Ejemplar Número: 27

Oaxaca de Juárez, Oax.

Diciembre  2005

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

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               Deslumbra la magia de Morales

 "Es increíble, pero lo cierto es que el maestro fue reconocido mundialmente después de su fallecimiento. La primera exposición tras su muerte fue en Johannesburgo, Sudáfrica; luego su obra se vio en Berlín, Budapest y Moscú": Esteban Sanjuan

Como en un sueño, la obra de Rodolfo Morales se presenta ante los regiomontanos (en este año 2005) en una de las más importantes exposiciones de este artista oaxaqueño nacido en el municipio de Ocotlán y fallecido en el año 2001.

Rodolfo Morales: Maestro de los sueños es el título de esta exposición que abrió sus puertas en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey y permanecerá abierta hasta el próximo enero del 2006.

La muestra reúne cerca de 200 piezas provenientes de diversas colecciones privadas. Esta exposición del artista oaxaqueño representa 53 años de carrera en las artes plásticas y por primera vez se presenta.

Durante la inauguración oficial, ante cerca de 500 personas que se dieron cita en este museo, la memoria del pintor fallecido en 2001 fue ensalzada por los presentadores oficiales, Nina Zambrano, directora de Marco, y Alfonso Rangel Guerra, titular del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León; también participaron Esteban Sanjuán Maldonado, director de proyectos y representante legal de la Fundación Cultural Rodolfo Morales, además de albacea testamentario del maestro oaxaqueño, y Guillermo Sepúlveda, curador de la exposición. A esta ceremonia pudieron la prensa y el público en general, ya que lo más granado del arte y la empresa regiomontana fueron convocados el jueves por el mismo Marco a una velada en la que cantó Lila Downs.

«Ahora la obra regresa con un sueño más del maestro que se realiza; combinado con un homenaje póstumo», dijo Sanjuán Maldonado antes del evento.

lfo, por lo que si bien es cierto que después de su fallecimiento las autoridades federales, a través de Conaculta, le prometieron el Palacio de Bellas Artes, esto no se ha cumplido», agregó.

EL LEGADO DEL MAESTRO

El legado principal de Rodolfo Morales ha sido su amor a lo mexicano, lo que se traduce en su obra plástica y en sus aportes altruistas a favor de los municipios que integran el estado de su natal Oaxaca.

Así lo expresa Mauricio Fernández Garza horas antes de la inauguración oficial de la exposición Rodolfo Morales: Maestro del sueño. Fernández Garza fue uno de los principales promotores del arte del desaparecido artista oaxaqueño en el norte del país, y él mismo facilitó 12 piezas para esta muestra que exhibe el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

"Esa idea de que no se le ha dado lo que merece a Rodolfo Morales no me parece del todo cierta, porque el primero de los reconocimientos fue en 1970, y fue dé manos de Rufino Tamayo, un apoyo que no fue gratuito».

Lo anterior fue expresado frente a algunas declaraciones donde se subraya la falta de reconocimiento para el artista oaxaqueño, vertidas tanto por el curador de la exposición, Guillermo Sepúlveda, como por Sanjuán Maldonado.

Este último en entrevista, señala que después de todo al pintor no le importaba mucho lo que opinara la crítica, sino que esperaba el resultado del tiempo y la mirada del público.

Sin embargo Morales, narra Sanjuán Maldonado, temía que su obra fuera rechazada por el público europeo, algo que no sucedió, según comenta el entrevistado.

«Es increíble, pero lo cierto es que el maestro fue reconocido mundialmente después de su fallecimiento. La primera exposición tras su muerte fue en Johannesburgo, Sudáfrica; luego su obra se vio en Berlín, Budapest y Moscú».

Antes de que esto ocurriera, el maestro de Ocotlán pensaba que si algo debía exportarse al viejo Continente, debían ser sus collages, pero no ocurrió así. Ante su muerte, se decidió llevar incluso sus óleos al extranjero y la respuesta fue muy grata.

TODO POR LA GENTE

Rodolfo Morales aseguraba que el único juez de lo que hacía, tanto en la Fundación como en el arte, era el tiempo, algo que también estaba claro para él era que el principal motor que lo impulsaba era el deseo de trabajar por la gente que lo rodeaba.

«Como ser humano emprende un proyecto de vida, que es la Fundación que lleva su nombre. En ésta su objetivo era la preservación del patrimonio cultural y natural para el estado de Oaxaca. Entonces emprendimos talleres de restauración que ahora están vivos en diversas poblaciones, donde trabajamos en templos. Por ejemplo, terminamos la restauración del ex convento de dominicos que data del siglo XVI en Ocotlán.

«Esto sirvió para que los pueblos circundantes vieran que su patrimonio se puede salvar, y no solamente por parte del gobierno, sino también por la misma iniciativa y voluntad de los pueblos, este efecto multiplicador dio como resultado que ahora muchos pueblos estén atentos a salvar el patrimonio cultural tangible e intangible».

La principal ganancia en este caso fue justamente la participación de la sociedad civil, sobre todo a través las comunidades que gran parte del año viajan a Estados Unidos para trabajar y que a su regreso aportan dinero para los diversos proyectos.

Sin embargo, no es suficiente para la tarea que se ha impuesto esta fundación, señala Sanjuán Maldonado, ya que también hace falta el apoyo de la federación y reactivar muchas de las zonas que podrían ayudar a sus habitantes desde el turismo.

«Pero ni INAH ni el Conaculta nos han dado incentivos».

Rodolfo Morales, según lo expresa su albacea, vivió para ayudar a la gente humilde, bajo el principio del «Tequio», que en Oaxaca significa dar sin recibir.

LA MIRADA DE MORALES

El tiempo fue un concepto que le obsesionaba. Por un lado, lo representaba en sus cuadros, de alguna manera estacionada en una eternidad, y por el otro, en sí mismo, al asumir que una jornada ordinaria no era suficiente para hacer lo que tenía en mente.

Me contaba una fábula sobre las manzanas que ya están maduras. Me decía: "Es momento en que debo aprovechar todo minuto de vida, porque el tiempo se me va. Si tuviera yo más energías y más tiempo pintaría el doble’’.

Su gusto mayor era observar a las personas. «A él le emocionaba mucho ver a las personas. En sus parrandas, prefería ir adonde estaba la gente, le gustaba ir a los burdeles, para ver bailar a las gordas, pero lo que más le gustaba de eso era observar, ver a la gente. Ahí tomaba lo que fuera, a él le gustaba de todo, desde un buen vino hasta lo más rasposo, lo que toma el pueblo».

Esta Revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.