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(N. de
la R.) Un texto extraordinario,
aparecido en la Gaceta del Instituto del
Patrimonio Cultural, hace referencia a
los antecedentes, cándidos y cómodos,
del Jardín de la Constitución.
Consideramos que esta es una gran
oportunidad para recrearnos en este
documento que, sin duda, vendrá a
aliviar muchos corazones y contribuirá a
enamorarnos más de esta gran ciuda, hoy
que nos disponemos a la reconstrucción
total.
Después
de haber estado un poco más de
trescientos años bajo la influencia
española, la reciente república esperaba
con gran regocijo la celebración de su
Primer Centenario como México
Independiente. Los festejos ya se
programaban con anticipación en todos
los estados del país, y Oaxaca no fue la
excepción, para ello se organizó una
comisión integrada por representantes
del gobierno estatal, municipal, así
como reconocidos personajes de la
sociedad Oaxaqueña, como: H. Esparza. G.
R. Candiani y el Gral. Ricardo Delgado.
Los festejos iniciaron el 15 de
septiembre y culminaron el 27 del mismo
mes, dicho programa contempló varias
actividades como: la jura de bandera, la
entonación diaria del Himno Nacional -en
la que participaban alumnos de todas las
edades y de las diferentes escuelas-,
lectura de discursos oficiales, depósito
de ofrendas florales, eventos
artísticos, populares y deportivos, así
entre otras actividades mantuvieron
diariamente a los oaxaqueños
entretenidos yendo y viniendo de un
lugar a otro, no hubo distinción de
edades ni de género, todas las personas
se volcaron hacia el mismo festejo.
Durante doce días la ciudad se vistió de
luces, adornada con los colores patrios;
los fuegos artificiales hicieron lo suyo
y para llevar a cabo tales eventos se
seleccionaron los espacios públicos más
significativos y lo suficientemente
amplios para albergar al gran número de
oaxaqueños quienes se dieron cita en el
Jardín de la Constitución, la Alameda de
León, el Jardín del Llano, el Jardín
Hidalgo, el Jardín Morenos, el Teatro
Luis Mier y Terán (hoy conocido como
Macedonio Alcalá), el mercado Benito
Juárez, los portales y el Palacio de
Gobierno que fue testigo importante de
este gran acontecimiento.
En esta
época, quienes gobernaban a Oaxaca como
al resto del país, estaban más enfocados
en la construcción de una sociedad libre
y soberana, haciendo pocos cambios en la
fisonomía urbana de sus ciudades, las
contadas intervenciones presentaban una
gran influencia de materiales y sistemas
constructivos que ya denotaban una época
más industrializada, al menos así lo
manifestó esta ciudad en las primeras
dos décadas del siglo XX, …el cemento y
el hierro han venido a remplazar,
parcial o totalmente, el material de
construcción de arcos y soportes, al
igual que el mosaico respecto al antiguo
embaldosado del piso…
ALLI
ESTABA LA BONETERIA “LA SUIZA”
Efectivamente en el zócalo de esta
ciudad y en los edificios contiguos
empezaron a mostrar cambios en su imagen
y en sus sistemas constructivos, como
bien comenta Bradomín en la nota
anterior. Ya se empleaba el concreto
como una opción más de construcción y la
cantera como un material decorativo más
que un material de soporte, que al
trabajar junto con el concreto suavizaba
su imagen fría. Siguiendo la moda de
principios de siglo XX, los parámetros
de los portales circundantes al jardín,
empezaron a lucir fachadas enchapadas
por lajas de cantera verde. Así mismo,
el Hotel Marqués del Valle se levantaba
por encima de los demás edificios,
rompiendo con todo a su alrededor,
sistemas constructivos, formas y
proporciones, alturas y soluciones
espaciales, que causaban novedad y
descontento entre los citadinos, después
de haber desaparecido el Portal de
Clavería. Este portal antes de esta
significativa modificación lucía una
construcción de macizas pilastras, el
cual tenía en la planta alta un balcón
corrido, con reja de manufactura
antigua; dicho portal alojaba en la
planta baja algunos establecimientos
comerciales, entre ellos la bonetería
“la Suiza” del señor Quintanar… la
acreditada casa “El paje”, propiedad de
un francés y tiempo después la camisería
de Herman Handelman… A este personaje
deorigen judío se le atribuye la
destrucción del portal, ya que en 1936,
Handelman incendió su establecimiento,
sin que nadie entendiera los motivos de
su actuación.
Pero antes
de este fatal accidente, que cambió
significativamente la imagen urbana y
arquitectónica de todo este conjunto,
las personas convivían en un espacio que
José Vasconcelos lo describió así, en
1935 … “concluida la cena, me despedí de
mi cliente y me eché a vagar por la
ciudad. Eran más o menos las diez.
Desembocada el zaguán del hotel en el
portal, frente a la plaza. Los arquitos,
recordaban las casas de los nacimientos
con que se festejaban la navidad, uno
que otro transeúnte miraba con
indiferencia la alacena de dulces y
pastas. A la derecha los soportables de
cantería del Palacio de Gobierno,
sugiere el tipo arquitectónico de la
colonia, de Antequera a Guatemala. Al
centro de la plaza, un jardín que
embalsama la noche. Andadores espaciosos
pulcramente embaldosados brindan
asientos a la sombra de toronjiles
cargados de frutos. Frescura y pureza
del hálito vegetal. Reposadamente
observé el Palacio: anchas puertas,
protegidas de balcones a lo largo de la
cornisa de arquería lo hicieron los
criollos españoles, es decir, mexicanos
de la era fecunda. Y nosotros no tenemos
ni memoria para recordar los nombres de
los constructores”.
Un año
después de la descripción que hizo José
Vasconcelos acerca del zócalo y sus
alrededores, encontramos una reseña de
autor anónimo, publicado en la revista
Oaxaca en México, que describe la
situación tan lamentable que guardaba el
centro de la Ciudad:
“La sala de esta ciudad de Oaxaca de
Juárez, jardín de la Constitución”, se
encuentra en un estado muy lamentable,
su KIOSKO, a la simple vista demuestra
el abandono con que se ve, su techo o
cubierta, parece estar picándose. Para
los hijos de esta Patria chica y para la
población flotante es algo que habla.
