Ejemplar Número: 34

Oaxaca de Juárez, Oax.

 Julio 2006

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

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             El “zócalo” de Oaxaca

La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito» (Ralph Waldo Emerson)

(N. de la R.) Un texto extraordinario, aparecido en la Gaceta del Instituto del Patrimonio Cultural, hace referencia a los antecedentes, cándidos y cómodos, del Jardín de la Constitución. Consideramos que esta es una gran oportunidad para recrearnos en este documento que, sin duda, vendrá a aliviar muchos corazones y contribuirá a enamorarnos más de esta gran ciuda, hoy que nos disponemos a la reconstrucción total.

 

Después de haber estado un poco más de trescientos años bajo la influencia española, la reciente república esperaba con gran regocijo la celebración de su Primer Centenario como México Independiente. Los festejos ya se programaban con anticipación en todos los estados del país, y Oaxaca no fue la excepción, para ello se organizó una comisión integrada por representantes del gobierno estatal, municipal, así como reconocidos personajes de la sociedad Oaxaqueña, como: H. Esparza. G. R. Candiani y el Gral. Ricardo Delgado.


Los festejos iniciaron el 15 de septiembre y culminaron el 27 del mismo mes, dicho programa contempló varias actividades como: la jura de bandera, la entonación diaria del Himno Nacional -en la que participaban alumnos de todas las edades y de las diferentes escuelas-, lectura de discursos oficiales, depósito de ofrendas florales, eventos artísticos, populares y deportivos, así entre otras actividades mantuvieron diariamente a los oaxaqueños entretenidos yendo y viniendo de un lugar a otro, no hubo distinción de edades ni de género, todas las personas se volcaron hacia el mismo festejo. Durante doce días la ciudad se vistió de luces, adornada con los colores patrios; los fuegos artificiales hicieron lo suyo y para llevar a cabo tales eventos se seleccionaron los espacios públicos más significativos y lo suficientemente amplios para albergar al gran número de oaxaqueños quienes se dieron cita en el Jardín de la Constitución, la Alameda de León, el Jardín del Llano, el Jardín Hidalgo, el Jardín Morenos, el Teatro Luis Mier y Terán (hoy conocido como Macedonio Alcalá), el mercado Benito Juárez, los portales y el Palacio de Gobierno que fue testigo importante de este gran acontecimiento.
 

En esta época, quienes gobernaban a Oaxaca como al resto del país, estaban más enfocados en la construcción de una sociedad libre y soberana, haciendo pocos cambios en la fisonomía urbana de sus ciudades, las contadas intervenciones presentaban una gran influencia de materiales y sistemas constructivos que ya denotaban una época más industrializada, al menos así lo manifestó esta ciudad en las primeras dos décadas del siglo XX, …el cemento y el hierro han venido a remplazar, parcial o totalmente, el material de construcción de arcos y soportes, al igual que el mosaico respecto al antiguo embaldosado del piso…
 

ALLI ESTABA LA BONETERIA “LA SUIZA”
Efectivamente en el zócalo de esta ciudad y en los edificios contiguos empezaron a mostrar cambios en su imagen y en sus sistemas constructivos, como bien comenta Bradomín en la nota anterior. Ya se empleaba el concreto como una opción más de construcción y la cantera como un material decorativo más que un material de soporte, que al trabajar junto con el concreto suavizaba su imagen fría. Siguiendo la moda de principios de siglo XX, los parámetros de los portales circundantes al jardín, empezaron a lucir fachadas enchapadas por lajas de cantera verde. Así mismo, el Hotel Marqués del Valle se levantaba por encima de los demás edificios, rompiendo con todo a su alrededor, sistemas constructivos, formas y proporciones, alturas y soluciones espaciales, que causaban novedad y descontento entre los citadinos, después de haber desaparecido el Portal de Clavería. Este portal antes de esta significativa modificación lucía una construcción de macizas pilastras, el cual tenía en la planta alta un balcón corrido, con reja de manufactura antigua; dicho portal alojaba en la planta baja algunos establecimientos comerciales, entre ellos la bonetería “la Suiza” del señor Quintanar… la acreditada casa “El paje”, propiedad de un francés y tiempo después la camisería de Herman Handelman… A este personaje deorigen judío se le atribuye la destrucción del portal, ya que en 1936, Handelman incendió su establecimiento, sin que nadie entendiera los motivos de su actuación.
 

