Ejemplar Número: 26

Oaxaca de Juárez, Oax.

Octubre  2005

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

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               Miahuatlán: Capital espiritual de la Sierra SUR

 UN AMIGO ES UNO QUE LO SABE TODO DE TI Y A PESAR DE ELLO TE QUIERE. ELBERT HUBBARD.

La ciudad de Miahuatlán de Porfirio Díaz, está viviendo hoy tiempos de grandeza. Cuando uno lo visita es como volver al corazón del Oaxaca indígena, el valeroso, el digno, el combativo, el que ha dado a México la grandeza de todos los tiempos.

Ir a Miahuatlán es disfrutar de un clima plácido y placentero. Es un pueblo de paz e intenso trabajo con el gobierno de Francisco Javier Vera Méndez, presidente municipal, con quien trabajan José Luis Quiroz Luna y Esteban Alejandro Reyes López, como síndicos; y como regidores, Pedro García Altamirano, Celso Julián Pérez Bustamante, Emiliano Hernández García, Agustín Avalos Bohórquez, Argimiro Barragán León, Donaciano Cruz Reyes y Silvino Martínez Hernández.

Es un gusto caminar por su plaza, conocer su templo, observar sus viejas casonas, saludar a su gente, descansar frente al kiosco de su plaza principal. La fama de Miahuatlçan creció el 7 de marzo de 1970, cuando desde el cerro de "El Metate" se observó un eclipse total de sol que congregó allí a cientos de científicos de todo el mundo.

El clima es bajo sobre todo en las fincas cafetaleras que se esconden, candorosas, en sus montañas. Allí se encuentra el solaz esparcimiento, la tranquilidad y la felicidad. Actualmente se le da vocación turística.

Durante todo el año predomina el clima templado. Las variaciones geográficas definen sus climas. El municipio tiene un valle salpicado de colinas y los vientos tehuanos lo soplarán de continuo mientras subsistan los alicios y no cambie el régimen atmosférico del planeta.

La ciudad de Miahuatlán se sitúa en un pequeño valle formado por las estribaciones de las montañas que la rodean, cerros de Cuixtla, El Metate, Cerro Gordo y el de La Soledad.

En el valle se registra una altitud de mil 600 metros snm. Hay pequeños llanos. Lomas bajas. Al norte está limitado el valle por la Sierra del Zopilote y los lomeríos de Poblete, La Libertad y Lachigalla. Al oriente son los desprendimientos de la Sierra de Miahuatlán. Destacan las alturas de Amatlán, la hermosa montaña del Chivato que con sus dos cuernos elevados domina todo el valle, y Nevería. Al sur es la propia sierra de Miahuatlán la que limita el valle. Están los cerros Roatina, San Jerónimo, Postema y El Metate, por donde se toma rumbo para ir a Candelaria Loxicha, Pochutla, Pluma Hidalgo, Puerto Angel y toda la parte costera.

Al poniente están los cerros de Cuixtla, Xitla y Almolongas, a los que corta el Atoyac en sus faldas. Allí se desprende el Quellón, que con el cerro de Zimaltepec, forman los nudos centrales de la sierra de Miahuatlán.

De norte a sur, el valle tiene una extensión de 20 kilómetros (Rancho de La Soledad a San Jerónimo); y de oriente a poniente igual extensión (De San Luís Amatlán al Ramón, paraje entre Cuixtla y Miahuatlán). En medio del valle se levanta el pequeño cerro de Zagala, de formación plutónica; al sur se alza el Cerro Gordo.

Toca a Miahuatlán estar colocado al centro de la cuenca hidrológica del Océano Pacífico. Está en medio de los dos más importantes ríos del Estado: el Atoyac y el río Tehuantepec. En su territorio nace el río Tabaje, que da origen al río Tehuantepec y al de Miahuatlán, afluente del Atoyac.

En el cerro del Yuxiub, al sur de Tamazulapam, nace el río Verde que con la unión de otros arroyos que en el trayecto se le unen, forma el actualmente conocido como Río de Tamazulapam.

