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El barrio del Exmarquesado se localiza al noroeste de la
Ciudad de Oaxaca, México; en la época colonial y hasta la
Reforma era conocido como el pueblo de Santa María del
Marquesado; tenía parroquia, capilla, mercado, dos jardines
públicos, panteón, estación de ferrocarril, palacio
municipal, ayuntamiento, cabecera judicial con dos juzgados de
lo criminal, cárcel, kiosco, cinco ahuehuetes, garita, calle
central adoquinada, un camino real, terminal de carruajes
tirados por mulas, centro de reuniones sociales conocido como
El Ojito de Agua, lavaderos, gasolinera, alumbrado público,
fábrica de cerveza, cuatro molinos de trigo, huertas, cuatro
pasajuegos, la danza folklórica de Los Jardineros, la pilita
y un arco triunfal de cantera ocre en la entrada. El arco, la
Capillita de La Soledad y la garita que se encontraban
situados a la misma altura (dónde esta hoy la Fuente a los
Niños Héroes) eran la entrada y el paso hacía la ciudad de
Oaxaca. En el lado opuesto se localiza La Rayita; "A la
frontera –del pueblo de Santa María del Marquesado– con
la ciudad le llamaban La Raya", esta es la razón por la
cual al mercado que se encuentra en este lugar le llamaban de
mercado de la rayita (Hoy IV Centenario).
El 6 de julio de 1528 le fue concedido a Hernán Cortés el
título de Marqués del Valle de Oaxaca "haciendo
comprender dentro de las villas de su mayorazgo Cuilapan,
Etla, Tehuantepec y Huaxyacac… con pequeñas limitaciones se
puede decir que era dueño, por donación del rey de España,
de todo lo que es hoy el estado de Oaxaca". Una de las
casas del Marqués estuvo en el pueblo de Santa María (fue
demolida para construir el acceso al periférico) y es la
razón por la cual se llamó Santa María del Marquesado. El
pueblo fue absorbido por la ciudad un poco después de 1845
convirtiéndose en el barrio del Exmarquesado.
A la fiesta del barrio se le llama El Jueves de los Compadres,
es una fiesta profano religiosa que se celebra el día jueves
anterior al miércoles de ceniza o sea, el jueves antes del
inicio de la cuaresma; por lo tanto la fecha de la fiesta
varía. La razón central del jueves de los compadres es la
veneración al Señor de Santa María, que es un cristo que
según los estudiosos de los escritos de los santos cristos
tiene alrededor de 400 años.
Don Gonzalo Cervantes me contó que en el Jueves de los
Compadres se hacía una mayordomía y salía una comparsa de
la casa del mayordomo, recuerda especialmente una en que
salieron vestidos de marineros y también que bailaban la jota
que "era un baile de mucho movimiento".
La Calzada Madero era la única calle pavimentada del barrio;
entrada y salida principal a la ciudad por este rumbo.
Originalmente cuentan que se llamó Avenida Morelos por que
fue por donde hizo su entrada triunfal el Generalísimo
Morelos; estaba empedrada en el centro, desde al arco de
piedra a la altura de la garita del marquesado y de la
capillita de La Soledad (Fuente a los Niños Héroes), hasta
el centro de la ciudad.
Además de nuestras casas había en el barrio lugares, cosas y
personas que pensamos que nunca iban a desaparecer; el Río
Atoyac, el ojito de agua, los cuatro pasajuegos, el
ferrocarril, los terrenos con milpa o con alfalfa a dos o tres
cuadras de la casa a donde iba toda la familia a coger
chapulines; las faldas del cerro del Fortín, igual, a dos
cuadras a donde iba a cortar azucenas; las carretas a las que
te subías de "mosca"; los burros a los que, de
pasadita, podías montar; el comal de la tortillera que
sabías atizar con cañuela cuando ibas por las tortillas
calientitas, bajaditas del comal; las vacas que veías
ordeñar y dar leche sin bautizar; la misa de siete los
domingos, lo más emocionante de ir a misa era subir al
campanario a tocar la campana que era más grande que tú y
que se toca dándole vueltas y en cada vuelta tenias que
evitar que te golpeara o que te arrojara al vacío; la
doctrina en las tardes; recuerdo el olor a incienso; en el
templo de Santa María, el sol de la tarde pega en la puerta
de entrada y se filtra en diagonal hacía el altar, mientras
Sofía, la panadera, dicho con admiración y con mucho
cariño, nos formaba en dos filas, niños y niñas;
avanzábamos hacia el frente cantando: "vamos niños al
Sagrario, que Jesús llorando esta, pero viendo tantos niños
que contento se pondrá;" o ver a tus hermanas en el mes
de mayo que iban a ofrecer flores durante el rosario; el
herrero Don Ricardo Carmona que tenía su taller a la vuelta
de la casa y que le ponía la punta de acero al trompo y
mientras lo hacía te dejaba que lo ayudaras a avivar las
brasas de carbón soplando con el fuelle de la fragua; los
cuentos de los viernes por la noche que me contaba Papá Nufo,
mi abuelo, o la cena especial que le preparaba Mamá Bricia,
mi abuela, todos los sábados y que para disfrutarla me hacía
el aparecido; El queso envuelto en papel de estraza y asado en
las brasas; los hizaches de los que cortabas las horquetas, la
amarrabas con alambre y la cosías en las brazas, ya seca tú
mismo le ponías los hules y el cuerito. Con ella ibas a cazar
mitreños cuando llegaba la primavera; el salta pared o las
chuparrosas.
