La ciudad de Miahuatlán de Porfirio Díaz,
está viviendo hoy tiempos de grandeza. Cuando uno lo visita
es como volver al corazón del Oaxaca indígena, el valeroso,
el digno, el combativo, el que ha dado a México la grandeza
de todos los tiempos.
Ir a Miahuatlán es disfrutar de un clima
plácido y placentero. Es un pueblo de paz e intenso trabajo
con el gobierno de Francisco Javier Vera Méndez, presidente
municipal, con quien trabajan José Luis Quiroz Luna y Esteban
Alejandro Reyes López, como síndicos; y como regidores,
Pedro García Altamirano, Celso Julián Pérez Bustamante,
Emiliano Hernández García, Agustín Avalos Bohórquez,
Argimiro Barragán León, Donaciano Cruz Reyes y Silvino
Martínez Hernández.
Es un gusto caminar por su plaza, conocer
su templo, observar sus viejas casonas, saludar a su gente,
descansar frente al kiosco de su plaza principal. La fama de
Miahuatlçan creció el 7 de marzo de 1970, cuando desde el
cerro de "El Metate" se observó un eclipse total de
sol que congregó allí a cientos de científicos de todo el
mundo.
El
clima es bajo sobre todo en las fincas cafetaleras que se
esconden, candorosas, en sus montañas. Allí se encuentra el
solaz esparcimiento, la tranquilidad y la felicidad.
Actualmente se le da vocación turística.
Durante todo el año predomina el clima
templado. Las variaciones geográficas definen sus climas. El
municipio tiene un valle salpicado de colinas y los vientos
tehuanos lo soplarán de continuo mientras subsistan los
alicios y no cambie el régimen atmosférico del planeta.
La ciudad de Miahuatlán se sitúa en un
pequeño valle formado por las estribaciones de las montañas
que la rodean, cerros de Cuixtla, El Metate, Cerro Gordo y el
de La Soledad.
En el valle se registra una altitud de mil
600 metros snm. Hay pequeños llanos. Lomas bajas. Al norte
está limitado el valle por la Sierra del Zopilote y los
lomeríos de Poblete, La Libertad y Lachigalla. Al oriente son
los desprendimientos de la Sierra de Miahuatlán. Destacan las
alturas de Amatlán, la hermosa montaña del Chivato que con
sus dos cuernos elevados domina todo el valle, y Nevería. Al
sur es la propia sierra de Miahuatlán la que limita el valle.
Están los cerros Roatina, San Jerónimo, Postema y El Metate,
por donde se toma rumbo para ir a Candelaria Loxicha,
Pochutla, Pluma Hidalgo, Puerto Angel y toda la parte costera.
Al poniente están los cerros de Cuixtla,
Xitla y Almolongas, a los que corta el Atoyac en sus faldas.
Allí se desprende el Quellón, que con el cerro de
Zimaltepec, forman los nudos centrales de la sierra de
Miahuatlán.
De norte a sur, el valle tiene una
extensión de 20 kilómetros (Rancho de La Soledad a San
Jerónimo); y de oriente a poniente igual extensión (De San
Luís Amatlán al Ramón, paraje entre Cuixtla y Miahuatlán).
En medio del valle se levanta el pequeño cerro de Zagala, de
formación plutónica; al sur se alza el Cerro Gordo.
Toca a Miahuatlán estar colocado al centro
de la cuenca hidrológica del Océano Pacífico. Está en
medio de los dos más importantes ríos del Estado: el Atoyac
y el río Tehuantepec. En su territorio nace el río Tabaje,
que da origen al río Tehuantepec y al de Miahuatlán,
afluente del Atoyac.
En el cerro del Yuxiub, al sur de
Tamazulapam,
nace el río Verde que con la unión de otros arroyos que en
el trayecto se le unen, forma el actualmente conocido como
Río de Tamazulapam.
La ciudad se ubica en la margen izquierda
del río Miahuatlán que tributa en el río Atoyac, uno de los
formadores del Río Verde que, con ese nombre, desemboca en el
Océano Pacífico. A la ciudad le atraviesan los arroyos de
"Los Arcos", el de "Lachindoo" y "El
Yolveo".