… Señores
que fungen como Jefes de FLORICULTORES
están mandando el corte de hermosos
árboles del Jardín de “La Constitución”.
Comenzó por el lado sur que colinda con
el palacio del Estado, que está en
reconstrucción.
¡UY!
EL PROBLEMA DEL CORTE DE ARBOLES
Sin tener mayor trascendencia el
reclamo de este preocupado personaje, el
estado de conservación del zócalo y sus
portales se mantuvieron en las mismas
condiciones. Ya entrado el año de 1937,
se difundió en la prensa local el inicio
de las obras en el centro de la ciudad,
exactamente en los portales, a los
cuales, le fue retirado su pavimento,
para sustituirlo por un piso de mosaico,
éstos y otros trabajos se registraron
así: El jardín de la Constitución que es
la sala de recepción de la ciudad, ha
sido embellecido en este año por la
Autoridad Municipal. Para el mes
entrante también será inaugurado el
pavimento de mosaico de sus portales
coloniales. Y varias casetas construidas
por el servicio telefónico; para uso de
los vendedores de periódicos; de
administración y para expendios, dándose
con estas mejoras un aspecto decoroso a
la antigua Plaza de Armas sin hacerle
perder su aspecto típico.
…Como uno
de los números de carácter social
novedosos en las próximas fiestas,
tendrá verificativo una bellísima noche
Oaxaqueña, en el Jardín de la
Constitución, de carácter popular, que
se llevará a cabo rompiendo la
tradicional costumbre de hacer un baile
aristócrata. Se convocará en esa noche
un atractivo concurso de variadísimos
trajes regionales.
Un año más tarde, en 1938 los trabajos
en el centro de la ciudad continuaron.
Se sustituyó el embanquetado de piedra
verde que se había puesto en la última
intervención, por un piso de cemento al
que se considera higiénico y durable, el
piso retirado se reubicó a la calle de
Barriada, y siendo los pisos de cemento
una novedad, cubrieron de la sexta a la
novena calle de Independencia, la
primera de Armenta y López, la primera
de Macedonio Alcalá y la calle de
Labastida.
Jacobo
Dalevuelta, escritor Oaxaqueño, sensible
de los cambios que ya detonaba la
ciudad, publicó un libro intitulado
Cariño a Oaxaca, el valor de su obra
reviste en todo lo que ahí describe, la
cotidianeidad de los oaxaqueños de
aquellos tiempos, sucesos que ahora no
son tan ajenos, incluso extraños,
cuadros sociales tan peculiares y el
zócalo como tema principal. Jacobo nos
da la oportunidad a quienes no vivimos
esa época, imaginarnos el ambiente que
se generaba en este espacio, la
interacción que existió entre este
jardín y las personas que se daban cita
en este lugar. Así describe la
convivencia de esta sociedad.
La noche.
En los jardines sobre los prados hay luz
de oro de las luciérnagas. A eso de las
veinte concluye sus faenas el comercio;
los voceadores de periódicos son los
únicos que, por breve tiempo, atentan
contra el silencio. Después queda para
el viajante el paseo del zócalo donde
casi a diario hay serenatas.
Llegan al jardín las bellezas
oaxaqueñas… deambulan por regla general,
en sentido contrario de los hombres. Se
dejan ver íntegras, sin afectaciones.
Forman grupos de amigas o de parientes y
al encontrarse se oyen juguetones y
cantarinos saludos corales…
En las bancas se refugian los viejos
(hombres y mujeres) quienes acompañan a
sus hijos para la gran asamblea que
discute cotidianamente, la vida de la
familia oaxaqueña.
EL
ZOCALO, LUGAR DE AÑORANZAS
¡Zócalo Bello! ¡Palenque del
chismerío!
Los viejos, decían… Han visto pasar, en
luengos años de quietud, la vida de
Oaxaca. El Zócalo es un lugar de
añoranzas. Allí jugaron cuando pequeños;
conocieron a sus esposas; han visto
transitar a sus hijos; han sentido la
humana tristeza de asistir a la
inteligencia del amor que más tarde los
convirtió en abuelos. Faltarán al zócalo
cuando se ausenten para siempre de la
vida.
En un costado de la Catedral están los
neveros. Venden néctares helados de las
frutas que produce la tierra. En torno
de mesillas enmanteladas se juntan la
parroquia de la democrática igualdad. El
pobre y el rico van a beber nieve.
Los radios
–imperativos- distraen a las familias
hasta muy noche. Pero la ciudad está
quieta.
Siguiendo la línea para conocer y
entender cuál era la relación entre los
oaxaqueños y su zócalo, cabe preguntarse
¿Cómo vivía la sociedad de la primera
mitad del siglo XX?, ¿Cuáles eran las
actividades más cotidianas que se
realizaban en este espacio?, ¿Cómo era
la convivencia entre las personas? Con
curiosidad, se puede observar una
marcada distinción dentro de sus
actividades más cotidianas, por ejemplo:
cada día de la semana se identificaba
por las funciones que se llevaban a
cabo, no era lo mismo el comportamiento
del oaxaqueño un miércoles o un jueves,
menos lo era en sábados, que era el día
de mercado, estableciéndose zonas de
abasto, muchos de éstos improvisados en
distintos puntos de la ciudad, pero el
zócalo ofrecía una gran explanada para
la vendimia de diversos productos, un
caso, fue el mercado ambulante de
pájaros que se establecía en la esquina
suroccidental. Los domingos, las
actividades cambiaban, y también el
atuendo de los oaxaqueños del habitual
por uno más atractivo, y quienes poseían
un mejor nivel social marcaban la moda
del momento, saliendo a lucir sus
elegantes indumentarias; los hombres
vestían corbatas de las llamadas
“palomitas” o los también anacrónicos “canotiers”.
En domingo, era obligatoria la
asistencia a misa, y la hora también era
objeto de distinción, la gente adulta
asistía a los primeros oficios y así
sucesivamente hasta llegar a la misa del
medio día, que era conocida como “misa
de flojos”. Por las noches, se podía
disfrutar de las llamadas “retretas” que
eran conciertos al aire libre que
ofrecía la Banda del Estado.