Pero antes de este fatal accidente, que cambió significativamente la imagen urbana y arquitectónica de todo este conjunto, las personas convivían en un espacio que José Vasconcelos lo describió así, en 1935 … “concluida la cena, me despedí de mi cliente y me eché a vagar por la ciudad. Eran más o menos las diez. Desembocada el zaguán del hotel en el portal, frente a la plaza. Los arquitos, recordaban las casas de los nacimientos con que se festejaban la navidad, uno que otro transeúnte miraba con indiferencia la alacena de dulces y pastas. A la derecha los soportables de cantería del Palacio de Gobierno, sugiere el tipo arquitectónico de la colonia, de Antequera a Guatemala. Al centro de la plaza, un jardín que embalsama la noche. Andadores espaciosos pulcramente embaldosados brindan asientos a la sombra de toronjiles cargados de frutos. Frescura y pureza del hálito vegetal. Reposadamente observé el Palacio: anchas puertas, protegidas de balcones a lo largo de la cornisa de arquería lo hicieron los criollos españoles, es decir, mexicanos de la era fecunda. Y nosotros no tenemos ni memoria para recordar los nombres de los constructores”.
 

Un año después de la descripción que hizo José Vasconcelos acerca del zócalo y sus alrededores, encontramos una reseña de autor anónimo, publicado en la revista Oaxaca en México, que describe la situación tan lamentable que guardaba el centro de la Ciudad:
“La sala de esta ciudad de Oaxaca de Juárez, jardín de la Constitución”, se encuentra en un estado muy lamentable, su KIOSKO, a la simple vista demuestra el abandono con que se ve, su techo o cubierta, parece estar picándose. Para los hijos de esta Patria chica y para la población flotante es algo que habla.
 

… Señores que fungen como Jefes de FLORICULTORES están mandando el corte de hermosos árboles del Jardín de “La Constitución”. Comenzó por el lado sur que colinda con el palacio del Estado, que está en reconstrucción.
 

¡UY! EL PROBLEMA DEL CORTE DE ARBOLES
Sin tener mayor trascendencia el reclamo de este preocupado personaje, el estado de conservación del zócalo y sus portales se mantuvieron en las mismas condiciones. Ya entrado el año de 1937, se difundió en la prensa local el inicio de las obras en el centro de la ciudad, exactamente en los portales, a los cuales, le fue retirado su pavimento, para sustituirlo por un piso de mosaico, éstos y otros trabajos se registraron así: El jardín de la Constitución que es la sala de recepción de la ciudad, ha sido embellecido en este año por la Autoridad Municipal. Para el mes entrante también será inaugurado el pavimento de mosaico de sus portales coloniales. Y varias casetas construidas por el servicio telefónico; para uso de los vendedores de periódicos; de administración y para expendios, dándose con estas mejoras un aspecto decoroso a la antigua Plaza de Armas sin hacerle perder su aspecto típico.
 

…Como uno de los números de carácter social novedosos en las próximas fiestas, tendrá verificativo una bellísima noche Oaxaqueña, en el Jardín de la Constitución, de carácter popular, que se llevará a cabo rompiendo la tradicional costumbre de hacer un baile aristócrata. Se convocará en esa noche un atractivo concurso de variadísimos trajes regionales.
Un año más tarde, en 1938 los trabajos en el centro de la ciudad continuaron. Se sustituyó el embanquetado de piedra verde que se había puesto en la última intervención, por un piso de cemento al que se considera higiénico y durable, el piso retirado se reubicó a la calle de Barriada, y siendo los pisos de cemento una novedad, cubrieron de la sexta a la novena calle de Independencia, la primera de Armenta y López, la primera de Macedonio Alcalá y la calle de Labastida.
 

Jacobo Dalevuelta, escritor Oaxaqueño, sensible de los cambios que ya detonaba la ciudad, publicó un libro intitulado Cariño a Oaxaca, el valor de su obra reviste en todo lo que ahí describe, la cotidianeidad de los oaxaqueños de aquellos tiempos, sucesos que ahora no son tan ajenos, incluso extraños, cuadros sociales tan peculiares y el zócalo como tema principal. Jacobo nos da la oportunidad a quienes no vivimos esa época, imaginarnos el ambiente que se generaba en este espacio, la interacción que existió entre este jardín y las personas que se daban cita en este lugar. Así describe la convivencia de esta sociedad.
 

