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"Beti
palatzio es el saludo, en zapoteco, en los pueblos
mancomunados según me contó el Maestro Julián Luna y que la
Profesora Débora Cruz Hernández tradujo como: Haz fuerte tu
ánimo. "
Una
de las aportaciones que la sabiduría de
algunos oaxaqueños hace a la humanidad es sin duda el saludo
familiar, ya que, además de ser una señal de respeto, es la
oportunidad que tienen los padres de tocar a sus hijos antes
de que salgan de la casa; tocarlos y desearles un buen día;
es una buena ocasión para acariciarlos para que estén mejor
preparados para enfrentar los retos que deben afrontar cada
día; imagínense el día de un hijo que va acompañado,
siempre, de la fuerza de los que lo quieren; nosotros le
llamamos bendición. Melina cuando se despide me dice:
"la bendición padrino" y mis hijos cuando llegan y
cuando se despiden me dan un beso en la frente y la hija en la
mejilla. Recuerdo perfectamente que saludaba a mis abuelos y a
mis padres besándoles la mano, pero además cruzaba los
brazos.
En
Teotitlán del Valle, el que saluda toma con sus manos, con
las palmas hacía arriba, la mano derecha de la persona a la
que saluda e inclina la cabeza hasta tocarla y exclama:
"io" y le contestan "azoo". –io–
quiere decir: voy de paso y le contestan "azoo",
sigue tu camino. Es una herencia de la peregrinación del
pueblo zapoteco que buscaba el lugar sagrado para
establecerse. Cuando los ancianos no podían continuar le
daban la bendición a los jóvenes diciéndoles,
"azoo", sigue tu camino, algún día vas a llegar al
lugar prometido por los dioses.
Beti
palatzio es el saludo, en zapoteco, en los pueblos
mancomunados según me contó el Maestro Julián Luna y que la
Profesora Débora Cruz Hernández tradujo como: Haz fuerte tu
ánimo.
Además
del saludo, los nietos heredamos otros valores que nos hacen
crecer en todos los sentidos y que, el día de hoy, tengo la
oportunidad de compartir con ustedes. Debemos saber que
estamos construyendo el país en el que vivimos y que vamos a
heredar a nuestros hijos y a nuestros nietos.
Leyendo
a Rómulo Gallegos encontré el relato de un padre que conduce
a su hijo de la mano y frente a unas ruinas, que yo visualizo
como las nuestras de Mitla y Montealban. El niño pregunta
asombrado "padre, ¿por qué después de tanto tiempo, de
tantos terremotos; de estar expuestas a la erosión provocada
por la lluvia y el viento y a la destrucción del hombre, aun
están de pie estos vestigios de grandeza y de cultura".
El padre
le contesta: están de pie por que «los hombres que las
construyeron estaban conscientes de que estaban construyendo
una nación, el material que usaron era realmente de primera,
los constructores tenían verdaderamente los conocimientos, el
talento y la autoridad se les confería no en consideración
al mérito de los individuos, sino en función de su capacidad
real".
Para
trabajar en equipo debemos dar individualmente lo mejor de
nosotros mismos a la persona que tenemos enfrente, cuando la
tenemos enfrente, por que tal vez nunca la volvamos a ver.
El
Doctor Jorge Vera, mi maestro y asesor de tesis de la
maestría, en el Instituto Tecnológico de Oaxaca, como parte
de su filosofía nos enseñó a ser proactivos y
parsimoniosos. Pero principalmente quería que como
oaxaqueños, como profesionales y como empresarios fuésemos
como el humus.
Ha sido
el tiempo el que me ha ayudado a ir comprendiendo estos
conceptos y a ponerlos en práctica en la forma en que,
pienso, deseaba el maestro; me falta poder verbalizarlos para
trasmitirlos, como él, a través de preguntas usando el
método socrático.
El
primer concepto; según el diccionario, proactivo quiere decir
a favor de la acción, es la respuesta personal, voluntaria, a
un estímulo externo. Acepto hacer esto porque quiero, porque
asumo que es mi responsabilidad; porque de acuerdo con mis
valores decido que debo hacerlo, aquí y ahora, cuando se
espera que lo haga, cuando es útil para los demás y para
mí.
Por
naturaleza todos somos proactivos. De pro, a favor de y activo
que quiere decir diligente, eficaz, que produce efecto sin
dilación. Activo como todos sabemos es lo opuesto a pasivo.
Debemos
tener la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las
cosas sucedan provocando el resultado, como seres humanos,
somos responsables de tomar nuestra vida con nuestras propias
manos. Nuestra conducta es una función de nuestras
decisiones, no de nuestras condiciones.
La
capacidad para subordinar los impulsos a los valores es la
esencia de la persona proactiva. Las personas proactivas se
mueven por valores: valores cuidadosamente meditados,
seleccionados e internalizados.
Todas
las personas se ven influidas por los estímulos externos;
sean físicos, sociales o psicológicos. He aprendido que la
respuesta de las personas proactivas a los estímulos,
consciente o inconsciente, es en la mayoría de los casos es
una elección o respuesta basada en valores.
Una
definición sencilla y objetiva de proactividad la aprendí de
un amigo que había vendido una revista para ejecutivos en el
Distrito Federal y me contó que tuvo un supervisor que,
cuando trataban de justificar porque no habían podido vender,
les decía: "a mí díganme como lo hicieron, no me
vengan a contar como fue que no lo hicieron".
Pasando
al segundo concepto; parsimonia, según el diccionario de la
Enciclopedia Encarta, viene del latín; es femenino y
significa frugalidad en los gastos, circunspección,
templanza. También debemos entender por parsimonia lo sobrio,
moderado y tratándose de estilo, lo que es conciso en
oposición a lo redundante, ampuloso. Que guarda el justo
medio.
La
parsimonia en todos los actos de la vida es la sabiduría,
según la educación del ser en los valores, que aunada al
conocimiento de las cosas materiales nos ayuda a encontrar el
equilibrio "fuente de todo ideal, encontremos en la
mesura el método y el camino para llegar a nosotros mismos,
para elevarnos al Reino de Dios, hagamos una cultura de
nosotros mismos, veamos en la superación continua y en el
método de la mesura, de la tolerancia, del equilibrio, el
espejo de la contemplación que nos llevará a ser
mejores".
Lo que
hemos de procurar, decía Plutarco, es la moderación y,
Catón enseñaba: "Ser sencillo hace justos, generosos,
enormes y bondadosos a los hombres".
Finalmente
me refiero al tercer concepto, el humus. "Sean como el
humus", nos enseñaba en forma dialogada el Dr. Vera,
"que es el polvo en el que se convierten las hojas cuando
caen al pié del árbol y luego lo nutren. Recuerden que de
humus viene humildad y humanidad que es la esencia, el tronco,
la vida".
Aprendí
y he ido entendiendo con el tiempo que la proactividad es un
complemento de la parsimonia. Son el humus en nuestras vidas,
en nuestras empresas.
La
estrategia es poner en práctica estos conceptos para que
cuando alguien les encargue un asunto, cuando se les ocurra
una idea o tengan algún pendiente; se comprometan o prometan
algo, resuélvanlo con diligencia, jamás expliquen como fue
que no lo hicieron, por su propio bien sean proactivos sin
olvidar ser parsimoniosos, humildes, sencillos. Nutran su vida
y la de los demás como el humus, desde la raíz para que su
tronco crezca, fuerte y vigoroso como el Árbol de El Tule sin
olvidar que, si saben adónde van encontrarán el camino.
cpcgdocast@castilanconsultoria.com.mx
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