En la
sociedad Oaxaqueña eran muy notorias sus
diferencias sociales, que hasta el
deambular de los transeúntes era objeto
de división, para eso dejemos que las
crónicas nos detallen:
…Los portales estaban reservados a las
personas medianamente acomodadas, lo
mismo que el uso de las glorietas
circundantes del kiosco, mientras que
las bancas corridas de la plataforma del
mismo kiosco y las escaleras que dan
acceso a éste eran ocupadas comúnmente
por los indígenas y los sirvientes que
procedían invariablemente de la Sierra o
de la Mixteca, y era gente que acudía a
la ciudad para instruirse y aprender la
“castilla”, reservándose el deambular de
los charritos y “calzonudos” fuera de
los portales, en las banquetas de éstos
o en el arroyo, en tanto que el acceso
al cuadrilátero del Zócalo, cubierto
entonces al igual que el Llano de bajas
y cómodas glorietas, estaba destinado
casi exclusivamente a familias de la
sociedad”…
“EL
PELADITO”, “EL CHARRITO” Y “EL
SACRIFICIO”
Pero según Bradomín, estas
distinciones no obedecían a una
situación económica o discriminatoria,
más bien usos y costumbres de esa
sociedad en aquellos tiempos y él mismo
detalla diciendo que tanto al “peladito”
como al “charrito” y al “sacrificio” no
les gustaba verse, según la propia
expresión, con gente que no fuera de su
mismo pelo. Es momento de recrear cómo
era el zócalo que disfrutaban los
lugareños y visitantes, al final de los
30´s del siglo XX, para eso dejemos que
Bradomín nos lo describa:
El Zócalo,
pues, era en aquel tiempo un umbroso
parque de fresnos y laureles que, en
pleno desarrollo y lozanía, prestaba al
ambiente una agradabilísima sensación de
frescura, sobre todo en los días
calurosos, y sus frondas era el refugio
de multitud de tórtolas y bandadas de
zanates que en los meses de marzo a mayo
llenaban el parque con la peculiar
estridencia de su canto, lo mismo que
las numerosas parvadas de gorriones a la
hora del crepúsculo armaban un amable
guirigay buscando el cobijo de los
nidos; era así nuestro entrañable parque
un esmeradamente cuidado vergel de
rosas, geranios, claveles y violetas
cultivados en camellones dispuestos con
toda simetría y en cuyos pasillos,
formados por truenos recortados, corrían
y jugueteaban los chicos; contenían las
mismas cuatro fuentes circulares que
conserva y ocho pasillos que
desembocaban en la plazoleta circular
del kiosco, los cuales tenían piso de
cantera muy bien labrada y unida, y para
el alumbrado había en cada una de las
cuatro esquinas un par de artísticos
arbotantes, de hierro fundido, que
remataban en cuatro brazos sobre los
cuales descansaban, aparte de otra en el
centro, unas grandes bombillas de
cristal. Este parque era, decíamos, el
paseo casi exclusivo de la gente de
elite…
LOS
PASEOS DOMINICALES
Así, el zócalo era lugar de
encuentro casi obligatorio, por un
motivo u otro la gente se disponía a
ocupar un sitio en este espacio
recreativo, ya fuera para admirar el
enlace de las familias de linaje en el
templo de la Compañía que era entonces
el templo donde las familias bien
acomodadas de la ciudad se disponían a
recibir la bendición católica, o bien,
para ver circular las calles
circundantes al zócalo –que en esa época
estaban empedradas- los carruajes
abiertos o cerrados, tirados por uno o
dos caballos, o la novedad que
representaban los automóviles, ya que
los que estaban en circulación, incluso
los de alquiler – éstos últimos hacían
sitio frente al reloj de la Catedral- en
su mayoría eran propiedad de los señores
Zorrilla Barrundía. Así mismo, los
oaxaqueños se disponían a escuchar las
apoteóticas serenatas, las bulliciosas
romerías y verbenas, los reñidos
combates florales que excedían de
elegancia y originalidad en sus
disfraces, haciendo verdadero uso del
ingenio y del espíritu festivo. El
ambiente familiar, de recreo o de
esparcimiento que se generaba, era el
resultado de una sociedad provincial y
contemplativa, de este espacio urbano
que conocemos como zócalo que permitía
la interacción con sus visitantes.
Bradomín,
este acérrimo escritor con gran audacia
y sensibilidad narró los pasajes de la
vida cotidiana de esa ciudad, gracias a
él podemos construir en nuestras mentes
historias urbanas que no nos tocaron
vivir. Con el mismo ímpetu Bradomdín
ensalzaba las bellezas de esta ciudad,
pero también con todo el rigor apuntaba
los desatinos de un gobierno o la apatía
de la ciudadanía.
Tal era, pues, ligeramente pergeñado, el
ambiente y fisonomía de nuestro
entrañable parque solariego y el de los
portales que lo encuadran, de los cuales
ha desaparecido ya el ambiente casi
familiar de antaño, propicio al palique
y al íntimo, discreto y sosegado
departir dominguero, suplantado ahora
por el extraño acento de la
ininteligible jerigonza yanqui, por las
desapacibles discordancias de los
mariachis, y a veces por los gritos
destemplados de los borrachos. Y no ha
sido mejor la suerte que ha corrido
también el parque, convertido hoy en un
verdadero asoleadero, desprovisto de la
mayor parte de sus frondosos fresnos y
laureles y de todas aquellas tan
diversas plantas de ornato, de las que
cuidaba un cuerpo especial de
jardineros, distribuidas artísticamente
en los camellones transformados hoy en
insulsos parterres de pasto inglés, como
si en vez de un sitio de recreo se haya
querido establecer un lugar donde
concurra a pastar el vecindario
oaxaqueño.