La noche. En los jardines sobre los prados hay luz de oro de las luciérnagas. A eso de las veinte concluye sus faenas el comercio; los voceadores de periódicos son los únicos que, por breve tiempo, atentan contra el silencio. Después queda para el viajante el paseo del zócalo donde casi a diario hay serenatas.
Llegan al jardín las bellezas oaxaqueñas… deambulan por regla general, en sentido contrario de los hombres. Se dejan ver íntegras, sin afectaciones. Forman grupos de amigas o de parientes y al encontrarse se oyen juguetones y cantarinos saludos corales…
En las bancas se refugian los viejos (hombres y mujeres) quienes acompañan a sus hijos para la gran asamblea que discute cotidianamente, la vida de la familia oaxaqueña.
 

EL ZOCALO, LUGAR DE AÑORANZAS
¡Zócalo Bello! ¡Palenque del chismerío!
Los viejos, decían… Han visto pasar, en luengos años de quietud, la vida de Oaxaca. El Zócalo es un lugar de añoranzas. Allí jugaron cuando pequeños; conocieron a sus esposas; han visto transitar a sus hijos; han sentido la humana tristeza de asistir a la inteligencia del amor que más tarde los convirtió en abuelos. Faltarán al zócalo cuando se ausenten para siempre de la vida.
En un costado de la Catedral están los neveros. Venden néctares helados de las frutas que produce la tierra. En torno de mesillas enmanteladas se juntan la parroquia de la democrática igualdad. El pobre y el rico van a beber nieve.
 

Los radios –imperativos- distraen a las familias hasta muy noche. Pero la ciudad está quieta.
Siguiendo la línea para conocer y entender cuál era la relación entre los oaxaqueños y su zócalo, cabe preguntarse ¿Cómo vivía la sociedad de la primera mitad del siglo XX?, ¿Cuáles eran las actividades más cotidianas que se realizaban en este espacio?, ¿Cómo era la convivencia entre las personas? Con curiosidad, se puede observar una marcada distinción dentro de sus actividades más cotidianas, por ejemplo: cada día de la semana se identificaba por las funciones que se llevaban a cabo, no era lo mismo el comportamiento del oaxaqueño un miércoles o un jueves, menos lo era en sábados, que era el día de mercado, estableciéndose zonas de abasto, muchos de éstos improvisados en distintos puntos de la ciudad, pero el zócalo ofrecía una gran explanada para la vendimia de diversos productos, un caso, fue el mercado ambulante de pájaros que se establecía en la esquina suroccidental. Los domingos, las actividades cambiaban, y también el atuendo de los oaxaqueños del habitual por uno más atractivo, y quienes poseían un mejor nivel social marcaban la moda del momento, saliendo a lucir sus elegantes indumentarias; los hombres vestían corbatas de las llamadas “palomitas” o los también anacrónicos “canotiers”. En domingo, era obligatoria la asistencia a misa, y la hora también era objeto de distinción, la gente adulta asistía a los primeros oficios y así sucesivamente hasta llegar a la misa del medio día, que era conocida como “misa de flojos”. Por las noches, se podía disfrutar de las llamadas “retretas” que eran conciertos al aire libre que ofrecía la Banda del Estado.
 

En la sociedad Oaxaqueña eran muy notorias sus diferencias sociales, que hasta el deambular de los transeúntes era objeto de división, para eso dejemos que las crónicas nos detallen:
…Los portales estaban reservados a las personas medianamente acomodadas, lo mismo que el uso de las glorietas circundantes del kiosco, mientras que las bancas corridas de la plataforma del mismo kiosco y las escaleras que dan acceso a éste eran ocupadas comúnmente por los indígenas y los sirvientes que procedían invariablemente de la Sierra o de la Mixteca, y era gente que acudía a la ciudad para instruirse y aprender la “castilla”, reservándose el deambular de los charritos y “calzonudos” fuera de los portales, en las banquetas de éstos o en el arroyo, en tanto que el acceso al cuadrilátero del Zócalo, cubierto entonces al igual que el Llano de bajas y cómodas glorietas, estaba destinado casi exclusivamente a familias de la sociedad”…
 

