Ejemplar Número: 34

Oaxaca de Juárez, Oax.

 Julio 2006

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

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              Los pioneros de la Contaduría Pública en Oaxaca

 Mediante la lectura nos hacemos contemporáneos de todos los hombres y ciudadanos de todos los países. Antoine Houdar.

Las “Guelaguetzas de los Lunes del Cerro” se celebran en la Ciudad de Oaxaca, en el auditorio Guelaguetza” construido ex profeso en las faldas del cerro del Fortín, los dos lunes siguientes al 16 de julio y constituyen un acontecimiento en el que participa todo el pueblo, sin distinción de estatus social. En este año 2006 está programada para el lunes 17 de julio, a partir de las 10:00 horas; otra a las 17:00 horas. Se repiten el lunes 24 de julio. Esta fiesta que es de todos los oaxaqueños sin excepción y no tiene fines políticos no partidistas, es la reunión de las 7 regiones de la entidad en una fiesta de unidad, fraternidad, paz y tranquilidad.


Al parecer, estas fiestas tienen su origen en la época colonial y están relacionadas con la Fiesta del templo del Carmen Alto, que los Carmelitas construyeron en las faldas de un cerro al que los zapotecas, habían llamado de la Bella Vista, y se celebraba el domingo siguiente al 16 de julio y se repetía ocho días después de la llamada “octava”.


A estas festividades, pronto se agregó el entusiasmo de los indígenas residentes en los pueblos que circundaban la ciudad, particularmente los de “Guaxaca”. Ellos mantenían sus propias tradiciones, según las cuales celebraban una festividad dedicada a Centéotl, diosa del maíz tierno o elote, a quien hacían grandes honores y ofrendas.


La inevitable interrelación entre los grupos y el empeño de los evangelizadores para hacer aceptable la imposición de los ritos católicos, hizo posible el fomento de un punto en el que se incorporaron elementos de la tradición indígena, haciendo más festivos y espectaculares los actos litúrgicos externos, desde el momento en que indios y españoles empezaron a convivir más intensamente.


En el marco de estas festividades se describen las actuales Fiestas del Lunes del Cerro, en las que ahora destaca el espectáculo de música, danza, bailes y cantos llamado Guelaguetza.

“Y cuando haya muerto
Que no lloren a gritos
Que no se vistan de negro
Que no me alumbren con cirios
Que no me esculpan en mármol,
Epitafio que yo no merezco.
Solo quiero una lágrima
Que nacida del pecho
Humedezca los ojos
De un amigo sincero
O de alguna
Que me llora en silencio
Y después un pedazo de tierra
Un adiós y por Dios
Un recuerdo”.
 

La historia de la Guelaguetza

 

En Oaxaca, en el Sureste de México, se originaron hace más de treinta siglos dos civilizaciones históricas de la cultura universal: la Zapoteca y la Mixteca.


En medio de un valle mítico y luminoso, estos pueblos construyeron una de las ciudades religiosas y astronómicas más asombrosas del México antiguo, conocida como Monte Albán. El Valle de Oaxaca posee una historia, una geografía y una humanidad preciosas, que habitan dentro de un horizonte con un clima insuperable.


Rodeada de montañas, en Oaxaca conviven sabiduría milenaria, la hospitalidad de sus moradores y la enriquecedora presencia de sus visitantes.


Desde épocas remotas, los oaxaqueños supieron convertir el oro en joyas de orfebrería magnifica, el barro en cerámica delicada, la piedra en monumentos y esculturas, la música y la fiesta en ceremonias y celebraciones de la vida


La cultura de Oaxaca es profundamente mestiza y naturalmente indígena. Por ello Oaxaca guarda en su paisaje inmemorial tres tiempos que la privilegian.


El indígena o prehispánico, el barroco o colonial y presente, vivo y festivo, como un verdadero tesoro de la cultura universal.
Ciertamente Oaxaca es un Estado, en donde lo plural prevalece como una realidad que a través del tiempo, da cabida a diferentes culturas que han convivido en un territorio contrastaste.


Hablar de la festividad que conocemos como Guelaguetza, es hablar de una manifestación que reúne parte de las expresiones culturales de Oaxaca. El tema es amplio y sus implicaciones en los ámbitos de la historia, la antropología, la etnografía o la sociología, entre otros, son complejos y de sumo interés para comprender a las muchas etnias que aquí se reúnen.

Lunes del Cerro “Guelaguetza”
Las “Guelaguetzas de los Lunes del Cerro” se celebran en la Ciudad de Oaxaca los dos lunes siguientes al 16 de julio y constituyen un acontecimiento en el que participa todo el pueblo, sin distinción de estatus social.