1972,
PRIMER CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE
DON BENITO JUAREZ
Antes de la intervención que estaba
por efectuarse en el zócalo de la ciudad
en el año de 1972, hubieron otras dos:
una en 1944 estando como gobernador el
General Vicente González Fernández,
cuyos trabajos no fueron bien aceptados
por la ciudadanía, y otra en el año de
1967, interviniéndose los portales
específicamente con cambio de pisos y el
retiro de locales comerciales
improvisados. A principios de 1972, el
Lic. Jorge Martínez Gracida tomó la
presidencia municipal, y en su inicio se
enfrentó con algunos problemas, como fue
el brote de insalubridad que se estaba
generando en el centro de la ciudad, una
plaga de ratas estaba apropiándose del
zócalo oaxaqueño, esta situación puso en
aprietos al gobierno municipal entrante,
quien fue objeto de constantes
señalamientos debido al estado tan
inconveniente en el cual se encontraba
este jardín. Tiempo atrás ya se había
iniciado una compañía contra los
numerosos roedores que deambulaban por
las aceras del jardín, pero el programa
no prosperó y después se abandonó, fue
así como la plaga sin remedio aumentó.
El gobierno
municipal y la prensa tuvieron serios
enfrentamientos por el problema de
insalubridad en el centro de la ciudad,
y al aproximarse la conmemoración del
primer centenario del fallecimiento de
Don Benito Juárez, el Comité Organizador
demandaba a las autoridades tanto
estatales como municipales el arreglo
del Jardín de la Constitución, porque
esperaban recibir para el mes de marzo
un gran número de personas, y dentro de
lo más destacado al Presidente de la
República, el licenciado Luis
Echeverría.
Guelatao,
pueblo natal de Juárez y el centro de la
ciudad eran considerados por el Comité
Organizador como los dos sitios más
relevantes, a los cuales habría de
ponerle mayor atención siendo que este
último se encontraba según descripciones
de su momento, en un lamentable estado
de conservación.
…Es procedente que en alguna forma se
acondicione el parque principal o sea el
jardín de la Constitución, pues este
lugar por ser el centro de la ciudad,
será frecuentado por los visitantes y se
encontrará dicho parque que sigue
abandonado, con grandes tramos de
mosaico quitado, no solo en las
“andaderas”, sino en las callecillas y
redondel interior, de lo cual todo el
que viene a Oaxaca, señala a la
autoridad municipal, culpable de este
descuido incluyendo el exterminio de los
millares de ratas de por todas partes.
Necesitamos
tener la cara limpia para recibir a
nuestros huéspedes. De nada sirve que se
embellezca este o aquel lugar si lo
principal es dicho jardín de la
Constitución.
EL
CONVENIO DE RESTAURACIÓN
Con esta fotografía del zócalo de la
ciudad, que lo describían descuidado,
con pisos irregulares, bancas
inservibles, sistema de iluminación
deficiente, fuentes sin funcionamiento,
que sólo almacenaban basura y
propiciaban focos de infección por la
falta de mantenimiento. Se veía urgente
su intervención pero a la vez algo muy
lejano por el costo que esto implicaba,
aunque había la posibilidad de una ayuda
por parte de la federación hasta ese
momento no estaba concretada. El 16 de
febrero del mismo año el periódico El
imparcial anunció en primera plana la
noticia: La Restauración cambiará la
fisonomía de la ciudad, esta nota
confirmaba que se había firmado un
convenio entre la federación y el
estado, representados por el Lic. Luis
Echeverría en su calidad de Presidente
de la República y el Lic. Gómez
Sandoval, Gobernador del Estado, en la
firma del convenio estuvieron presentes
el Ing. Victor Bravo Ahuja, Secretario
de Educación Pública; Lic. Mario Moya
Palencia, Secretario de Gobernación;
Lic. Horario Flores de la Peña,
Secretario de Patrimonio Nacional; Arq.
Pedro Moctezuma, Subsecretario de dicha
Secretaría y el Oaxaqueño Ing. Jorge L.
Tamayo.
Este
convenio asentaba el compromiso de
restaurar los edificios y espacios
abiertos más sobresalientes de la
ciudad, figurando el ex convento de
Santo Domingo, el ex convento de Santa
Catalina, el ex Colegio de Niñas, la
Casa de Don Benito Juárez; los templos
de la Sangre de Cristo, San Agustín y
San Felipe; las plazas de la Merced, el
Carmen Alto, el jardín de la
Constitución y la Alameda de León. La
sociedad en ese tiempo no dimensionaba
el valor histórico, artístico y
arquitectónico que poseían dichos
inmuebles y espacios abiertos, sabían de
la antigüedad de los mismos, pero
ignoraban cómo establecer una sana
relación con éstos. Muchos de los
edificios que ahora conocemos como
monumentos eran desconocidos, otros más,
no habían sido descubiertos.
El Gobierno
del Estado vio con beneplácito este
convenio, la ciudad de Oaxaca se vería
beneficiada con estas intervenciones,
más allá de la conservación y
preservación de sus edificios y espacios
abiertos mencionados, sino porque desde
el punto de vista turístico el resultado
de estas restauraciones y
rehabilitaciones constituirían un
atractivo adicional a este Estado, la
derrama económica que generaría la
estancia de uno o dos días más de
visitantes nacionales y extranjeros, así
como las fuentes de trabajo que
producirían estas obras. La inversión
que la federación pretendía llevar a
cabo en estas intervenciones, de manera
directa y sin dejar de atender otros
programas se valuó en 25 millones de
pesos. De la restauración de los
edificios no se volvió a hablar sino
meses después.
En los
primeros días del mes de abril se
informó más sobre el tema de la
regeneración de la ciudad, la cual se
programó en tres etapas: iniciándose con
el arreglo del Ex Convento de Santo
Domingo, para alojar el Museo de Arte de
Oaxaca a partir de la época
precolombina; acondicionamiento del
edificio donde actualmente está el museo
Regional para instalar al Ayuntamiento;
arreglo del Convento de Santa Catalina y
la liberación de su atrio derrumbando el
edificio municipal, remodelación de la
Plazuela Labastida y la regeneración del
Alameda Central y la Plaza de la
Constitución.