“EL PELADITO”, “EL CHARRITO” Y “EL SACRIFICIO”
Pero según Bradomín, estas distinciones no obedecían a una situación económica o discriminatoria, más bien usos y costumbres de esa sociedad en aquellos tiempos y él mismo detalla diciendo que tanto al “peladito” como al “charrito” y al “sacrificio” no les gustaba verse, según la propia expresión, con gente que no fuera de su mismo pelo. Es momento de recrear cómo era el zócalo que disfrutaban los lugareños y visitantes, al final de los 30´s del siglo XX, para eso dejemos que Bradomín nos lo describa:
 

El Zócalo, pues, era en aquel tiempo un umbroso parque de fresnos y laureles que, en pleno desarrollo y lozanía, prestaba al ambiente una agradabilísima sensación de frescura, sobre todo en los días calurosos, y sus frondas era el refugio de multitud de tórtolas y bandadas de zanates que en los meses de marzo a mayo llenaban el parque con la peculiar estridencia de su canto, lo mismo que las numerosas parvadas de gorriones a la hora del crepúsculo armaban un amable guirigay buscando el cobijo de los nidos; era así nuestro entrañable parque un esmeradamente cuidado vergel de rosas, geranios, claveles y violetas cultivados en camellones dispuestos con toda simetría y en cuyos pasillos, formados por truenos recortados, corrían y jugueteaban los chicos; contenían las mismas cuatro fuentes circulares que conserva y ocho pasillos que desembocaban en la plazoleta circular del kiosco, los cuales tenían piso de cantera muy bien labrada y unida, y para el alumbrado había en cada una de las cuatro esquinas un par de artísticos arbotantes, de hierro fundido, que remataban en cuatro brazos sobre los cuales descansaban, aparte de otra en el centro, unas grandes bombillas de cristal. Este parque era, decíamos, el paseo casi exclusivo de la gente de elite…
 

LOS PASEOS DOMINICALES
Así, el zócalo era lugar de encuentro casi obligatorio, por un motivo u otro la gente se disponía a ocupar un sitio en este espacio recreativo, ya fuera para admirar el enlace de las familias de linaje en el templo de la Compañía que era entonces el templo donde las familias bien acomodadas de la ciudad se disponían a recibir la bendición católica, o bien, para ver circular las calles circundantes al zócalo –que en esa época estaban empedradas- los carruajes abiertos o cerrados, tirados por uno o dos caballos, o la novedad que representaban los automóviles, ya que los que estaban en circulación, incluso los de alquiler – éstos últimos hacían sitio frente al reloj de la Catedral- en su mayoría eran propiedad de los señores Zorrilla Barrundía. Así mismo, los oaxaqueños se disponían a escuchar las apoteóticas serenatas, las bulliciosas romerías y verbenas, los reñidos combates florales que excedían de elegancia y originalidad en sus disfraces, haciendo verdadero uso del ingenio y del espíritu festivo. El ambiente familiar, de recreo o de esparcimiento que se generaba, era el resultado de una sociedad provincial y contemplativa, de este espacio urbano que conocemos como zócalo que permitía la interacción con sus visitantes.
 

Bradomín, este acérrimo escritor con gran audacia y sensibilidad narró los pasajes de la vida cotidiana de esa ciudad, gracias a él podemos construir en nuestras mentes historias urbanas que no nos tocaron vivir. Con el mismo ímpetu Bradomdín ensalzaba las bellezas de esta ciudad, pero también con todo el rigor apuntaba los desatinos de un gobierno o la apatía de la ciudadanía.
Tal era, pues, ligeramente pergeñado, el ambiente y fisonomía de nuestro entrañable parque solariego y el de los portales que lo encuadran, de los cuales ha desaparecido ya el ambiente casi familiar de antaño, propicio al palique y al íntimo, discreto y sosegado departir dominguero, suplantado ahora por el extraño acento de la ininteligible jerigonza yanqui, por las desapacibles discordancias de los mariachis, y a veces por los gritos destemplados de los borrachos. Y no ha sido mejor la suerte que ha corrido también el parque, convertido hoy en un verdadero asoleadero, desprovisto de la mayor parte de sus frondosos fresnos y laureles y de todas aquellas tan diversas plantas de ornato, de las que cuidaba un cuerpo especial de jardineros, distribuidas artísticamente en los camellones transformados hoy en insulsos parterres de pasto inglés, como si en vez de un sitio de recreo se haya querido establecer un lugar donde concurra a pastar el vecindario oaxaqueño.
 

