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Las
“Guelaguetzas de los Lunes del Cerro” se
celebran en la Ciudad de Oaxaca, en el
auditorio Guelaguetza” construido ex
profeso en las faldas del cerro del
Fortín, los dos lunes siguientes al 16
de julio y constituyen un acontecimiento
en el que participa todo el pueblo, sin
distinción de estatus social. En este
año 2006 está programada para el lunes
17 de julio, a partir de las 10:00
horas; otra a las 17:00 horas. Se
repiten el lunes 24 de julio. Esta
fiesta que es de todos los oaxaqueños
sin excepción y no tiene fines políticos
no partidistas, es la reunión de las 7
regiones de la entidad en una fiesta de
unidad, fraternidad, paz y tranquilidad.
Al parecer, estas fiestas tienen su
origen en la época colonial y están
relacionadas con la Fiesta del templo
del Carmen Alto, que los Carmelitas
construyeron en las faldas de un cerro
al que los zapotecas, habían llamado de
la Bella Vista, y se celebraba el
domingo siguiente al 16 de julio y se
repetía ocho días después de la llamada
“octava”.
A estas festividades, pronto se agregó
el entusiasmo de los indígenas
residentes en los pueblos que
circundaban la ciudad, particularmente
los de “Guaxaca”. Ellos mantenían sus
propias tradiciones, según las cuales
celebraban una festividad dedicada a
Centéotl, diosa del maíz tierno o elote,
a quien hacían grandes honores y
ofrendas.
La inevitable interrelación entre los
grupos y el empeño de los
evangelizadores para hacer aceptable la
imposición de los ritos católicos, hizo
posible el fomento de un punto en el que
se incorporaron elementos de la
tradición indígena, haciendo más
festivos y espectaculares los actos
litúrgicos externos, desde el momento en
que indios y españoles empezaron a
convivir más intensamente.
En el marco de estas festividades se
describen las actuales Fiestas del Lunes
del Cerro, en las que ahora destaca el
espectáculo de música, danza, bailes y
cantos llamado Guelaguetza.
“Y cuando haya muerto
Que no lloren a gritos
Que no se vistan de negro
Que no me alumbren con cirios
Que no me esculpan en mármol,
Epitafio que yo no merezco.
Solo quiero una lágrima
Que nacida del pecho
Humedezca los ojos
De un amigo sincero
O de alguna
Que me llora en silencio
Y después un pedazo de tierra
Un adiós y por Dios
Un recuerdo”.
La
historia de la Guelaguetza
En Oaxaca,
en el Sureste de México, se originaron
hace más de treinta siglos dos
civilizaciones históricas de la cultura
universal: la Zapoteca y la Mixteca.
En medio de un valle mítico y luminoso,
estos pueblos construyeron una de las
ciudades religiosas y astronómicas más
asombrosas del México antiguo, conocida
como Monte Albán. El Valle de Oaxaca
posee una historia, una geografía y una
humanidad preciosas, que habitan dentro
de un horizonte con un clima
insuperable.
Rodeada de montañas, en Oaxaca conviven
sabiduría milenaria, la hospitalidad de
sus moradores y la enriquecedora
presencia de sus visitantes.
Desde épocas remotas, los oaxaqueños
supieron convertir el oro en joyas de
orfebrería magnifica, el barro en
cerámica delicada, la piedra en
monumentos y esculturas, la música y la
fiesta en ceremonias y celebraciones de
la vida
La cultura de Oaxaca es profundamente
mestiza y naturalmente indígena. Por
ello Oaxaca guarda en su paisaje
inmemorial tres tiempos que la
privilegian.
El indígena o prehispánico, el barroco o
colonial y presente, vivo y festivo,
como un verdadero tesoro de la cultura
universal.
Ciertamente Oaxaca es un Estado, en
donde lo plural prevalece como una
realidad que a través del tiempo, da
cabida a diferentes culturas que han
convivido en un territorio contrastaste.