FUERA
MERCADOS DE LA MERCED Y EL CARMEN
Una segunda etapa se programó para
el año siguiente, con la restauración de
las plazas del Carmen Alto y la Merced
al ser demolidas las viejas estructuras
por los mercados Democracia y Sánchez
Pascuas; arreglo de la fachada de la
Sangre de Cristo derrumbando las
construcciones que obstruyen su
visibilidad; redescubrimiento de lo que
falta de los templos de San Agustín y de
San Felipe, y arreglo del atrio del
Marquesado para que éstos luzcan en todo
su esplendor. Y la tercera y última
etapa concluiría con las obras del ex
convento de Santa Catalina, para que
éste se convirtiera en Palacio de
Justicia, y así mismo alojara al poder
Judicial. El proyecto según lo
programado por la federación, el estado
y el municipio, tendría su fin en el año
de 1974.
La
intervención restauradora que estaba por
iniciar la Secretaría del Patrimonio
Nacional, despertó cierto descontento
entre los oaxaqueños, quienes por un
momento se sintieron desplazados o no
consultados por los autores de dicho
proyecto y en respuesta a este desagrado
mostrado, el Lic. Fernando Gómez
Sandoval en su carácter de gobernador
del estado convocó una reunión en el
patio interior del Palacio de Gobierno
con la finalidad de que los arquitectos
de la SePaNaL expusieron el proyecto,
así mismo dieron a conocer la estrategia
que habrían de emplear para dar frente a
los trabajos, en esta reunión asistieron
por parte de esta Secretaría el
arquitecto Jaime Ortiz Lajous y personas
tanto del gabinete del Estado como
personajes de la vida cultural de esta
entidad, así encontramos al Lic. Jorge
Gerardo Iturribarría, Javier Castro
Mantecón, al Dr. Juan I. Bustamante, así
como los licenciados Agustín Márquez
Uribe y Gabino Cué, al Presidente
Municipal Jorge Martínez Gracida y al
arquitecto Enrique de Esesarte.
El martes 9
de enero de 1973, inició formalmente la
restauración del Jardín de la
Constitución, los portales y la Alameda
de León, destinándose una inversión
bipartita –federación y estado- de dos
millones de pesos, los arquitectos Ortiz
Lajous de la SePaNal y del ESTADO
Enrique de Esesarte, dieron la
explicación oficial de las acciones que
habrían de emprenderse en los citados
espacios urbanos y edificios
circundantes se levantará todo el actual
piso del zócalo de mosaico
sustituyéndolo por loseta de cantera
labrada, se retirarán todas las bancas y
se colocarán en su lugar bancas de
hierro colado como las del Llano, tendrá
otro tipo de iluminación y así mismo la
fachada del Palacio de Gobierno también
quedará iluminada por reflectores de un
tipo especial.
Por lo que respecta a los portales será
sustituido el piso del granito por
cantera y lo mismo sucederá con la
Alameda. Sin embargo el kiosco central
va ha dejarse tal como está y en lugar
de las cuatro pilitas de cantera que
tiene el zócalo se colocarán otra
fuentes más grandes igualmente labradas
de cantera. Los camellones sembrados de
pastos serán modificados en su trazo.
Para estas fechas y durante el proceso
de la obra, el jardín central se
encontraba cercado por duelas y hojas de
madera, había más de una docena de
trabajadores, retirando bancas y
removiendo pisos, los encargados de
estos trabajos apremiaban a los canteros
que se estaban desocupando en la
restauración de Santo Domingo para
continuar “picando piedra” para las
obras del jardín.
TAMBIEN
HUBO INCONFORMIDAD ENTONCES
Lo sorprendente fue encontrar notas
periodísticas las cuales evidencian el
desagrado que en su momento tuvo la
sociedad oaxaqueña sobre el quiosco del
zócalo, los motivos que daban los
demandantes eran totalmente absurdos,
los consideraban falto de estética,
fuera de proporción, cuyas dimensiones
no permitían la visibilidad de los
monumentos que rodean al cuadrángulo
central, sugirieron desde poner otro
quiosco más estético o una fuente como
originalmente tuvo este espacio. Cambiar
los pisos es un imperativo; eso harán y
no mal porque usarán losas de cantera
verde: pero dejarán el feísimo quiosco
que quita toda la vista y le resta
majestuosidad a la gran plaza porque
impide toda visibilidad; todo mundo
opina que deben quitarla y poner allí
una fuente como las que pusieron en el
Llano; así, desde cualquiera de los
portales se contemplará el Palacio, la
Catedral, los otros portales y lucirán
árboles y flores del Jardín. No deben
poner estatuas sino acaso jarrones
artísticos y bancas, muchas bancas y
planificar el arbolado para que bajo sus
frondas la gente pasee en pleno día y el
turista encuentre el solaz provinciano
allí. Otra nota más dada por Rosas
Solaegui (quien fue cronista de la
ciudad) expresó el descontento ante el
tema del quiosco: El Kiosco en cuestión,
nada tiene de colonial, sino es de tipo
francés; además estrecho, incómodo, y
falto de acústica, siendo precisamente
este feo adefesio, el que debe
demolerse, sustituyéndosele por otro
tipo colonial, amplio, más bajo,
usándose la cantera verde como base,
abarcando su diámetro hasta el barandal
que lo circunda, para que opere con
comodidad la Banda de Música del Estado
hasta conjuntos de Danza, haciendo fácil
su acceso para que las Marimbas del
Estado que necesitan renovarse, así como
uniformarse a sus integrantes, puedan
llevar a cabo sus ejecuciones y no como
hasta la fecha lo hacen, sin lucimiento
y con estorbo de gente a su alrededor.
Y como en
todas las intervenciones de este tipo,
en espacios de todos y de nadie a la
vez, sobre el tema de la desaparición
del quiosco, también existió la
polaridad entre la sociedad, de grupos
que estaban a favor y en contra de que
este histórico mueble urbano se retirara
de su sitio original.
KIOSCO:
OPINIONES DIVIDIDAS
Como hemos visto en párrafos
anteriores un gran número de personas
apoyaban su retiro, pero también
encontramos –aunque los menos- quienes
opinaron a favor de su permanencia, tal
y como lo indica la siguiente nota:
Ignoramos que motivo inspiren a gente
retrógrada que están pidiendo desde hace
tiempo la demolición del kiosco que se
encuentra en el Jardín de la
Constitución. En diversas ciudades de la
República los parques públicos cuentan
con su kiosco que da una mejor vista a
esos jardines y en muy pocas ciudades de
la República Mexicana se carece de
kiosco. Aquí en la ciudad algunas
personas que son meros emisarios del
pasado tratan de remodelar a la ciudad a
su gusto y dan opiniones descabelladas
que para desgracia funcionarios sin
criterio han tomado en cuenta. En virtud
de que nosotros coincidimos con algunas
opiniones de nuestros lectores damos a
conocer nuestra opinión en relación a la
insistencia de ciertas personas que
afirman que el kiosco da mal aspecto en
el Zócalo.