1972, PRIMER CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE DON BENITO JUAREZ
Antes de la intervención que estaba por efectuarse en el zócalo de la ciudad en el año de 1972, hubieron otras dos: una en 1944 estando como gobernador el General Vicente González Fernández, cuyos trabajos no fueron bien aceptados por la ciudadanía, y otra en el año de 1967, interviniéndose los portales específicamente con cambio de pisos y el retiro de locales comerciales improvisados. A principios de 1972, el Lic. Jorge Martínez Gracida tomó la presidencia municipal, y en su inicio se enfrentó con algunos problemas, como fue el brote de insalubridad que se estaba generando en el centro de la ciudad, una plaga de ratas estaba apropiándose del zócalo oaxaqueño, esta situación puso en aprietos al gobierno municipal entrante, quien fue objeto de constantes señalamientos debido al estado tan inconveniente en el cual se encontraba este jardín. Tiempo atrás ya se había iniciado una compañía contra los numerosos roedores que deambulaban por las aceras del jardín, pero el programa no prosperó y después se abandonó, fue así como la plaga sin remedio aumentó.
 

El gobierno municipal y la prensa tuvieron serios enfrentamientos por el problema de insalubridad en el centro de la ciudad, y al aproximarse la conmemoración del primer centenario del fallecimiento de Don Benito Juárez, el Comité Organizador demandaba a las autoridades tanto estatales como municipales el arreglo del Jardín de la Constitución, porque esperaban recibir para el mes de marzo un gran número de personas, y dentro de lo más destacado al Presidente de la República, el licenciado Luis Echeverría.
 

Guelatao, pueblo natal de Juárez y el centro de la ciudad eran considerados por el Comité Organizador como los dos sitios más relevantes, a los cuales habría de ponerle mayor atención siendo que este último se encontraba según descripciones de su momento, en un lamentable estado de conservación.
…Es procedente que en alguna forma se acondicione el parque principal o sea el jardín de la Constitución, pues este lugar por ser el centro de la ciudad, será frecuentado por los visitantes y se encontrará dicho parque que sigue abandonado, con grandes tramos de mosaico quitado, no solo en las “andaderas”, sino en las callecillas y redondel interior, de lo cual todo el que viene a Oaxaca, señala a la autoridad municipal, culpable de este descuido incluyendo el exterminio de los millares de ratas de por todas partes.
 

Necesitamos tener la cara limpia para recibir a nuestros huéspedes. De nada sirve que se embellezca este o aquel lugar si lo principal es dicho jardín de la Constitución.
 

EL CONVENIO DE RESTAURACIÓN
Con esta fotografía del zócalo de la ciudad, que lo describían descuidado, con pisos irregulares, bancas inservibles, sistema de iluminación deficiente, fuentes sin funcionamiento, que sólo almacenaban basura y propiciaban focos de infección por la falta de mantenimiento. Se veía urgente su intervención pero a la vez algo muy lejano por el costo que esto implicaba, aunque había la posibilidad de una ayuda por parte de la federación hasta ese momento no estaba concretada. El 16 de febrero del mismo año el periódico El imparcial anunció en primera plana la noticia: La Restauración cambiará la fisonomía de la ciudad, esta nota confirmaba que se había firmado un convenio entre la federación y el estado, representados por el Lic. Luis Echeverría en su calidad de Presidente de la República y el Lic. Gómez Sandoval, Gobernador del Estado, en la firma del convenio estuvieron presentes el Ing. Victor Bravo Ahuja, Secretario de Educación Pública; Lic. Mario Moya Palencia, Secretario de Gobernación; Lic. Horario Flores de la Peña, Secretario de Patrimonio Nacional; Arq. Pedro Moctezuma, Subsecretario de dicha Secretaría y el Oaxaqueño Ing. Jorge L. Tamayo.
 