Al parecer, estas fiestas tienen su origen en la época colonial y están relacionadas con la llamada fiesta de Corpus del templo del Carmen Alto, que las Carmelitas construyeron en las faldas de un cerro al que los zapotecas, habían llamado de la Bella Vista, y se celebraba el domingo siguiente al 16 de julio y se repetía ocho días después de la llamada “octava”.


A estas festividades, pronto se agregó el entusiasmo de los indígenas residentes en los pueblos que circundaban la ciudad, particularmente los de “Guaxaca”, que era la capital del Marquesado del Valle concedido a Hernán Cortés por el rey de España y el de Xochimilco, que había fundado en 1521, por órdenes del propio Cortés, al norte de la mencionada ciudad. Ellos, mantenían sus propias tradiciones, según las cuales celebraban una festividad dedicada a Centéotl, diosa del maíz tierno o elote, a quien hacían grandes honores y ofrendas.


La inevitable interrelación entre los grupos y el empeño de los evangelizadores para hacer aceptable la imposición de los ritos católicos, hizo posible el fomento de un punto en el que se incorporaron elementos de la tradición indígena, haciendo más festivos y espectaculares los actos litúrgicos externos, desde el momento en que indios y españoles empezaron a convivir más intensamente.


En el marco de estas festividades se describen las actuales Fiestas del Lunes del Cerro, en las que ahora destacan el espectáculo de música, danza, bailes y cantos llamados Guelaguetza.

Guelaguetza es una palabra zapoteca que denota el acto de participar cooperando, en un don gratuito que no lleva consigo más obligación que la reciprocidad.


La Guelaguetza de los Lunes del Cerro se expresa a la ofrenda a la Ciudad de Oaxaca que hacen grupos representativos de las siete regiones tradicionales: los Valles Centrales, la Sierra Juárez, la Cañada, Tuxtepec, la Mixteca, la Costa y el Istmo de Tehuantepec. Cada delegación presenta una muestra de su patrimonio cultural a través de bailes que ejecutan al son de la música y los cantos que le son propios, vistiendo indumentaria de gala de sus respectivos pueblos.


Al terminar, cada grupo distribuye entre el público su “Guelaguetza” compuesta por productos característicos de sus respectivas regiones.
Recientemente se han agregado a estas fiestas otros espectáculos folklóricos para esparcimiento popular, tales como el desfile de las delegaciones organizando a la manera de la Calenda tradicional y que se lleva a cabo el sábado anterior a cada lunes.


Esta Calenda la encabeza la “marmota”, que es un gran farol esférico cubierto de tela, los “gigantes”, las “chinas oaxaqueñas”, mujeres de la ciudad portando canastas enfloradas acompañadas de su banda de música y los coheteros; la siguen las demás delegaciones, cada una de ellas precedidas de la música propia de su región.


Este mismo día a las 10:00 horas en el Jardín “El Pañuelito”, se realiza la elección de la representante de la Diosa Centéotl que presidirá las fiestas. En ese acto contiende una aspirante de cada delegación. En este certamen no se busca elegir a la más bella o a la más suntuosamente ataviada, sino a la más representativa y conocedora de la tradición de su pueblo.


Al día siguiente domingo por la noche se realiza la presentación del Bani-Stui-Gulal, (repetición de la antigüedad) que es una representación de la historia de los Lunes del Cerro en sus diferentes épocas.
El lunes a las cinco de la mañana, los “chirimiteros” de los Valles Centrales, tocan las “mañanitas” y suben al cerro, con pitos, tambores y chirimías, mientras la gente empieza a llegar a los “puestos” ó fondas de comida instalados en el cerro, en donde toman un suculento almuerzo oaxaqueño, antes de entrar al auditorio en el que la marimba y los chirimiteros ofrecen una audición a los asistentes. A las diez de la mañana da inicio la Guelaguetza.


Por la tarde, en el mismo auditorio tiene lugar la presentación de la Leyenda de la Princesa Donají, hija del rey zapoteca Cosijoeza y de la princesa mexica Coyolicatzin.
Entre el primer lunes y su octava tienen lugar diversas actividades como muestras gastronómicas, artesanales y representaciones costumbristas de las más diversas comunidades del estado, así como una presentación especial del Bani Stui Gulal, exposiciones, conciertos y otros eventos de trascendencia cultural organizada por las instituciones que difunden la cultura de Oaxaca en todas sus manifestaciones.