Hablar de la festividad que conocemos
como Guelaguetza, es hablar de una
manifestación que reúne parte de las
expresiones culturales de Oaxaca. El
tema es amplio y sus implicaciones en
los ámbitos de la historia, la
antropología, la etnografía o la
sociología, entre otros, son complejos y
de sumo interés para comprender a las
muchas etnias que aquí se reúnen.
Lunes del Cerro “Guelaguetza”
Las “Guelaguetzas de los Lunes del
Cerro” se celebran en la Ciudad de
Oaxaca los dos lunes siguientes al 16 de
julio y constituyen un acontecimiento en
el que participa todo el pueblo, sin
distinción de estatus social.
Al parecer, estas fiestas tienen su
origen en la época colonial y están
relacionadas con la llamada fiesta de
Corpus del templo del Carmen Alto, que
las Carmelitas construyeron en las
faldas de un cerro al que los zapotecas,
habían llamado de la Bella Vista, y se
celebraba el domingo siguiente al 16 de
julio y se repetía ocho días después de
la llamada “octava”.
A estas festividades, pronto se agregó
el entusiasmo de los indígenas
residentes en los pueblos que
circundaban la ciudad, particularmente
los de “Guaxaca”, que era la capital del
Marquesado del Valle concedido a Hernán
Cortés por el rey de España y el de
Xochimilco, que había fundado en 1521,
por órdenes del propio Cortés, al norte
de la mencionada ciudad. Ellos,
mantenían sus propias tradiciones, según
las cuales celebraban una festividad
dedicada a Centéotl, diosa del maíz
tierno o elote, a quien hacían grandes
honores y ofrendas.
La inevitable interrelación entre los
grupos y el empeño de los
evangelizadores para hacer aceptable la
imposición de los ritos católicos, hizo
posible el fomento de un punto en el que
se incorporaron elementos de la
tradición indígena, haciendo más
festivos y espectaculares los actos
litúrgicos externos, desde el momento en
que indios y españoles empezaron a
convivir más intensamente.
En el marco de estas festividades se
describen las actuales Fiestas del Lunes
del Cerro, en las que ahora destacan el
espectáculo de música, danza, bailes y
cantos llamados Guelaguetza.
Guelaguetza
es una palabra zapoteca que denota el
acto de participar cooperando, en un don
gratuito que no lleva consigo más
obligación que la reciprocidad.
La Guelaguetza de los Lunes del Cerro se
expresa a la ofrenda a la Ciudad de
Oaxaca que hacen grupos representativos
de las siete regiones tradicionales: los
Valles Centrales, la Sierra Juárez, la
Cañada, Tuxtepec, la Mixteca, la Costa y
el Istmo de Tehuantepec. Cada delegación
presenta una muestra de su patrimonio
cultural a través de bailes que ejecutan
al son de la música y los cantos que le
son propios, vistiendo indumentaria de
gala de sus respectivos pueblos.
Al terminar, cada grupo distribuye entre
el público su “Guelaguetza” compuesta
por productos característicos de sus
respectivas regiones.
Recientemente se han agregado a estas
fiestas otros espectáculos folklóricos
para esparcimiento popular, tales como
el desfile de las delegaciones
organizando a la manera de la Calenda
tradicional y que se lleva a cabo el
sábado anterior a cada lunes.
Esta Calenda la encabeza la “marmota”,
que es un gran farol esférico cubierto
de tela, los “gigantes”, las “chinas
oaxaqueñas”, mujeres de la ciudad
portando canastas enfloradas acompañadas
de su banda de música y los coheteros;
la siguen las demás delegaciones, cada
una de ellas precedidas de la música
propia de su región.
Este mismo día a las 10:00 horas en el
Jardín “El Pañuelito”, se realiza la
elección de la representante de la Diosa
Centéotl que presidirá las fiestas. En
ese acto contiende una aspirante de cada
delegación. En este certamen no se busca
elegir a la más bella o a la más
suntuosamente ataviada, sino a la más
representativa y conocedora de la
tradición de su pueblo.