Este convenio asentaba el compromiso de restaurar los edificios y espacios abiertos más sobresalientes de la ciudad, figurando el ex convento de Santo Domingo, el ex convento de Santa Catalina, el ex Colegio de Niñas, la Casa de Don Benito Juárez; los templos de la Sangre de Cristo, San Agustín y San Felipe; las plazas de la Merced, el Carmen Alto, el jardín de la Constitución y la Alameda de León. La sociedad en ese tiempo no dimensionaba el valor histórico, artístico y arquitectónico que poseían dichos inmuebles y espacios abiertos, sabían de la antigüedad de los mismos, pero ignoraban cómo establecer una sana relación con éstos. Muchos de los edificios que ahora conocemos como monumentos eran desconocidos, otros más, no habían sido descubiertos.
 

El Gobierno del Estado vio con beneplácito este convenio, la ciudad de Oaxaca se vería beneficiada con estas intervenciones, más allá de la conservación y preservación de sus edificios y espacios abiertos mencionados, sino porque desde el punto de vista turístico el resultado de estas restauraciones y rehabilitaciones constituirían un atractivo adicional a este Estado, la derrama económica que generaría la estancia de uno o dos días más de visitantes nacionales y extranjeros, así como las fuentes de trabajo que producirían estas obras. La inversión que la federación pretendía llevar a cabo en estas intervenciones, de manera directa y sin dejar de atender otros programas se valuó en 25 millones de pesos. De la restauración de los edificios no se volvió a hablar sino meses después.
 

En los primeros días del mes de abril se informó más sobre el tema de la regeneración de la ciudad, la cual se programó en tres etapas: iniciándose con el arreglo del Ex Convento de Santo Domingo, para alojar el Museo de Arte de Oaxaca a partir de la época precolombina; acondicionamiento del edificio donde actualmente está el museo Regional para instalar al Ayuntamiento; arreglo del Convento de Santa Catalina y la liberación de su atrio derrumbando el edificio municipal, remodelación de la Plazuela Labastida y la regeneración del Alameda Central y la Plaza de la Constitución.
 

FUERA MERCADOS DE LA MERCED Y EL CARMEN
Una segunda etapa se programó para el año siguiente, con la restauración de las plazas del Carmen Alto y la Merced al ser demolidas las viejas estructuras por los mercados Democracia y Sánchez Pascuas; arreglo de la fachada de la Sangre de Cristo derrumbando las construcciones que obstruyen su visibilidad; redescubrimiento de lo que falta de los templos de San Agustín y de San Felipe, y arreglo del atrio del Marquesado para que éstos luzcan en todo su esplendor. Y la tercera y última etapa concluiría con las obras del ex convento de Santa Catalina, para que éste se convirtiera en Palacio de Justicia, y así mismo alojara al poder Judicial. El proyecto según lo programado por la federación, el estado y el municipio, tendría su fin en el año de 1974.
 

La intervención restauradora que estaba por iniciar la Secretaría del Patrimonio Nacional, despertó cierto descontento entre los oaxaqueños, quienes por un momento se sintieron desplazados o no consultados por los autores de dicho proyecto y en respuesta a este desagrado mostrado, el Lic. Fernando Gómez Sandoval en su carácter de gobernador del estado convocó una reunión en el patio interior del Palacio de Gobierno con la finalidad de que los arquitectos de la SePaNaL expusieron el proyecto, así mismo dieron a conocer la estrategia que habrían de emplear para dar frente a los trabajos, en esta reunión asistieron por parte de esta Secretaría el arquitecto Jaime Ortiz Lajous y personas tanto del gabinete del Estado como personajes de la vida cultural de esta entidad, así encontramos al Lic. Jorge Gerardo Iturribarría, Javier Castro Mantecón, al Dr. Juan I. Bustamante, así como los licenciados Agustín Márquez Uribe y Gabino Cué, al Presidente Municipal Jorge Martínez Gracida y al arquitecto Enrique de Esesarte.
 