En la “octava” o segundo Lunes del Cerro, se repiten el “Bani-Stui-Gulal”, la “Guelaguetza” y la “Leyenda de la Princesa Donají”.
En las fiestas de los Lunes del Cerro se vuelca el entusiasmo popular para continuar con las antiguas tradiciones.
 

Dar y Recibir

 

Los pueblos antiguos zapotecas han practicado siempre la Guelaguetza, que es un dar y recibir, en manifestaciones cariñosas de cooperación, de obligación cordial, no impuesta, a las que no escapaban ni él más humilde ni él más encumbrado.
La Guelaguetza, la siguen entendiendo los pueblos no solo indígenas que aún quedan, sino la población mestiza, que es la mayoría y la usamos como bandera de mexicanidad en fiestas titulares, en festejos oficiales, en toda clase de acercamientos generosos y de comprensión.
 

1.- Diosa Centéotl.- En días previos a la Guelaguetza de los “Lunes del Cerro”, las poblaciones que asisten a bailar, inscriben en un concurso de belleza indígena a una de sus integrantes, que ante un Jurado Calificador, habla de su población, costumbres, gastronomía, bailes e indumentaria típica. La ganadora es investida como representante de la “Diosa Centéotl” Diosa del maíz de tiempos preshispánicos. En nuestros días, preside, con nuestras autoridades todas las fiestas de los Lunes del Cerro.
 

2.- Convite y Chinas Oaxaqueñas.- Son las mujeres de la clase popular de la Ciudad de Oaxaca, de inestimables virtudes femeninas, ellas están junto a sus amistades en los nacimientos, bautizos casamientos, velorios; compartiendo siempre los hechos trascendentales de la vida en común. En las noches de calendas, las chinas pasean su fe católica y su amor a las tradiciones. Este día van detrás del “Convite” que invita a la Fiesta grande y bailan el “Jarabe del Valle”.
 

3.- Huautla de Jiménez.- Son los Chinantecos, Cuicatecos y Mazatecos, hombres de carácter bravío cultivan mangos, pomarosas, obos, cítricos y cafetos. Las mujeres son dulces y tiernas; en sus cantos se inspiran en las flores que forman el ambiente de la Cañada: azahares de naranjo, de café al son de: Sete se sao, naxó loxá.
 

4.- San Pablo Macuiltianguis.- Festiva participación zapoteca que realizan en las fiestas de carnaval, donde se ponen en juego la destreza de los hombres y bravura de las mujeres al emular una corrida de toros. En su artesanía destaca la cerámica con sus piezas rojas y porosas.
 

5.- San Melchor Betaza.- Sus habitantes son pacíficos y tienen un acendrado gusto por la música, sus montes son pródigos, en flora y fauna variada, trabajan las maderas preciosas, tejen la jarcia con arte y son hábiles para el curtimiento de las pieles. Tienen siempre como guía al gran Indio de Guelatao, Lic. Benito Juárez García.
 

6.- Juchitán de Zaragoza.- Las mujeres tienen una belleza sorprendente y llamativa, el traje que usan les da un especial encanto. Las istmeñas son mujeres que toman parte activa en la vida de la comunidad; su clara inteligencia y aptitud para el comercio les da independencia económica y comparte con el hombre todos los momentos de trascendencia, con responsabilidad y autoridad material y moral.
 

7.- Ciudad Ixtepec.- Tierra de tradiciones, colorido y Leyenda. Dos mil años antes de Cristo estos zapotecas alcanzaron una avanzada cultura, cuyos vestigios se completan en sus tierras. En sus fiestas celebran una serie de tradiciones ancestrales: Las velas, la tirada de frutas, las bodas etc.
 

8.- Huajuapan de León.- Los Mixtecos han sido llamados por el sabio Dr. Alfonso Caso, descubridor de las tumbas de Monte Albán, como los griegos de América, fueron excelentes artífices, usaban un calendario más exacto que el Gregoriano y dominaban la escritura jeroglífica. Es una tierra de melancolía que vibra en “Oh tierra del sol, suspiro por verte…”
 

9.- Santiago Juxtlahuaca.- A través del Grupo folclórico de Los Rubios del Centro de esa población, se ofrece esta danza donde los hombres lucen vistosas “chivarras” ó “chaparreras”, ruidosas espuelas y chamarras de gamuza, representan las peripecias, aventuras y experiencias, vividas al arriar ganado de un lugar a otro, se acompañan de hombres disfrazados, de mujeres llamadas “mamacitas.”
 

