Ejemplar Número: 23

Oaxaca de Juárez, Oax.

Julio 2005

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

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               Afromestizaje
 

-LENCHO-

         A finales de la década de los años 50 S en la ciudad de Oaxaca deambulaba en el zócalo y los portales un singular personaje conocido como el "Negro Lencho".

        Comerciante ambulante, vendía machetes y cuchillos que ofrecía a los clientes y turistas en los restaurantes y cafeterías del rumbo. Originario al parecer, del poblado de Collantes, en la costa del Mar Pacífico del Estado de Oaxaca.

        Impresionante por su elevada estatura, más alta que la media del oaxaqueño del valle, de gran fortaleza física, canoso en sus tal vez más de cincuenta años de edad, mostraba inconfundibles rasgos dominantes de ascendencia africana.

        Dado su carácter de hombre sencillo y tranquilo, fácilmente saludaba y aceptaba conversar al ser abordado por sus amigos o quien lo detenía un momento para examinar su mercancía. De andar lento y pesado, vestía su corpachón con calzón largo y camisa de manta blanca, de algodón. Calzaba huaraches de cuero.

        Padecía alguna afección psiquiátrica pues al poco rato de charla, refería que "ondas de radio" le afectaban la cabeza y hacía responsable de ello al gerente de la única estación difusora que funcionaba en la ciudad. Amigos bien intencionados y algo en broma, esbozaban alguna pantomima sobre su cráneo para "desconectarlo" de la mala influencia.

        A un lado lo anecdótico, es posible afirmar que la imagen de Lencho, es en buena medida una clara muestra de aculturación y mestizaje de a población de origen africano al pueblo de México, concretamente en la llamada Costa Chica de Guerrero y Oaxaca.

        Las primeras generaciones de esos seres humanos obligados a una emigración forzada, sufrieron una cruel mutilación de su forma de ser y manera de vivir, amen del abandono definitivo de sus hogares, familia y organización social, sin esperanza de volver a ver su mundo conocido. Perdido el consuelo de ver rostros amigos y oír las voces y sonidos de su entorno, las víctimas del tráfico de esclavos se dispersaban en grupos heterogéneos, procedentes de diferentes tribus y pueblos. Su destino era incierto y cambiante. Hoy día, sea difícil, sino imposible, identificar testimonios culturales de su vida como pueblo, anterior al proceso de esclavización, que aunque la humanidad lo ha visto prácticamente en todas las épocas y culturas, probablemente en ningún caso llegó a los extremos de África. A la Nueva España, las primeras remesas de esclavos llegaron en 1518.

LA PROCEDENCIA

        Aguirre Beltrán señala al Sudán Occidental, al Congo y al Golfo de Guinea, como las regiones del continente africano de donde procedían los grupos de esclavos llegados a Oaxaca y Guerrero. Murguía y Galardi afirma en 1818, que en Oaxaca la migración de negros hacia a costa se dio proveniente de las minas del interior del estado, que se hacían improductivas por la inestabilidad de sus vetas y una pobre explotación, que obligaba a sus dueños a abandonarlas.

        También, venían de las haciendas que explotaban la caña de azúcar. Algunos esclavos eran liberados y traídos por sus patrones. Otros habían escapado y fueron llamados "cimarrones" por andar libres en el campo y el monte. Formaron núcleos cerrados, rebeldes y desconfiados, siempre a la defensiva, por lo que conservaron mejor la peculiaridad de sus caracteres genéticos tal vez algunos rasgos culturales. De cualquier forma, la Costo del Pacífico debió agradarles por su semejanza con los países y clima que recordaba su memoria comunitaria acerca de los lugares donde nacieron y crecieron antes de ser arrancados de ahí.

        Los que llegaron con sus amos, básicamente fueron empleados en las estancias ganaderas de los españoles como vaqueros y caporales de confianza, entre otras razones, porque existía la restricción del gobierno virreinal para que los indígenas montaran a caballo, así como de formar parte de las milicias, lo cual explica que había batallones completos formados por soldados negros con oficiales europeos. Ese status les representaba un mejor trato e ingreso económico y al concluir la guerra de independencia algunos quedaron como propietarios de las tierras y ganados que habían pertenecido a sus antiguos amos y jefes militares.

        Por lo expuesto, se infiere que la versión común que atribuye el supuesto naufragio de un navío que transportaba esclavos y al escapar éstos tierra adentro, dieron origen a la población negra de la costa, se antoja fantasiosa y poco creíble. En la ruta del Mar Pacifico viajaba la Nao de China, que a partir de Filipinas sostenía un activo comercio con su destino, Acapulco. Al principio los navegantes hacían el viaje directo, pero después descubrieron que si aprovechaban las corrientes marinas les llevaba menos tiempo si efectuaban una escala en San Francisco, California. Este tráfico e inmigración asiática fue el inicio del hoy famoso Barrio Chino de esa ciudad, antes hispanoamericana, hoy norteamericana.

        Con certeza, el tráfico de esclavos fundamentalmente se dio por el Atlántico, a través del Mar Caribe y las Antillas, donde dejó su inconfundible huella, hasta llegar a puertos mexicanos, Veracruz, principalmente, y de allí, hacia tierra adentro.

         

Esta Revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.