En el valle miahuateco la vegetación es
escasa, por lo que las lluvias también. Dentro de la flora
destacan plúmbago, madreselva, orquídeas, azucenas,
tulipán, rosal, geranio, margarita, margaritón, clavel,
entre otros.
Como
plantas comestibles la gente dispone de Lechuga, aguacate,
ciprés, mezquite, tepehuaje, rábano, zanahoria, verdolaga,
entre otras. Hay árboles de Cuaxchepil, huamuchil, fresno,
trueno, pinabete, palobobo, copal, entre otros. En los
frutales, pitahaya de cáscara verde y roja, guayaba,
capulín, durazno, naranja. lima, toronja, nogal, níspero,
papayas, plátano, entre otras. No deje olvidarse que se
producen plantas medicinales como malva, árnica, borraja,
yerbabuena, santamaría, manzanilla, ruda, romero, sábila,
estafiate, jarilla, epazote, poleo, cedrón, yerbasanta y
otras.
En lo que se refiere a aves silvestres,
zanate, tordo, calandria, gorrión, cuervo, elotero,
golondrina, chuparrosa, primavera, tordo de aguas, monjita,
saltapared, clarín, jilguero, pichón y otros. Hay animales
silvestres, murciélagos, cacomixtle, ratas, conejos, tuzas,
zorro, zorrillo, ardilla y otros.
EN OTROS TIEMPOS....
Los pobladores se dedicaron a la
explotación de minas. Lo más notable eran los lavaderos de
oro que hubo en el río Coatlán. En la relación hecha en
1580 por el Corregimiento de Chicapa, al que correspondía
Miahuatlán, el relator expresó que Miahuatlán, Coatlán y
Ozolotepec (hoy un pueblo muy marginado), tributaban una
jícara de oro en polvo que iban a recoger a los ríos siendo
totalmente libre y permitido pues nadie vedaba el lavado de
las arenas de los ríos, para obtener el polvo de oro para
llevarlo como tributo primero a la Gran Tenochtitlan y
después en la conquista y en el virreinato a la Corona de
España.
A partir del lavado de oro tenían la
industria de la sal, la que obtenían de las salitreras del
Valle Grande.
Es un hecho indudable que hay tierras
metalíferas de importancia como oro, plata, cobre, mica,
ónix, caolín, mármol y otros los cuales están escondidos
en el subsuelo esperando que algún día la tecnología minera
los localice y explote. Allí está el misterio. Hace medio
siglo una compañía americana lavó las arenas del río
Coatlán y aunque no recibió los rendimientos esperados,
confirmó el arrastre aurífero en el lecho.
Desde la época prehispánica, los
indígenas trabajaron yacimientos metalíferos. Luego lo
hicieron los españoles y desde principios del siglo XIX
fueron trabajados por ingleses, franceses, italianos, alemanes
y norteamericanos.
En esas épocas el estado de Oaxaca se
dividía en tres grandes zonas mineras: Ixtlán y Villa Alta,
Tlacolula con Totolapam, Santa Catarina y los Teitipac, y la
tercera fue llamada Taviche por Southworth, que incluía
Ocotlán, parte de Tlacolula, Ejutla y Miuahuatlán. Las dos
más famosas en esta zona eran La Escuadra y San Juan,
propiedad de Juan Baigts.
Otros extranjeros comerciaron la grana
cochinilla, que fuera un producto de exportación por
excelencia pero luego entró en decadencia.
El suelo miahuateco es arenoso, calizo,
rocoso, ligeramente inclinado hacia el poniente, de granito
profundo en algunos sitios, árido en otros, pareciendo una
estepa o sabana, escaso de vegetación arbolada, por ello las
lluvias escasean; también hay mármol en el subsuelo del
Cerro del Metate, cal en el Cerro Gordo, rocas sedimentarias
paleozoicas, pizarra cristalina.
La ciudad de Miahuatlán se encuentra
dentro de la zona sísmica de la República Mexicana. Se
recuerdan los grandes temblores del 11 de mayo de 1870, el del
14 de enero de 1931 y el del 30 de septiembre de 1999.