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Hace unos días tuve la oportunidad de platicar con el señor
Luis Santiago quien me comentó de sus viajes no solo para
conocer la belleza del patrimonio edificado, sino también de
las costumbres y tradiciones, de la forma de vida en otras
latitudes, de sus logros y expectativas, su plática no deja
de ser alentadora, porque a través de sus palabras se conoce
y se aprende.
Pues ese día me dijo que a mediados de junio se va a realizar
en Oaxaca el Gran Festival del Danzón teniéndose casi todo
listo, por cierto, él es el más incansable promotor desde
hace varios años. Ha estudiado y sabe de lo tanto que dio y
ha dado a los cubanos y mexicanos esta música sabrosa llena
de ritmo y de calor humano.
Me preguntó que si no recordaba yo algunas de las orquestas
que habían hecho fama en Oaxaca y le dije que sí, que cuando
ingresé al Instituto de Ciencias y Artes del Estado una de
las cosas bonitas que los alumnos de medicina organizaban cada
año era el "Baile de la Escuela de Medicina"
amenizado en muchas ocasiones por la orquesta del maestro Juan
García Medeles. Estos bailes se hacían en el segundo patio
del edificio central y eran precisamente el "Sábado de
Gloria".
Los organizadores siempre muy estrictos exigían a las damas y
a los varones asistir vestidos de gala; ellas, con
"Vestido de noche" y ellos, de traje negro. Los que
empezábamos a vivir esa experiencia hacíamos mil sacrificios
para asistir, primero para pagar la entrada y segundo, para
conseguir el famoso traje negro, en esto nos ayudaban los
amigos prestándonos el pantalón o el saco, pero todo valía
solo por asistir a tan famoso evento y creo nadie nunca salió
desalentado y hasta la fecha los seguimos recordando pues era
un deleite disfrutar la música del maestro "García
Medeles" y más cuando como jóvenes estudiantes
teníamos la oportunidad de encontrar con quien bailar una o
dos melodías.
Primero en el Instituto y después en la Universidad, los
alumnos que terminaban su preparatoria, organizaban casi
siempre su "Baile de Graduación" en el mismo lugar,
para ello, sus directivos contrataban alguna de las orquestas
más sobresalientes del momento, por ello tuvimos la
oportunidad de escuchar a los Violines Mágicos de
Villafontana, a Pablo Beltrán Ruiz y a Carlos Campos.
En esa época vinieron muchas y muy buenas orquestas, por
ejemplo: Mariano Mercerón, B. Rosado, Pérez Prado; Acerina y
su Danzonera; Luis Alcaraz, Solistas de Agustín Lara, La
orquesta Universitaria de "Pepe Luis"; la de Ramón
Márquez, la de Pepe Castillo, Gamboa Cevallos; Ángel
"Chino Flores", Miguel Angel Cerralde, Carmen Rivero
y sus cumbias; los Socios del Ritmo; la Sonora Santanera, Viki
Laure, los Sonors´. Los Aragón, originarios de Tabasco; Los
Bukis, Rigo Tovar y Acapulco Tropical.
Pero en Oaxaca también las había, recuerdo la de los
"Hermanos Arenas" , y a los "Hermanos
Martínez", a "Enrique Delgado Porras",
"Manuel Bustamante Gris" y la del maestro Rafael
Ricardez, "; Marimba Orquesta "La chabelita"
del 54 Batallón de Infantería"; la Marimba Orquesta de
los Hermanos Espinosa, llamada "Maderas de mi
tierra" que alternaban con las visitantes, siempre
haciéndolo con gran dignidad dada su calidad musical.
En el Instituto al terminar la Semana del Estudiante en el mes
de mayo, se hacia el "Baile del Estudiante" en los
cuales actuaban orquestas de México o alguna de las nuestras
que siempre estaban al lado de nosotros, cerca de los
jóvenes, en nuestra casa de estudios. No faltaban en la
celebración de la toma de protesta de la Mesa Directiva de
cada una de escuelas que integraban la Universidad, el Día de
la Samaritana, o en algunos otros sitios como el Club de
Sembradores que tenía su sede en la segunda de J. P. García,
en el Club de Leones, en la "Casa de los Deportes"
allá frente al "Paseo Juárez", en la Cámara
Nacional de Dependientes de Comercio, en el Hotel Monte
Albán, "Edificio Collada", "Casino
Español", en donde actuaban por distintas razones y solo
había que pagar una pequeña cuota y con ello pasar una tarde
inolvidable. De gran renombre fue el Baile de Blanco y Negro
organizado por las Damas de la Cruz Roja.
Hace no mucho tiempo comentaba todo esto con Fernando Ángel
Martínez San Juan, hijo de don Reveriano Martínez Esperanza,
originario de Ocotlán de Morelos quien con sus hermanos
Tomás y Manuel Martínez Esperanza, integraron un pequeño
conjunto musical dando inicio a la dinastía de los Martínez.
Don Tomás enseñó la música a su hijo Fernando Ángel desde
que éste tenía nueve años de edad y desde entonces lo
acompañó a tocar en las bodas, quince años, entierros,
calendas, convites, y principalmente en las
famosas"Placitas Españolas", tradición que aun se
conserva allá en Ocotlán las cuales se realizan durante la
cuaresma en el mes de en la Plaza Pública, en donde se
escucha buena música, se camina, platica y se prueban ricos
bocadillos tradicionales.
Pasaron los años y las orquestas locales empezaron a declinar
sobre todo porque surgieron conjuntos con menor número de
elementos, como consecuencia su costo era menor, por lo que
aquellos viejos músicos emprendieron otros caminos. Por
ejemplo Miguel Ángel, se fue a México y a los Estados
Unidos, y así muchos otros, pero después de los años
volvió, y ahora lo vemos al lado de sus hijos con una gran
orquesta: Las Siluetas.
Cuando por alguna razón Recuerdo esto, viene a mi memoria lo
que alguna vez me dijo el maestro manuel bustamante gris:
"mi padre fue amigo íntimo de grandes músicos, entre
ellos: Samuel Mondragón, Guillermo Rosas Solaegui, Próspero
González, quien fue mi maestro, y en esa época era director
de la banda de música del estado, también conocí a doña
Ernestina Rojo Arango y a Gabino García Pujol".
"Pero yo encontré en la música el gran complemento a mi
existencia, encontré ese algo que llevo dentro, que es amor
para entregarlo a los demás a través de este bello arte que
es la música, pues en ella se conjuga muchas cosas: orden,
organización, responsabilidad, memoria, estudio permanente,
optimismo, alegría de vivir, y no me equivoqué, pues han
sido tantas las satisfacciones que he tenido que podría
pasarme horas y horas contando lo tanto que he vivido y he
hecho vivir".
"Porque vivir significa para mí, otorgar una sonrisa, un
gesto, un abrazo, un saludo, algo, para penetrar en el
corazón del que te escucha, de ese que sueña, y en el cual
se puede hacer germinar la semilla del agradecimiento
imperecedero, todos los dias, sin esperar beneficio alguno, en
ese diario discurrir nos encontramos a aquel que se perdió en
el camino entre las ráfagas del viento pero también a aquel
que su vida se asemeja a la de los árboles brondosos cuya
fronda se extiende a los cuatro vientos abrigando con su
sombra al que así desee, alentando su presente y su futuro
con su sabia vivificante rebasando los límites físicos
imponer la fuerza del espíritu". |