Al día siguiente domingo por la noche se
realiza la presentación del Bani-Stui-Gulal,
(repetición de la antigüedad) que es una
representación de la historia de los
Lunes del Cerro en sus diferentes
épocas.
El lunes a las cinco de la mañana, los
“chirimiteros” de los Valles Centrales,
tocan las “mañanitas” y suben al cerro,
con pitos, tambores y chirimías,
mientras la gente empieza a llegar a los
“puestos” ó fondas de comida instalados
en el cerro, en donde toman un suculento
almuerzo oaxaqueño, antes de entrar al
auditorio en el que la marimba y los
chirimiteros ofrecen una audición a los
asistentes. A las diez de la mañana da
inicio la Guelaguetza.
Por la tarde, en el mismo auditorio
tiene lugar la presentación de la
Leyenda de la Princesa Donají, hija del
rey zapoteca Cosijoeza y de la princesa
mexica Coyolicatzin.
Entre el primer lunes y su octava tienen
lugar diversas actividades como muestras
gastronómicas, artesanales y
representaciones costumbristas de las
más diversas comunidades del estado, así
como una presentación especial del Bani
Stui Gulal, exposiciones, conciertos y
otros eventos de trascendencia cultural
organizada por las instituciones que
difunden la cultura de Oaxaca en todas
sus manifestaciones.
En la “octava” o segundo Lunes del
Cerro, se repiten el “Bani-Stui-Gulal”,
la “Guelaguetza” y la “Leyenda de la
Princesa Donají”.
En las fiestas de los Lunes del Cerro se
vuelca el entusiasmo popular para
continuar con las antiguas tradiciones.
Dar y
Recibir
Los pueblos
antiguos zapotecas han practicado
siempre la Guelaguetza, que es un dar y
recibir, en manifestaciones cariñosas de
cooperación, de obligación cordial, no
impuesta, a las que no escapaban ni él
más humilde ni él más encumbrado.
La Guelaguetza, la siguen entendiendo
los pueblos no solo indígenas que aún
quedan, sino la población mestiza, que
es la mayoría y la usamos como bandera
de mexicanidad en fiestas titulares, en
festejos oficiales, en toda clase de
acercamientos generosos y de
comprensión.
1.-
Diosa Centéotl.- En días previos a
la Guelaguetza de los “Lunes del Cerro”,
las poblaciones que asisten a bailar,
inscriben en un concurso de belleza
indígena a una de sus integrantes, que
ante un Jurado Calificador, habla de su
población, costumbres, gastronomía,
bailes e indumentaria típica. La
ganadora es investida como representante
de la “Diosa Centéotl” Diosa del maíz de
tiempos preshispánicos. En nuestros
días, preside, con nuestras autoridades
todas las fiestas de los Lunes del
Cerro.
2.-
Convite y Chinas Oaxaqueñas.- Son
las mujeres de la clase popular de la
Ciudad de Oaxaca, de inestimables
virtudes femeninas, ellas están junto a
sus amistades en los nacimientos,
bautizos casamientos, velorios;
compartiendo siempre los hechos
trascendentales de la vida en común. En
las noches de calendas, las chinas
pasean su fe católica y su amor a las
tradiciones. Este día van detrás del
“Convite” que invita a la Fiesta grande
y bailan el “Jarabe del Valle”.
3.-
Huautla de Jiménez.- Son los
Chinantecos, Cuicatecos y Mazatecos,
hombres de carácter bravío cultivan
mangos, pomarosas, obos, cítricos y
cafetos. Las mujeres son dulces y
tiernas; en sus cantos se inspiran en
las flores que forman el ambiente de la
Cañada: azahares de naranjo, de café al
son de: Sete se sao, naxó loxá.