El salta pared se durmió en el olvido hasta una ocasión en
que fui a Juxtlahuaca; me asome por la ventana del hotelito y
lo volví a ver; hasta ese momento reparé que hacía muchos
años que lo había perdido. Las casas del barrio eran de
adobe y el salta pared se paraba ¿se para? de manera vertical
sacando arañas. El salta pared (pájaro carpintero), los
mitreños y las chuparrosas (colibries) son pájaros que
normalmente veían los habitantes del barrio.
El río Atoyac está a cuatro cuadras de la casa, imagínense
un río crecido a cuatro cuadras de tú casa; ir a nadar era
verdaderamente un día de campo; en temporada de lluvias
cuando venía crecido mi padre nos amarraba con una reata para
que no nos llevara; llevaba agua todo el año y cuando estaba
bajo, cuando menos, le llegaba a la cintura a un adulto.
EL
RETABLO DEL SEÑOR DE SANTA MARÍA
El retablo del Señor de Santa María lo hizo Don Gonzalo
Cervantes Aquino; carpintero oriundo del barrio. Hijo de
Miguel Cervantes y de Isaura Aquino, nieto de José Cervantes;
Lo hizo, por encargo del Padre Montes, es de estilo gótico;
estilo que trajo a Oaxaca el Arzobispo Eulogio Gillow. Es de
madera de cedro y de pino que se fue consiguiendo por partes.
El padre Montés costeo todo. Se trata de un retablo con
varios arcos ojivales y una sucesión de dos nichos en donde
resalta la imagen de cristo crucificado adornado con hojas de
parra. A ambos lados aparecen la Virgen y el apóstol Juan;
falta María Magdalena. La mesa del altar hace juego con todo
el conjunto.
EL OJITO
DE AGUA
Don Carlos Martínez Vigíl me contó que: "El ojito de
agua hasta el año de 1947 fue un jardín construido por el
Lic. Guadalupe F. Martínez; se ubicaba en la zona poniente de
la ciudad de Oaxaca de Juárez con una superficie total de 11
hectáreas de tepetate en la llamada zona del marquesado,
actualmente colonia Santa María".
"El portón de entrada estaba a la derecha del camino
real, hoy calle de Niños Héroes, y a la derecha de la
entrada había una casa en donde vivía el encargado de cuidar
toda la propiedad. Junto a la casa había unos corrales con
una cuantas gallinas, 2 ó 3 puercos de engorda y en algunas
ocasiones caballos que mi padre el Lic. Guadalupe F. Martínez
traía de Sola de Vega".
Posteriormente se construyó un estanque en forma de ojo con
una profundidad de 2.50 metros y que en su parte más honda
media 5 metros; servía como depósito del agua que brotaba de
un hermoso manantial; con el derrame del agua se llenaba otro
estanque ubicado más abajo que tenía 20 metros de largo por
5 metros de ancho en el que nadaban los visitantes y que
proveía a pequeños depósitos, a ras de tierra, que iban
bajando paulatinamente y de los cuales se obtenía el agua
para regar una pequeña huerta de hortalizas; había
toronjiles, naranjales, nísperos, limoneros, mangales, 12
laureles de la India y una rosaleda formada por 5,000 rosales
sembrados en macetas colocadas sobre dos pretiles de 40
centímetros de alto que recorrían cada lado de una calzada
adoquinada que llevaba al manantial, al ojo de agua y a una
plazoleta que se extendía bajo la sombra de los laureles.
Los rosales eran modernos; sus rosas eran las mejores, es
decir, las más sanas, las más hermosas, las más originales;
femeninas y masculinas. Todas ellas de un hermosísimo
diseño. Había rosales franceses, ingleses, sarmentosos,
arbustivos, híbridos de te, trepadores, silvestres y
miniatura.
"Hasta los años de 1958, 1959 y 1960 el día del
estudiante –23 de mayo– los alumnos del Instituto de
Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca concurríamos a
disfrutar de una sabrosa barbacoa acompañada de las
travesuras y dislates propios de la juventud de aquellos
tiempos".
El encargado de cuidar el Ojito de Agua era Don Camilo; lo vi
rasurarse con el machete. De vez en cuando disparaba al aire
su escopeta para ahuyentar a los depredadores; cobraba 20
centavos por dejarte entrar a nadar. Era otro mundo
apasionante del que muchas oaxaqueños que conocieron el lugar
pueden dar fe.
EL
PASAJUEGO
En Oaxaca, a la cancha en donde se juega la pelota mixteca –mano
fría– la conocemos como pasajuego. El pasajuego de Baldo
estaba atrás del panteón al lado derecho del camino real;
salida por este lado según la circulación actual; el frontis
y la pared lateral eran de adobe; no había casas; a los lados
del camino había órganos, casahuates, zompantles, huamuches,
huajales, huisaches, carrizales y chichicasle.
Entre la barda del panteón y la parte de atrás del frontis
había un huamuche al pié del cual se sentaba mi abuelo con
sus amigos a jugar baraja española, conquian. El abuelo
Arnulfo usaba sombrero, camisa de fuera cuya falda se anudaba
al frente y cargaba una "punta" clavada en la
cintura. Por si las dudas.
Además del pasajuego de Baldo en el barrio había otros tres;
el de Efraín en Calzada Madero, entre Juan Escutia y Montes
de Oca del lado izquierdo, "adelantito estaba la fábrica
de cerveza T"; otro quedaba antes del Ojito de Agua,
frente a la Dina y atrás de la estación estaba el de Juan
Chaparro; allí vivía Juan Chaparro, que trabajaba en el
ferrocarril dónde era mayordomo de vía.
Estos son algunos lugares, cosas y personas del barrio que ya
no vieron mis hijos, que no sabrán mis nietos y que serán
devoradas y sepultadas por el tiempo como si nunca hubieran
existido.
cpcgdocast@castilanconsultoria.com.mx
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