10.- Putla de Guerrero.- De la región de la costa Oaxaqueña, se baila con soltura y alegría en las fiestas de del santo patrono y de carnestolenda, donde la belleza de las mujeres se encuadra en sones como el gallito, el palomo, el rendido, la sarna, la vaca y los jarabes de carnaval, acompañados de los alegres “tiliches”.
 

11.- Santiago Pinotepa Nacional.- Hombres de Chile y Perú, que tomaron asiento en el puerto de Santa Cruz Huatulco, Oax. Trajeron a la costa chica las famosas “Chilenas”, que ahora ya aclimatadas, se bailan como propias, al dejo picaresco de los versos, que se unen a la elegancia en el manejo del pañuelo, o “paliacate” mientras el taconeo sobre el entarimado se vuelve trepidante y sensual.
 

11.- San Pablo Mitla.- En esta población se localiza el antiguo centro ceremonial zapoteca, cuyo nombre significa “Ciudad de los muertos” o “Inframundo”, mientras que en zapoteco se llama “Lyoba” que significa “Lugar de entierros”. Mitla fue residencia de la clase sacerdotal zapoteca; alcanzó su máximo crecimiento y apogeo de 750 a 1521 después de Cristo. Sus actuales habitantes ofrecen la Fiesta de “Fandango”.
 

12.-Tlacolula de Matamoros.- Los domingos en esta población, se lleva a cabo el más grande “tianguis” indígena de los Valles Centrales, donde se vende todo tipo de objetos artesanales y exquisita comida regional, el mezcal de gran calidad y pureza es la bebida típica. Esta delegación interpreta “La Mayordomia”
 

13.- San Juan Bautista Tuxtepec.- Hace poco más de 25 años Tuxtepec se acercó a la fiesta grande de la Ciudad de Oaxaca, los trajes prehispánicos que todavía se usan, en esta región, son usados por las mujeres de las poblaciones de Valle Nacional, Ixcatlán Jalapa de Díaz, Zoyaltepec, Ojitlan y otros. El extraordinario clima hace posible el cultivo de la piña, la caña y el tabaco.
 

14.- Cuilapan de Guerrero.- Coyotepec proviene de las voces Coyotl – Coyote, tepetl cerro, que significa Cerro del Coyote. Aquí las mujeres artesanas siguen el ejemplo de Doña Rosa Real, artesana de los cántaros de barro negro, en tanto los hombres que se dedican a las labores del campo, en las fiestas patronales, visten el traje de danzante para ofrecer la Danza de la Pluma ó “Danza de la Conquista”.

 

Todos participan: desde el más humilde al más encumbrado
 

Los pueblos antiguos zapotecas han practicado siempre la Guelaguetza, que es un dar y recibir, en manifestaciones cariñosas de cooperación, de obligación cordial, no impuesta, a las que no escapaban ni él más humilde ni él más encumbrado.
La Guelaguetza, la siguen entendiendo los pueblos no solo indígenas que aún quedan, sino la población mestiza, que es la mayoría y la usamos como bandera de mexicanidad en fiestas titulares, en festejos oficiales, en toda clase de acercamientos generosos y de comprensión.
Diosa Centéotl.- En días previos a la Guelaguetza de los “Lunes del “Cerro”, las poblaciones que asisten a bailar, inscriben en un concurso de belleza indígena a una de sus integrantes, que ante un Jurado Calificador, habla de su población, costumbres, gastronomía, bailes e indumentaria típica. La ganadora es investida como representante de la “Diosa Centéotl” Diosa del maíz de tiempos preshispánicos. En nuestros días, preside, con nuestras autoridades todas las fiestas de los Lunes del Cerro.
 

1.- Convite y Chinas Oaxaqueñas.-Son las mujeres de la clase popular de la Ciudad de Oaxaca, de inestimables virtudes femeninas, ellas están junto a sus amistades en los nacimientos, bautizos casamientos, velorios; compartiendo siempre los hechos trascendentales de la vida en común. En las noches de calendas, las chinas pasean su fe católica y su amor a las tradiciones. Este día van detrás del “Convite” que invita a la Fiesta grande y bailan el “Jarabe del Valle”.
 

2.- Huautla de Jiménez. -Son los Chinantecos, Cuicatecos y Mazatecos, hombres de carácter bravío cultivan mangos, pomarosas, obos, cítricos y cafetos. Las mujeres son dulces y tiernas; en sus cantos se inspiran en las flores que forman el ambiente de la Cañada: azahares de naranjo, de café al son de: Sete se sao , naxó loxá.
 