Se espera
que los funcionarios de la SePaNal tomen
en cuenta el criterio de los habitantes
en sus decisiones pues somos nosotros
los que en último caso seremos los
perjudicados.
Acertadamente la Secretaria del
Patrimonio Nacional no accedió ante la
solicitud de la mayoría popular
oaxaqueña, pese a que el gobernador del
Estado el Lic. Gómez Sandoval hizo un
viaje casi exclusivamente para
expresarle al subsecretario Pedro
Moctezuma el desagrado que tenia la
población respecto al quiosco y éste
permaneció, siendo objeto de trabajos
solamente de mantenimiento por parte de
dicha Secretaria.
Encontramos
un poema escrito por José María Bradomín,
donde no sólo refleja su sentir
lastimoso en relación a las recientes
obras, sino además describe puntualmente
el estado de conservación del Jardín de
la Constitución mejor conocido como
zócalo, de sus fuentes, árboles y
prados, haciendo una semblanza de lo que
fue y lo que en ese momento se había
convertido, pero sobre todo deja ver el
comentario severo hacia los autores del
proyecto y la obra, a lo que él llamó la
destrucción de su jardín central.
SIEMPRE
HA HABIDO POLÉMICA
Estas y otras protestas no dejaron
de cesar en contra de los trabajos que
estaba encabezando la Secretaría de
Patrimonio Nacional, la sociedad
demandaba mayor información y la
recreación de una Junta de Mejoras
Materiales del Estado de Oaxaca, porque
aludía no estar completamente enterada
de las acciones que habrían de
realizarse, así como tampoco se
explicaban el por qué la citada
Secretaria tenía la facultad de
intervenir el Jardín que era de
competencia municipal o en dado caso
estatal, al no considerarse éste como
monumento histórico …la gente se
pregunta: ¿Qué se va hacer; qué se está
haciendo? Y tiene derecho a saberlo,
incuestionablemente. Los diarios
locales, con ambigüedad o
incompletamente publican los datos que
les proporcionan al efecto, las personas
encargadas de las obras de que se trata,
de lo que resulta de la imaginación de
cada quien trabaja y trabaja, sin saber
nada concreto el individuo, el residente
o oaxaqueño que convive con la sociedad
llamada pueblo.
Así también
exigían a las dependencias ejecutoras
las maquetas del proyecto e insistían en
la desaparición del feo quiosco (como
ellos lo citaban), los comerciantes que
operaban alrededor del jardín central
veían durante el proceso de las obras,
un perjuicio a su economía por tal
motivo solicitaban el calendario de
actividades a fin de analizar el impacto
en sus negocios y prever su
recuperación. La información fluía poco,
muchas veces ambigua, pero en cada una
de las entrevistas realizadas a los
principales actores se daba una primicia
más, se habló de retirar las luminarias
existentes por otros de tipo especial
¿Cómo eran estas? No se iba a saber sino
hasta el final de los trabajos.
También se
comentó la redefinición de los
camellones, conservando las calles
perimetrales y las cuatro glorietas con
sus calles perimetrales y las cuatro
glorietas con sus fuentes de cantera,
éstas iban a sustituir a las que hasta
ese momento lucían, así como las
estatuillas que tiempo atrás colocó el
Ayuntamiento. En los portales
circundantes se pensó retirar y
sustituir el piso con el objeto de
uniformar los pavimentos, así como se
contempló la desaparición de la verja
que delimitaba el atrio de la Catedral
dejando un medio muro que sólo definiría
los límites entre un espacio y otro. Se
previó el cuidado de los laureles
existentes tanto en el zócalo como en la
Alameda de León, también reubicar los
puestos de nieve que se encontraban en
la Alameda en el Portal del Marqués. Del
tránsito de vehículos tenían contemplado
cerrar su paso, pero en ese momento
carecían de un reglamento que pudiera
prohibir y hacer cumplir este nuevo
ordenamiento.
EXPECTACION
SOCIAL POR LA OBRA
La sociedad oaxaqueña seguía con
cierta expectativa el proceso de la
obra, pendiente de las decisiones y de
la nueva imagen que estaba tomando ya el
Jardín Central. Entre el último día de
enero y el primer día de febrero del
mismo año, empezaron a arribar las
bancas que sustituirían a las de madera,
estas nuevas bancas era en efecto como
las del Llano, de hierro colado y cuya
propuesta ya había sido anunciada por
los arquitectos de Patrimonio Nacional.
Se
desconoce si tanto en el proyecto como
en el desarrollo propio de la obra
existió un programa de atención y
mantenimiento para los parterres y los
monumentos verdes, sólo se limitaron a
decir que iban a tener especial cuidado
con los árboles existentes, pero lo que
sí salió a la luz pública fue la
reducción de las áreas verdes para
ampliar los andadores interiores y las
calles circundantes al cuadrángulo
central, esta decisión se tomó con un
pleno desconocimiento del espacio que
necesitan las distintas especias
vegetales ahí ubicadas, ya que no existe
la información de haberse hecho una
catalogación de las familias arbóreas,
ni mucho menos de la situación en la que
se encontraban o de las condiciones
mínimas para su subsistencia, porque de
haber tenido este estudio no se hubiera
optado por reducir las áreas, al
contrario, lo que requerían era una
mayor extensión de terreno.
Una vez
trazadas las calles, andadores y los
limites de los parterres se dieron a la
tarea de colocar sobre un firme de
concreto el enlosado de cantera sobre el
lado sur del jardín, las piezas ya
venían labradas y se almacenaron de
manera provisional hasta el momento de
su uso en una bodega ubicada dentro de
la obra, la piedra empleada para esta
intervención restauradora se extrajo de
los bancos de Magdalena Apasco, Etla y
de Santa María, Ixcotel. La piedra
extraída de éste ultimo, se utilizó para
la fabricación de las fuentes y sus
esculturas, la explotación fue tal en
ambos bancos, que en ese momento su
precio estuvo sujeto a la oferta y la
demanda fijada por los propios canteros.