4.- San
Pablo Macuiltianguis.- Festiva
participación zapoteca que realizan en
las fiestas de carnaval, donde se ponen
en juego la destreza de los hombres y
bravura de las mujeres al emular una
corrida de toros. En su artesanía
destaca la cerámica con sus piezas rojas
y porosas.
5.- San
Melchor Betaza.- Sus habitantes son
pacíficos y tienen un acendrado gusto
por la música, sus montes son pródigos,
en flora y fauna variada, trabajan las
maderas preciosas, tejen la jarcia con
arte y son hábiles para el curtimiento
de las pieles. Tienen siempre como guía
al gran Indio de Guelatao, Lic. Benito
Juárez García.
6.-
Juchitán de Zaragoza.- Las mujeres
tienen una belleza sorprendente y
llamativa, el traje que usan les da un
especial encanto. Las istmeñas son
mujeres que toman parte activa en la
vida de la comunidad; su clara
inteligencia y aptitud para el comercio
les da independencia económica y
comparte con el hombre todos los
momentos de trascendencia, con
responsabilidad y autoridad material y
moral.
7.-
Ciudad Ixtepec.- Tierra de
tradiciones, colorido y Leyenda. Dos mil
años antes de Cristo estos zapotecas
alcanzaron una avanzada cultura, cuyos
vestigios se completan en sus tierras.
En sus fiestas celebran una serie de
tradiciones ancestrales: Las velas, la
tirada de frutas, las bodas etc.
8.-
Huajuapan de León.- Los Mixtecos han
sido llamados por el sabio Dr. Alfonso
Caso, descubridor de las tumbas de Monte
Albán, como los griegos de América,
fueron excelentes artífices, usaban un
calendario más exacto que el Gregoriano
y dominaban la escritura jeroglífica. Es
una tierra de melancolía que vibra en
“Oh tierra del sol, suspiro por verte…”
9.-
Santiago Juxtlahuaca.- A través del
Grupo folclórico de Los Rubios del
Centro de esa población, se ofrece esta
danza donde los hombres lucen vistosas
“chivarras” ó “chaparreras”, ruidosas
espuelas y chamarras de gamuza,
representan las peripecias, aventuras y
experiencias, vividas al arriar ganado
de un lugar a otro, se acompañan de
hombres disfrazados, de mujeres llamadas
“mamacitas.”
10.-
Putla de Guerrero.- De la región de
la costa Oaxaqueña, se baila con soltura
y alegría en las fiestas de del santo
patrono y de carnestolenda, donde la
belleza de las mujeres se encuadra en
sones como el gallito, el palomo, el
rendido, la sarna, la vaca y los jarabes
de carnaval, acompañados de los alegres
“tiliches”.
11.-
Santiago Pinotepa Nacional.- Hombres
de Chile y Perú, que tomaron asiento en
el puerto de Santa Cruz Huatulco, Oax.
Trajeron a la costa chica las famosas
“Chilenas”, que ahora ya aclimatadas, se
bailan como propias, al dejo picaresco
de los versos, que se unen a la
elegancia en el manejo del pañuelo, o
“paliacate” mientras el taconeo sobre el
entarimado se vuelve trepidante y
sensual.
11.- San
Pablo Mitla.- En esta población se
localiza el antiguo centro ceremonial
zapoteca, cuyo nombre significa “Ciudad
de los muertos” o “Inframundo”, mientras
que en zapoteco se llama “Lyoba” que
significa “Lugar de entierros”. Mitla
fue residencia de la clase sacerdotal
zapoteca; alcanzó su máximo crecimiento
y apogeo de 750 a 1521 después de
Cristo. Sus actuales habitantes ofrecen
la Fiesta de “Fandango”.