La ciudad se ubica en la margen izquierda del río Miahuatlán que tributa en el río Atoyac, uno de los formadores del Río Verde que, con ese nombre, desemboca en el Océano Pacífico. A la ciudad le atraviesan los arroyos de "Los Arcos", el de "Lachindoo" y "El Yolveo".

En el valle miahuateco la vegetación es escasa, por lo que las lluvias también. Dentro de la flora destacan plúmbago, madreselva, orquídeas, azucenas, tulipán, rosal, geranio, margarita, margaritón, clavel, entre otros.

Como plantas comestibles la gente dispone de Lechuga, aguacate, ciprés, mezquite, tepehuaje, rábano, zanahoria, verdolaga, entre otras. Hay árboles de Cuaxchepil, huamuchil, fresno, trueno, pinabete, palobobo, copal, entre otros. En los frutales, pitahaya de cáscara verde y roja, guayaba, capulín, durazno, naranja. lima, toronja, nogal, níspero, papayas, plátano, entre otras. No deje olvidarse que se producen plantas medicinales como malva, árnica, borraja, yerbabuena, santamaría, manzanilla, ruda, romero, sábila, estafiate, jarilla, epazote, poleo, cedrón, yerbasanta y otras.

En lo que se refiere a aves silvestres, zanate, tordo, calandria, gorrión, cuervo, elotero, golondrina, chuparrosa, primavera, tordo de aguas, monjita, saltapared, clarín, jilguero, pichón y otros. Hay animales silvestres, murciélagos, cacomixtle, ratas, conejos, tuzas, zorro, zorrillo, ardilla y otros.

EN OTROS TIEMPOS....

Los pobladores se dedicaron a la explotación de minas. Lo más notable eran los lavaderos de oro que hubo en el río Coatlán. En la relación hecha en 1580 por el Corregimiento de Chicapa, al que correspondía Miahuatlán, el relator expresó que Miahuatlán, Coatlán y Ozolotepec (hoy un pueblo muy marginado), tributaban una jícara de oro en polvo que iban a recoger a los ríos siendo totalmente libre y permitido pues nadie vedaba el lavado de las arenas de los ríos, para obtener el polvo de oro para llevarlo como tributo primero a la Gran Tenochtitlan y después en la conquista y en el virreinato a la Corona de España.

A partir del lavado de oro tenían la industria de la sal, la que obtenían de las salitreras del Valle Grande.

Es un hecho indudable que hay tierras metalíferas de importancia como oro, plata, cobre, mica, ónix, caolín, mármol y otros los cuales están escondidos en el subsuelo esperando que algún día la tecnología minera los localice y explote. Allí está el misterio. Hace medio siglo una compañía americana lavó las arenas del río Coatlán y aunque no recibió los rendimientos esperados, confirmó el arrastre aurífero en el lecho.

Desde la época prehispánica, los indígenas trabajaron yacimientos metalíferos. Luego lo hicieron los españoles y desde principios del siglo XIX fueron trabajados por ingleses, franceses, italianos, alemanes y norteamericanos.

En esas épocas el estado de Oaxaca se dividía en tres grandes zonas mineras: Ixtlán y Villa Alta, Tlacolula con Totolapam, Santa Catarina y los Teitipac, y la tercera fue llamada Taviche por Southworth, que incluía Ocotlán, parte de Tlacolula, Ejutla y Miuahuatlán. Las dos más famosas en esta zona eran La Escuadra y San Juan, propiedad de Juan Baigts.

Otros extranjeros comerciaron la grana cochinilla, que fuera un producto de exportación por excelencia pero luego entró en decadencia.

El suelo miahuateco es arenoso, calizo, rocoso, ligeramente inclinado hacia el poniente, de granito profundo en algunos sitios, árido en otros, pareciendo una estepa o sabana, escaso de vegetación arbolada, por ello las lluvias escasean; también hay mármol en el subsuelo del Cerro del Metate, cal en el Cerro Gordo, rocas sedimentarias paleozoicas, pizarra cristalina.

La ciudad de Miahuatlán se encuentra dentro de la zona sísmica de la República Mexicana. Se recuerdan los grandes temblores del 11 de mayo de 1870, el del 14 de enero de 1931 y el del 30 de septiembre de 1999.

Esta Revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.