3.- San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe.- Son gente como su geografía: austeras, sencillas, graves y solemnes en todos los acontecimientos de su vida; honrados a carta cabal, respetuosos de sus costumbres y dedicados al trabajo. “Los jamas conquistados” tienen como guía al Rey Condoy, al que todavía esperan que vuelva.
 

4.- Villa Hidalgo Yalalag.- El traje de la Yalalteca, es conocido en todo el territorio nacional, por el estilo precolombino que se ha conservado hasta nuestros días. En la Sierra Juárez, hay minerales, riqueza en sus montes pródigos, de flora y fauna verdaderamente exótica. Ofrecen los Sones y Jarabes Yalaltecos, de gran solemnidad y sencillez.
 

5.- Santos Reyes Nopala.- La Boda entre los pueblos oaxaqueños, es el momento más importante de la vida comunitaria, es el que convoca a los pobladores a participar de esa alegría. La rica gastronomía que se degusta en los casamientos con tepache, los sabrosos, panes y aves como el guajolote son imprescindibles en las bodas de la Costa, acompañados de sones como la india y la chinita.
 

6.- San Antonino Castillo Velasco.- Esta población presenta la ceremonia de casamiento con la participación de la pareja de novios, los bigúches, personas que atienden a los invitados y reparten el poleo, mezcal, y los cigarros y el Chagon que viene fungiendo como el sacerdote del lugar
 

7.- Santo Domingo Tehuantepec.- Las Fiestas en la Ciudad de Tehuantepec, reúnen a las más hermosas mujeres y difícil seria escoger a la más bella, la indumentaria antigua resalta los dones que les dió la naturaleza. La música del istmo: La Sandunga, La Llorona, el Son Tortuga, son de los mas populares, pero existen cantidad de otros sones igualmente bellos que se entonan en cada festividad o acontecimiento.


8.- Sola de Vega.- El Jarabe dela Rosa.
 

9.- Huajuapan de León.- Los Mixtecos han sido llamados por el sabio Dr. Alfonso Caso, descubridor de las tumbas de Monte Albán, como los griegos de América, fueron excelentes artífices, usaban un calendario más exacto que el Gregoriano y dominaban la escritura jeroglífica. Es una tierra de melancolía que vibra en “Oh tierra del sol, suspiro por verte"


10 .- Villa de Tututepec de Melchor Ocampo.- En el centro de esta población se exhiben importantes vestigios de la cultura mixteca, piezas monolíticas en cuyas relieves se distinguen importantes deidades, como Quetzalcoatl y una gran piedra semejante a los atlantes de Tula, Hidalgo. En su fiesta principal de la candelaria, el 2 de febrero dentro de sus actividades festivas destacan “El fandango de las varitas” y sus sones y chilenas.


11.- San Pedro Pochutla.- Tierra bravía, olorosa a café, a selva y a marisco, por su cercanía al mar, el traje de sus mujeres es casi ranchero sencillo con rebozo terciado a los hombros. Una de sus fiestas se celebra el 29 de junio, misas durante 9 días, calendas, carros alegóricos y disfraces de mascaras, eventos deportivos y quema de fuegos artificiales. Su conjunto de música típica, interpreta: el cotón, el zopilote, el arriero, el chilegole y el toro entre otros, sobre todo en los casamientos.


12 .- Ejutla de Crespo.- De esta tierra viene, el mezcal minero y los famosos machetes de Aragon con forja Toledana y leyendas pintorescas. La Indumentaria es sencilla pero vistos, adornada en las blusas de las mujeres con bordados de punto de cruz En sus redes guardan frutas y legumbres y la sabrosa tortillas Tlayuda con chirmole que saborean en los campos de cultivo.


13.- San Juan Bautista Tuxtepec.- Hace poco mas de 25 años, que Tuxtepec se acercó a la fiesta grande de la Ciudad de Oaxaca, los trajes prehispánicos que todavía se usan, en esta región, son usados por las mujeres de las poblaciones de Valle Nacional, Ixcatlán Jalapa de Díaz, Zoyaltepec, Ojitlán y otros. El extraordinario clima hace posible el cultivo de la piña, la caña y el tabaco.


14.- Villa de Zaachila.- Esta población que en tiempos prehispáanicos fué la última capital del reino zapoteca, ofrece la tradicional Danza de la Conquista, ó Danza de la Pluma donde se presenta a un grupo de guerreros aztecas con Moctezuma, con sus teotiles y capitanes.

Esta Revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.