12.-Tlacolula
de Matamoros.- Los domingos en esta
población, se lleva a cabo el más grande
“tianguis” indígena de los Valles
Centrales, donde se vende todo tipo de
objetos artesanales y exquisita comida
regional, el mezcal de gran calidad y
pureza es la bebida típica. Esta
delegación interpreta “La Mayordomia”
13.- San
Juan Bautista Tuxtepec.- Hace poco
más de 25 años Tuxtepec se acercó a la
fiesta grande de la Ciudad de Oaxaca,
los trajes prehispánicos que todavía se
usan, en esta región, son usados por las
mujeres de las poblaciones de Valle
Nacional, Ixcatlán Jalapa de Díaz,
Zoyaltepec, Ojitlan y otros. El
extraordinario clima hace posible el
cultivo de la piña, la caña y el tabaco.
14.-
Cuilapan de Guerrero.- Coyotepec
proviene de las voces Coyotl – Coyote,
tepetl cerro, que significa Cerro del
Coyote. Aquí las mujeres artesanas
siguen el ejemplo de Doña Rosa Real,
artesana de los cántaros de barro negro,
en tanto los hombres que se dedican a
las labores del campo, en las fiestas
patronales, visten el traje de danzante
para ofrecer la Danza de la Pluma ó
“Danza de la Conquista”.
Todos
participan: desde el más humilde al más
encumbrado
Los pueblos
antiguos zapotecas han practicado
siempre la Guelaguetza, que es un dar y
recibir, en manifestaciones cariñosas de
cooperación, de obligación cordial, no
impuesta, a las que no escapaban ni él
más humilde ni él más encumbrado.
La Guelaguetza, la siguen entendiendo
los pueblos no solo indígenas que aún
quedan, sino la población mestiza, que
es la mayoría y la usamos como bandera
de mexicanidad en fiestas titulares, en
festejos oficiales, en toda clase de
acercamientos generosos y de
comprensión.
Diosa Centéotl.- En días previos a la
Guelaguetza de los “Lunes del “Cerro”,
las poblaciones que asisten a bailar,
inscriben en un concurso de belleza
indígena a una de sus integrantes, que
ante un Jurado Calificador, habla de su
población, costumbres, gastronomía,
bailes e indumentaria típica. La
ganadora es investida como representante
de la “Diosa Centéotl” Diosa del maíz de
tiempos preshispánicos. En nuestros
días, preside, con nuestras autoridades
todas las fiestas de los Lunes del
Cerro.
1.-
Convite y Chinas Oaxaqueñas.-Son las
mujeres de la clase popular de la Ciudad
de Oaxaca, de inestimables virtudes
femeninas, ellas están junto a sus
amistades en los nacimientos, bautizos
casamientos, velorios; compartiendo
siempre los hechos trascendentales de la
vida en común. En las noches de
calendas, las chinas pasean su fe
católica y su amor a las tradiciones.
Este día van detrás del “Convite” que
invita a la Fiesta grande y bailan el
“Jarabe del Valle”.
2.-
Huautla de Jiménez. -Son los
Chinantecos, Cuicatecos y Mazatecos,
hombres de carácter bravío cultivan
mangos, pomarosas, obos, cítricos y
cafetos. Las mujeres son dulces y
tiernas; en sus cantos se inspiran en
las flores que forman el ambiente de la
Cañada: azahares de naranjo, de café al
son de: Sete se sao , naxó loxá.
3.- San
Pedro y San Pablo Ayutla Mixe.- Son
gente como su geografía: austeras,
sencillas, graves y solemnes en todos
los acontecimientos de su vida; honrados
a carta cabal, respetuosos de sus
costumbres y dedicados al trabajo. “Los
jamas conquistados” tienen como guía al
Rey Condoy, al que todavía esperan que
vuelva.
4.-
Villa Hidalgo Yalalag.- El traje de
la Yalalteca, es conocido en todo el
territorio nacional, por el estilo
precolombino que se ha conservado hasta
nuestros días. En la Sierra Juárez, hay
minerales, riqueza en sus montes
pródigos, de flora y fauna
verdaderamente exótica. Ofrecen los
Sones y Jarabes Yalaltecos, de gran
solemnidad y sencillez.
