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La
vida siempre es la esperanza de un futuro mejor, un rayo de
luz que debe iluminar como un sol, una oportunidad para ser
mejores en lo que hacemos.
Juárez,
el hombre, encontró su momento de transición en Guelatao;
huérfano, analfabeta, pobre, aparentemente sin esperanza;
presiente que más allá de la laguna, de la choza, del río,
de sus cerros debe haber otro pueblo, otra nación, otro mundo
que ver, conocer, defender, transformar y consolidar. En esta
alma serrana el presentimiento se convierte en pensamiento y
el pensamiento en acción. Con la bendición de sus abuelos
viaja a Oaxaca acompañando a unos mineros y a partir de este
momento sus limitaciones son su oportunidad.
Viviendo
en Oaxaca, seguramente en una caballeriza, un corredor o tal
vez en una choza iluminada con un hachón de ocote, un mechero
de petróleo o una vela, y fuera de sus horas de trabajo, no
duerme; se prepara, se transforma, crece para conducir a la
República y pasar a la historia.
Este es
un ejemplo claro de lo que se logra con la fuerza de voluntad,
consciente del momento que estamos viviendo y de la misión
que debemos cumplir. Por nuestro bien y el de la familia
debemos saber qué queremos, cuál es nuestro objetivo y
encaminar todas nuestras acciones hacía su logro.
Debemos
definir de manera clara, breve y sencilla qué es lo que
queremos de la vida y ha partir de este momento sabremos que
camino debemos seguir. Séneca decía a los navegantes que
ningún viento es favorable para el que no sabe adónde va.
Son los
detalles pequeños los que llenan nuestras vidas y para
trascender es necesario que sucedan hechos extraordinarios,
que estemos allí en ese momento, que coincida nuestra
preparación académica y madurez como personas para
aprovechar la circunstancia inesperada que cambie nuestras
vidas para siempre y nos permita ir realmente más allá de la
laguna, más allá de la ignorancia, más allá de la muerte.
Juárez conocía perfectamente el momento que estaba viviendo,
sabía que la patria estaba en peligro y que el precio para
salvarla.
La vida
es la suma de muchas oportunidades y el éxito o el fracaso
depende del uso que le demos a cada una; es esencial que
percibamos el momento en que se presenta cada oportunidad y
con esto quiero decir que se nos presenta muchas
oportunidades, pero lo básico es que aprendamos a
aprovecharlas; que hagamos algo con nuestra vida, que
cambiemos permanentemente para mejorarla. Pienso que todos
hemos escuchado en algún momento de nuestras vidas,
expresiones, como: Vi la luz o me llegó la luz o recibí la
luz, con las que dan ha entender que realmente se dieron
cuenta del momento en que cambió su vida.
Una vez
encontrado el camino nos obligamos voluntariamente a compartir
con los demás la parte de verdad que vayamos alcanzando; a
contribuir en la medida de nuestros conocimientos al bienestar
de los demás; No tiene caso pasar por este mundo sin dar
sabor a nuestra vida y a la de los demás. Vivir sin pensar y
peor aún, sin actuar; sin provocar resultados, sin aportar
nada de nada a nadie, ni siquiera a nosotros mismos; vivir
así es un desperdicio.
Para
alcanzar el éxito, en el renacimiento de cada día se
requiere de la esencia, de lo mejor de cada uno de nosotros.
Reinventémonos a cada instante. Seamos mejores. Seamos un
ejemplo de fuerza de voluntad, de sencillez y de humildad,
como Juárez.
Como
seres humanos seamos extraordinarios; Nuestra vida es una suma
de valores. Alimentamos nuestro cuerpo cuando menos tres veces
al día pero al espíritu lo debemos alimentar en todo
momento. Debemos creer en nosotros mismos. La calidad
profesional no solo se debe tener, se debe demostrar; El
principal enemigo del hombre es él mismo; aprendamos a ser
leales con nosotros mismos, con nuestra familia y con nuestro
trabajo; El ejercicio profesional implica el compromiso de ser
integro, capaz, propositivo.
Sepamos
de una vez por todas quienes somos, de dónde vinimos y hacía
dónde vamos. Gnothi seautom decían los griegos y los
romanos: nosce te ipsum; conócete a ti mismo. Conócete a ti
mismo y mejórate. Rescátate a ti mismo como hacían los
esclavos en la antigua Roma, se redimían pagando su propia
libertad para ser libertos, libres de cadenas y transitar por
la vida orgullosamente libres y con la frente en alto.
Es
imprescindible elaborar estrategias claras, diferentes,
únicas y ponerlas en práctica. Para estar en condiciones de
sobrevivir y mantenernos en el negocio debemos ofrecer algo
diferente a lo que ofrece la competencia a un grupo diferente
de clientes.
Debemos
ser diferentes en lo que hacemos. Pensar y actuar de manera
estratégica. Conservar nuestra ventaja competitiva, construir
sobre valores sólidos aprendidos en la familia, fortalecidos
en las aulas y trasmitidos en el ejercicio profesional.
Lealtad
hacia la tierra que nos vio nacer, en donde trabajamos, de
donde vivimos; lealtad hacia los negocios y empresas públicas
y privadas, pequeñas y grandes.
En mi
opinión Pomponio tenía razón cuando decía que: "hay
personas tan acostumbradas a la oscuridad, que en la claridad
ven mal" y esto es real, el sol las deslumbra y responden
de la única forma en que reaccionan los enanos, destruyendo
la obra de los gigantes; son las que devoran a las
luciérnagas por que brillan; son las que apagan la luz de los
demás para encender la propia; son los que desconocen la
misión, visión y el objetivo de la empresa. En medio de este
temporal de oscuridad, de retroceso y de destrucción debemos
reconocer que es tiempo de sumar el talento, los conocimientos
y la experiencia; de manera positiva todos, alumnos y
maestros, debemos ver bien en la claridad.
Claridad
de vivir en Oaxaca, cuna de hombres que son ejemplo de lo que
se logra con fuerza de voluntad, con un trabajo fecundo,
respetando el derecho ajeno hasta alcanzar la paz. Los
oaxaqueños tenemos la fortuna de contar con uno de los
mejores climas del mundo. Un centro histórico y una ciudad
que es patrimonio cultural de la humanidad. Nos deleitamos de
una cocina regional reconocida mundialmente; Tenemos
tradiciones, costumbres, artesanías; disfrutamos los recursos
naturales como el árbol de El Tule, las playas de Huatulco y
Puerto Escondido; zonas arqueológicas dignas de ser conocidas
por el turismo más exigente y contamos con una red carretera
que comunica a todos los puntos del interior del estado con la
capital del país y otros estados.
La
estrategia es reconocer, aceptar y aprovechar el momento que
estamos viviendo. Por nuestro propio bien, el de la familia y
de nuestro estado.
Si saben
a dónde van, no hay duda, encontrarán el camino y el viento
siempre será favorable.
cpcgdocast@castilanconsultoria.com.mx
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