En las
restauraciones que llevó a cabo la
SePaNal, ésta retiró y sustituyó muchas
de las fuentes que encontraron en los
espacios urbanos y en el interior de los
edificios que tenían la intervención a
su cargo. Fue así como los cuatro
surtidores del zócalo que fueron
colocados en la administración de
Francisco Meixueiro en el año de 1881 se
reubicaron a otros parques de la ciudad,
una de éstas se colocó en la glorieta de
Cinco Señores sobre la avenida
Periférico, las tres restantes hasta la
fecha se desconoce el final que
tuvieron.
Se está
viendo la posibilidad que las cuatro
pilitas que serán quitadas del Zócalo
para ser colocadas en otros sitios de la
ciudad donde luzcan y esto se está
viendo coordinadamente entre la
Dirección de Obras Públicas y el
Ayuntamiento ya que haya nuevas zonas
ajardinadas donde es probable que sean
colocadas tanto las pilitas del Zócalo
como las demás se han reiterado de otros
lugares; entre éstas últimas está la que
se reiteró del atrio de Santo Domingo.
PRISAS
POR EL LUNES DEL CERRO
Tanto los arquitectos de Patrimonio
Nacional como la Dirección de Obras
Públicas del Gobierno del Estado,
anunciaron la conclusión de la primera
etapa de los trabajos de restauración
que se venían dando en el jardín
principal, cuya fecha límite fue un día
antes de la celebración del primer Lunes
del Cerro. Fue así como comenzaron a
retirar los tapiales de madera ubicados
en el lado sur de cuadrángulo,
exactamente sobre el portal del Palacio,
en ese momento ya se tenía un avance
significativo, la mayor parte del piso
de cantera había sido colocado y las dos
fuentes de lado sur también estaban
concluidas, no así las del lado norte.
Para
mediados del mes de julio los trabajos
de restauración el Jardín de la
Constitución ya estaban muy avanzados y
los visitantes locales y extranjeros ya
disfrutaban de la imagen que al parecer
dejó convencidos a una buena parte de la
sociedad oaxaqueña. Las acciones que
faltaban por celebrarse se enlistaban de
la siguiente manera: la colocación de
las bancas tanto en los andadores
perímetrales como en la parte central,
el funcionamiento normal del servicio
eléctrico, el arreglo de los parterres y
la plantación de flores de ornato.
Hacían la reflexión en ese momento de la
desaparición del Hotel Marqués y auque
no lo veían estéticamente integrado al
resto del conjunto arquitectónico, si
eran concientes del servicio que
brindaba, ya que ese tiempo la ciudad no
contaba con suficientes hoteles ante la
demanda turística, que ya era generosa y
la idea no prosperó.
Finalmente
la sociedad oaxaqueña aprobó la nueva
imagen que el jardín central ofrecía,
más no fue la misma aceptación para las
esculturas de cantera –obra del artista
Mario Bourget- las cuales vinieron a
sustituir los surtidores de bronce que
también fueron polémicas en su momento,
especialmente una, que era la talla de
un niño que vertía agua de su órgano
sexual, la sociedad conservadora de
Oaxaca no toleraba la imagen de aquel
niño, es por ello que cuando la
Secretaria del Patrimonio Nacional
presentó el proyecto de cambiar aquellas
esculturas, el pueblo oaxaqueño acogió
bien la idea, pero el resultado de esta
sustitución tampoco fue de su agrado, en
este caso no por lo indecoroso de su
imagen si no porque no entendieron la
obra de su autor.
Antes de la
intervención, la planta arquitectónica
del Jardín de la Constitución, lucía
como hasta ahora, el quiosco como
elemento central, a partir del cual
salían veredas en diagonal hacía las
cuatro fuentes ubicadas a los extremos
del cuadrángulo central, así mismo se
disponían otras cuatro veredas
ortogonales que daban hacía los cuatro
puntos cardinales. En conjunto, el
jardín tenía la imagen de una bandera
inglesa que entre vereda y vereda
albergaba el área de parterres, con
forma de un triángulo equilátero
truncado en una de sus esquinas por el
pasillo que antecedía al quiosco
propiamente la forma circular. El
cuadrángulo central estaba a su vez
delimitado por dos andadores, uno
peatonal y otro, el más alejado,
colindaba con los portales y era
vehicular (que después de esta
intervención se suspendió su tránsito).
A grandes
rasgos, este fue el trazo del jardín
antes de la intervención de la SePaNal,
después, el bosquejo de la bandera
inglesa desapareció por completo dejando
sólo los andadores en diagonal que se
comunican con las fuentes, las otras se
integraron el área de parterres, creando
cuatro lagunas verdes que poco a poco el
transeúnte fue modificado su trazo. Las
fuentes se enfatizaron por cuadrángulo
claramente delimitado por unos muretes
perimetrales, parterres cuyo diseño
permitiría el descanso de los paseantes.
Este proyecto finalmente se cristalizó
porque los parterres fueron de menores
dimensiones y las bancas que se
emplearon finalmente fueron de hierro
colado, las cuales también se
dispusieron perimetrales al jardín.
Al polémico
quiosco se le acentuó por medio de un
pasillo que le antecedía de forma
octagonal, cuyo diseño aún perdura. Los
planos que ilustran este proyecto son
más elocuentes y están firmados por
parte de la Dirección General de
Urbanismo, Ingeniería y Arquitectura, la
cual dependía de la Subsecretaría de
Bienes Inmuebles y Urbanismo, de la
SePaNal. En los planos encontramos los
nombres de otros arquitectos quienes
también participaron en la elaboración
de dicho proyecto; además de Jaime Ortiz
Lajous y Vicente Medel Martínez,
director y subsecretario respectivamente
de la Secretaría; José Luis Benlliure,
Alejandro Schoenhofer, Juan Urquiaga,
Víctor Jiménez, Enrique Lastra y
Alejandro S. Pareyon.
