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"La
tormenta tropical que azoto los días 21, 22 y 23 de
septiembre de 1944 las costas de Guerrero, Oaxaca y Chiapas
ocasionaron precipitación pluvial de 50 centímetros en la
sierra Mazateca y Chinanteca que provocó el desbordamiento de
los ríos que prácticamente desapareció a Tuxtepec,
recibiéndose la ayuda de los terrablanquences"
TUXTEPEC,
OAX.- Hace sesenta y un años, en el mes de septiembre, empezó un
temporal en la Región de la Cuenca -como los que están
ocurriendo en todas partes del mundo o como Katrina en Nueva
Orleáns, Estados Unidos de Norte América- que hizo que el Río
de Las Mariposas, un 23 de Septiembre de 1944, se desbordara
alcanzando el agua metro y medio de altura dentro de la
población, ocasionando grandes pérdidas humanas y materiales,
siendo declarada zona de desastre por el entonces Presidente de la
República, Manuel Ávila Camacho.
Ese año de 1944,
Tuxtepec prácticamente estaba borrado del mapa saltando
trágicamente a los titulares de todos los periódicos nacionales
e internacionales con encabezados espectaculares como:
"Tuxtepec ha desaparecido"; la tormenta tropical que
azotó los días 21, 22 y 23 de Septiembre las costas de Guerrero,
Chiapas y Oaxaca provocó rachas huracanadas con precipitación
pluvial de mas de 50 centímetros en la sierra Mazateca y
Chinanteca provocando el desbordamiento de Ríos que arrastró con
todo a su paso por Tuxtepec.
La primera ayuda
llegó de nuestros hermanos de Tierra Blanca, Ver., siendo
Presidente Municipal de esa población ferrocarrilera el Dr.
Ernesto García Ferro, quien solicitó la ayuda al superintendente
de los Ferrocarriles Nacionales de México y vía férrea llegaron
víveres, colchonetas, agua, medicina, ropa y toda clase de ayuda.
En los mismos vagones del ferrocarril fueran trasladados los
damnificados a otras poblaciones recuerda la señora Eulalia
Valenzuela Bustos quien tenia en esa ocasión 19 años de edad.
El
26 de septiembre el agua había terminado con la mayoría de las
casas de barrio arriba y barrio abajo, quedaban las construidas en
lo que se llamaba barrio centro, de los ricos y el Castillo. La
población se dividía en cuatro partes de las cuales tres se
convertían en los populosos barrios antes mencionados.
El día 24 de
Septiembre declarado "Día del preso", se debe a que ese
día el alcalde vio horrorizado como los presos que se encontraban
en la cárcel gritaban desesperados con el agua al cuello que les
abrieran las puertas, tal petición fue tomada con valor civil por
el alcalde y dejó en libertad a los reos que purgaban condenas
por diversos delitos, desde entonces quedo instituido el
"Día del Preso".
Después de la
ayuda brindada por nuestros hermanos de Tierra Blanca, Ver., a los
cincuenta años de esta catástrofe, siendo presidente municipal
de Tuxtepec don Javier García Sánchez, se develó una placa
alusiva a este hecho que marcó la historia de Tuxtepec y que se
encuentra en una esquina del parque Benito Juárez como muestra de
agradecimiento del pueblo de Tuxtepec.
Otro gran
benefactor fue don Francisco Rodríguez Pacheco, tuxtepecano
radicado en Puebla y reconocido como hijo predilecto y benefactor
de Tuxtepec, quien trajo valiosa colaboración entre ella la Cruz
Roja de Puebla y otros beneficios, erigiéndose en su honor una
estatua de bronce en el crucero de las calles Jesús Carranza,
Matamoros y Ávila Camacho.
Son muchas las
anécdotas que se mencionan y cuentan que ocurrieron durante los
días difíciles que vivió la gente de Tuxtepec, entre ellos las
trillizas que nacieron en el parque Benito Juárez.
Reza un viejo
refrán "NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA". Mucha gente
abandonó sus tierras, negocios, viviendas y no regresaron a
Tuxtepec. Posteriormente otras personas se apoderaron de esas
tierras abandonadas, de esas viviendas que quedaron llenas de
lodo.
"Los que
milagrosamente nos salvamos, -dice la señora Eulalia Valenzuela
Bustos-, lo hicimos en balsas, árboles, hasta llegar a los
vagones del ferrocarril, salimos con el agua a la cintura y
cubiertos con una bata de dormir. Mi madre Galdina Bustos Ramón y
mi abuelo Mingo (q.e.p.d.) nos llevaron a Tierra Blanca donde
empezamos de nuevo la vida".
Seis décadas
después, Tuxtepec surge como el Ave Fénix y se ha convertido en
la Capital Comercial de la Cuenca del Papaloapan, siendo la ciudad
que más recursos aporta al gobierno federal y estatal por
concepto de recaudación de impuestos federales rebasándose todas
las expectativas para este año.
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