5.-
Santos Reyes Nopala.- La Boda entre
los pueblos oaxaqueños, es el momento
más importante de la vida comunitaria,
es el que convoca a los pobladores a
participar de esa alegría. La rica
gastronomía que se degusta en los
casamientos con tepache, los sabrosos,
panes y aves como el guajolote son
imprescindibles en las bodas de la
Costa, acompañados de sones como la
india y la chinita.
6.- San
Antonino Castillo Velasco.- Esta
población presenta la ceremonia de
casamiento con la participación de la
pareja de novios, los bigúches, personas
que atienden a los invitados y reparten
el poleo, mezcal, y los cigarros y el
Chagon que viene fungiendo como el
sacerdote del lugar
7.-
Santo Domingo Tehuantepec.- Las
Fiestas en la Ciudad de Tehuantepec,
reúnen a las más hermosas mujeres y
difícil seria escoger a la más bella, la
indumentaria antigua resalta los dones
que les dió la naturaleza. La música del
istmo: La Sandunga, La Llorona, el Son
Tortuga, son de los mas populares, pero
existen cantidad de otros sones
igualmente bellos que se entonan en cada
festividad o acontecimiento.
8.- Sola de Vega.- El Jarabe dela
Rosa.
9.-
Huajuapan de León.- Los Mixtecos han
sido llamados por el sabio Dr. Alfonso
Caso, descubridor de las tumbas de Monte
Albán, como los griegos de América,
fueron excelentes artífices, usaban un
calendario más exacto que el Gregoriano
y dominaban la escritura jeroglífica. Es
una tierra de melancolía que vibra en
“Oh tierra del sol, suspiro por verte"
10 .- Villa de Tututepec de Melchor
Ocampo.- En el centro de esta
población se exhiben importantes
vestigios de la cultura mixteca, piezas
monolíticas en cuyas relieves se
distinguen importantes deidades, como
Quetzalcoatl y una gran piedra semejante
a los atlantes de Tula, Hidalgo. En su
fiesta principal de la candelaria, el 2
de febrero dentro de sus actividades
festivas destacan “El fandango de las
varitas” y sus sones y chilenas.
11.- San Pedro Pochutla.- Tierra
bravía, olorosa a café, a selva y a
marisco, por su cercanía al mar, el
traje de sus mujeres es casi ranchero
sencillo con rebozo terciado a los
hombros. Una de sus fiestas se celebra
el 29 de junio, misas durante 9 días,
calendas, carros alegóricos y disfraces
de mascaras, eventos deportivos y quema
de fuegos artificiales. Su conjunto de
música típica, interpreta: el cotón, el
zopilote, el arriero, el chilegole y el
toro entre otros, sobre todo en los
casamientos.
12 .- Ejutla de Crespo.- De esta
tierra viene, el mezcal minero y los
famosos machetes de Aragon con forja
Toledana y leyendas pintorescas. La
Indumentaria es sencilla pero vistos,
adornada en las blusas de las mujeres
con bordados de punto de cruz En sus
redes guardan frutas y legumbres y la
sabrosa tortillas Tlayuda con chirmole
que saborean en los campos de cultivo.
13.- San Juan Bautista Tuxtepec.-
Hace poco mas de 25 años, que Tuxtepec
se acercó a la fiesta grande de la
Ciudad de Oaxaca, los trajes
prehispánicos que todavía se usan, en
esta región, son usados por las mujeres
de las poblaciones de Valle Nacional,
Ixcatlán Jalapa de Díaz, Zoyaltepec,
Ojitlán y otros. El extraordinario clima
hace posible el cultivo de la piña, la
caña y el tabaco.
14.- Villa de Zaachila.- Esta
población que en tiempos prehispáanicos
fué la última capital del reino
zapoteca, ofrece la tradicional Danza de
la Conquista, ó Danza de la Pluma donde
se presenta a un grupo de guerreros
aztecas con Moctezuma, con sus teotiles
y capitanes. |