CELEBRACION
DEL 450 ANIVERSARIO DE LA CIUDAD DE
OAXACA
Transcurrían los primeros días del
mes de enero de 1982, y las autoridades
tanto estatales como municipales, se
alistaban para conmemorar los 450 años
de esta ciudad. Una manera de
condecorarla, fue mejorar su imagen
urbana en el primer cuadro de esta
ciudad, pensaron quienes estaban la
frente del gobierno, y así lo anunció el
director de la Dirección General de
Desarrollo Urbano y Obras Públicas, el
arquitecto Carlos Eduardo Morales
Rodríguez. Las obras que estaban por
iniciarse, incidirían en la manzana
central. El objeto fue integrar en un
solo conjunto urbano–arquitectónico y
con un solo criterio de intervención los
tres espacios más relevantes que se
encuentran en esta zona: el atrio de la
Catedral, la Alameda de León y el Zócalo
de la ciudad. Para ello hubo que
recurrir al fondo económico del Programa
de Infraestructura y Equipamiento para
la Vialidad del Convenio Único de
Coordinación (CUC), el cual contó con
una inversión inicial de 22 millones de
pesos.
El plazo de
ejecución de las obras se programó para
la última semana de marzo, ya que el 25
de abril se cumplía el 450 aniversario
de la ciudad y los trabajos debían estar
concluidos para esa fecha, motivo por el
cual los turnos de la obra se
triplicaron a fin de cumplir en tiempo y
forma, así mismo se solicitó la
participación de otras instituciones
como fue el caso de PRODECO, organismo
descentralizado, encabezado por el Ing.
Mario Mijangos, llevando a cabo trabajos
de retiro de asfalto y banquetas,
posteriormente la introducción de
tuberías y ductos subterráneos.
La presión iba en serio y los
contratistas estaban advertidos que por
cada día de retraso se les cobraría una
multa de noventa mil pesos.
El alcance
de las obras, se manifestaba: en el
cambio de pisos de los portales de
Flores y Mercaderes, en el embanquetado
del lado sur de la Catedral y del Hotel
Marqués del Valle, el adoquinamiento de
todas las calles que circundan al zócalo
junto con la sexta calle de Hidalgo, así
mismo el cambio de todas las
instalaciones defectuosas de agua
potable, y la introducción de nuevas
redes de tubería para el desalojo de las
aguas pluviales. La comisión Federal de
Electricidad participó en la nueva
redistribución eléctrica y en el cambio
del alumbrado público, el cual también
buscaba la uniformidad con respecto al
alumbrado de la Alameda de León, así
mismo se introdujo nuevo cableado
telefónico, que estuvo a cargo de
Teléfonos de México. De los materiales
también dieron conocimiento oportuno a
la ciudadanía, la Dirección de
Desarrollo Urbano y Obras Públicas de
Gobierno del Estado, garantizaba tanto
los insumos como los trabajos a
ejecutarse y a eso se refirió con la
renovación de las diversas instalaciones
subterráneas, como el nuevo drenaje de
agua pluvial, en el cual emplearon
tubería de concreto de 30 y 45
centímetros de diámetro.
Para la red
de agua potable se empleó el mismo
material pero de 15 centímetros de
diámetro. Para los pisos de los portales
de Flores, de Mercaderes y del Palacio
de Gobierno se empleó el Stamcreto
Baldosín en color beige y el material
seleccionado para el piso del portal de
lado sur de la Catedral, o sea el Portal
del Marqués, se empleó cantera verde.
Para las calles circundantes del
cuadrángulo del zócalo y para la sexta
calle de Hidalgo se empleó Stamcreto
tipo “Empedrado Mexicano” de color
grisáceo.
LA GENTE
VIO BIEN LA OBRA
La sociedad oaxaqueña vio con agrado
la innovación tecnológica empleada para
la restauración de su tan entrañable
zócalo, confiando en el buen desarrollo
y manejo del proyecto que las
autoridades estaban llevando a cabo, les
resultaba novedoso, que no se estuvieran
pegando lajas de piedra para los
pavimentos, como se acostumbraba y así
lo demuestra esta nota encontrada:
…llamativo y es novedoso ya que no se
van pegando las lajas y mosaicos sino
que una vez preparado el piso con los
“firmes” a determinada humedad se
procede a colocar un polvo mineral de
color rojizo y ya que está debidamente
listo se marca con unos moldes secando a
los tres días en que ya se puede
utilizar. Bajo los portales quedará en
forma de cuadros y en los avances
logrados hasta ahora las gentes que van
a observar lo que se hace comentan
favorablemente. Ya por lo que se refiere
a la forma como quedarán los camellones
de circulación para paso vehicular será
el mismo material nada más que con un
color pizarra y en forma de piedras
regulares.
…por lo que respecta al atrio de la
Catedral es esta semana quedará
concluido el enlozado del piso donde se
le ha venido colocado cantera verde.
Con algunas alteraciones y con un
deterioro francamente marcado por el
paso del tiempo y por la falta de
mantenimiento, el zócalo de la ciudad
mantuvo esta imagen hasta antes de las
obras realizadas durante el año 2005.
Con la intervención de 1982 cerramos
este Recorrido por la historia del
Zócalo, que inició en los dos números
anteriores (De la Gaceta del Instituto
del Patrimonio Cultural que dirige el
arquitecto Carlos Melgoza Castillo) a
éste, desde ahí seguimos
cronológicamente las transformaciones de
las que fue objeto este entrañable
espacio, fuimos conociendo las personas
y condiciones que motivaron sus
reformas, las cuales se fueron recreando
en nuestras mentes gracias a las
descripciones de historiadores y
cronistas que nos legaron en sus
escritos esas imágenes del zócalo que se
han de inmortalizar.
El zócalo es y ha sido escenario de
tantos y variados eventos desde su
fundación en la época de la conquista,
fue testigo de la independencia y
partícipe de la revolución hasta llegar
a la modernidad. El zócalo, lugar de
eventos tan coloquiales de una sociedad
provinciana apegada a sus raíces y
costumbres, viva, festiva, de colores,
peculiares personajes, plagada de tantas
historias que unas cuantas en este
trabajo hemos podido desprender. |