la Plaza Menor era la de Santa Catarina,
después llamada del Marquéz y donde hoy está el Mercado
Benito Juárez Maza, su nombre original fue Porfirio Díaz,
inaugurado el 2 de abril de 1894 y hasta 1601, se construyen
las casas con los portales.
Esta Plaza Mayor cambia su nombre a Plaza Real y en 1767 a
Plaza de Armas, su Fuente al centro de la Plaza fue inaugurada
el 28 de octubre de 1 739, al igual que la Caja repartidora
del Carmen Alto, así cormo las obras del Portal del Palacio
de Gobierno, la plaza carecía de Arboles, de bancas, de tal
forma que hasta 1868 las gentes se guarecieron del sol y del
agua, en los portales, es más, el paseo en el zócalo que
todavía nos toco, se daba a través de los portales en donde
se comerciaba con todo, recordamos las casetas adosadas, a
columnas del Portal de mercaderes y de flores.
Es en este año, el primero del Gobierno del General Felix
Díaz Mori, en el que siembran los laureles (variedad de
ficus) que crece en todo el mundo, no es exclusivo de la
India, como equivocadamente conservamos la idea. El Jardín se
inauguró el 15 de marzo de 1868.
Así mismo se colocan las primeras bancas y se construyen las
fuentes en las esquinas, más recordemos que años atrás, en
1812 su denominación es la de Plaza de la Constitución, por
la constitución de Cádiz de 1808, sin embargo a la siembra
de estos árboles se le conoce como Jardín de la Plaza de
Armas, hasta que se da cumplimiento al decreto No. 4, del 10
de octubre de 1872, que establece que un Jardín llevará el
nombre del Benemérito del Estado y de América Don Benito
Juárez y una estatua habrá de colocarse en él, dicha
estatua se inaugura el 5 de septiembre de 1885 y se coloca
entre el Palacio de Gobierno y el primer Quiosko construido,
en donde se encontraba la Fuente de Jaspe (dicha fuente se
llevo al centro de la Plaza de Santa Catarina ya en esa fecha
de San Juan de Dios) también conocida en el siglo XVI, como
la Plaza del Marquéz.
En 1888 la estatua de Don Benito Juárez fue retirada y
llevada a San Pablo Guelatao, año en el que se construyó el
Quiosko que aun conservamos y para dar cumplimiento al citado
decreto, las Autoridades decretaron que el Poseo
Netzahualcoyotl se denominaría Paseo Juárez (El Llano) lo
inauguración de la Estatua del Patricio con la corona del
imperio a sus pies, se efectuó el 15 de septiembre por la
noche del año 1894.
Todo lo anteriormente reseñado demuestra dos cosas
importantísimas, no se llama oficialmente Zócalo, esto es
una mala costumbre que el vulgo a conservado de las crónicas
de los oaxaqueños que viajaron a la ciudad de México, ahí
tampoco hubo un nombre oficial de Zócalo, hay una plaza de lo
constitución (la de Cádiz) que albergó lo estatua ecuestre
de Carlos IV (1748-1819) (el caballito) padre de Fernando VII
(1 784-1833).
La otra parte importante es la evolución de la ciudad de
Oaxaca de Juárez, puesto que después de Felix Díaz se
introduce el alumbrado público de petróleo el 2 de marzo de
1882, el telégrafo en 1886; el General Gregorio N. Chávez,
construye el mercado y ordena los primeros pisos de cantera en
torno al Quiosko, así como ordena traer la Piedra por
Ferrocarril de Las Cedas, arriba de Telixtlahuaca para
arreglar las calles del primer cuadro, respetando el canal
central que bajaba de los acueductos de la Caja de agua del
Carmen Alto y que recogía las aguas de las casas en tiempo de
lluvia, en el año de 1922 en el que fue Gobernador Manuel
García Vigil, se colocó el piso de mosaico en el Jardín y
se pavimentaron las calles del centro de la ciudad.
Los periódicos que se editaban en la ciudad se le echaron
encima literalmente, porque como tenía automóvil, quería
que éste no saltara (era de muelles) el Ford GT4.
Cuando el recordado y muy querido Lic. Alberto Canseco Ruiz
fue Presidente Municipal, le dio otra fisonomía, mando a
quitar los casetas de los portales y metió a los comerciantes
a la parte bajo del Quiosko -ahí deben construirse baños del
siglo XXI-, la obra la ejecutó el Arq. Flores Aguillón,
quizá queriendo recordar que el origen de la Banda de Música
era la retreta que tocaba en la Alameda de León.
En los portales se colocó un piso de onix y todo el mundo
feliz, 15 años después al inicio de su Gobierno, Don Pedro
Vásquez, se encuentra con unas obras iniciadas por el Ing.
Fidel Jiménez Ruiz, y ejecutada por el Ing. Serafín
Martínez, consistentes en un adoquín (estampado de
concreto), quedando el atrio integrado o la Alameda de León
(por cierto, la Alameda se inauguró en 1843) las Autoridades
retiraron la barda atrial que impedía la integración de la
Plaza y dejaba al descubierto las tarjeas de aguas que
llegaban en su tiempo Siglo XIX al Río Atoyac (mucho antes de
las obras de drenaje que construyó el Ing. Chandubi).
Cuanta historia y cuanto trabajo de los Oaxaqueños, que hacen
insuficiente el espacio que hoy tenemos, sin embargo, debemos
tener confianza en el proyecto, en la capacidad de los
técnicos Oaxaqueños, no seguir dependiendo de los enviados
del INAH, en gente ajena así sea I.C.O.M.O.S., porque quien
al final de todo, los que vivimos en Oaxaca somos los que
disfrutaremos de nuestro remozado Centro Histórico.
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