El martes 9 de enero de 1973, inició formalmente la restauración del Jardín de la Constitución, los portales y la Alameda de León, destinándose una inversión bipartita –federación y estado- de dos millones de pesos, los arquitectos Ortiz Lajous de la SePaNal y del ESTADO Enrique de Esesarte, dieron la explicación oficial de las acciones que habrían de emprenderse en los citados espacios urbanos y edificios circundantes se levantará todo el actual piso del zócalo de mosaico sustituyéndolo por loseta de cantera labrada, se retirarán todas las bancas y se colocarán en su lugar bancas de hierro colado como las del Llano, tendrá otro tipo de iluminación y así mismo la fachada del Palacio de Gobierno también quedará iluminada por reflectores de un tipo especial.
Por lo que respecta a los portales será sustituido el piso del granito por cantera y lo mismo sucederá con la Alameda. Sin embargo el kiosco central va ha dejarse tal como está y en lugar de las cuatro pilitas de cantera que tiene el zócalo se colocarán otra fuentes más grandes igualmente labradas de cantera. Los camellones sembrados de pastos serán modificados en su trazo. Para estas fechas y durante el proceso de la obra, el jardín central se encontraba cercado por duelas y hojas de madera, había más de una docena de trabajadores, retirando bancas y removiendo pisos, los encargados de estos trabajos apremiaban a los canteros que se estaban desocupando en la restauración de Santo Domingo para continuar “picando piedra” para las obras del jardín.
 

TAMBIEN HUBO INCONFORMIDAD ENTONCES
Lo sorprendente fue encontrar notas periodísticas las cuales evidencian el desagrado que en su momento tuvo la sociedad oaxaqueña sobre el quiosco del zócalo, los motivos que daban los demandantes eran totalmente absurdos, los consideraban falto de estética, fuera de proporción, cuyas dimensiones no permitían la visibilidad de los monumentos que rodean al cuadrángulo central, sugirieron desde poner otro quiosco más estético o una fuente como originalmente tuvo este espacio. Cambiar los pisos es un imperativo; eso harán y no mal porque usarán losas de cantera verde: pero dejarán el feísimo quiosco que quita toda la vista y le resta majestuosidad a la gran plaza porque impide toda visibilidad; todo mundo opina que deben quitarla y poner allí una fuente como las que pusieron en el Llano; así, desde cualquiera de los portales se contemplará el Palacio, la Catedral, los otros portales y lucirán árboles y flores del Jardín. No deben poner estatuas sino acaso jarrones artísticos y bancas, muchas bancas y planificar el arbolado para que bajo sus frondas la gente pasee en pleno día y el turista encuentre el solaz provinciano allí. Otra nota más dada por Rosas Solaegui (quien fue cronista de la ciudad) expresó el descontento ante el tema del quiosco: El Kiosco en cuestión, nada tiene de colonial, sino es de tipo francés; además estrecho, incómodo, y falto de acústica, siendo precisamente este feo adefesio, el que debe demolerse, sustituyéndosele por otro tipo colonial, amplio, más bajo, usándose la cantera verde como base, abarcando su diámetro hasta el barandal que lo circunda, para que opere con comodidad la Banda de Música del Estado hasta conjuntos de Danza, haciendo fácil su acceso para que las Marimbas del Estado que necesitan renovarse, así como uniformarse a sus integrantes, puedan llevar a cabo sus ejecuciones y no como hasta la fecha lo hacen, sin lucimiento y con estorbo de gente a su alrededor.
 

Y como en todas las intervenciones de este tipo, en espacios de todos y de nadie a la vez, sobre el tema de la desaparición del quiosco, también existió la polaridad entre la sociedad, de grupos que estaban a favor y en contra de que este histórico mueble urbano se retirara de su sitio original.
 

KIOSCO: OPINIONES DIVIDIDAS
Como hemos visto en párrafos anteriores un gran número de personas apoyaban su retiro, pero también encontramos –aunque los menos- quienes opinaron a favor de su permanencia, tal y como lo indica la siguiente nota: Ignoramos que motivo inspiren a gente retrógrada que están pidiendo desde hace tiempo la demolición del kiosco que se encuentra en el Jardín de la Constitución. En diversas ciudades de la República los parques públicos cuentan con su kiosco que da una mejor vista a esos jardines y en muy pocas ciudades de la República Mexicana se carece de kiosco. Aquí en la ciudad algunas personas que son meros emisarios del pasado tratan de remodelar a la ciudad a su gusto y dan opiniones descabelladas que para desgracia funcionarios sin criterio han tomado en cuenta. En virtud de que nosotros coincidimos con algunas opiniones de nuestros lectores damos a conocer nuestra opinión en relación a la insistencia de ciertas personas que afirman que el kiosco da mal aspecto en el Zócalo.
 

Se espera que los funcionarios de la SePaNal tomen en cuenta el criterio de los habitantes en sus decisiones pues somos nosotros los que en último caso seremos los perjudicados.
Acertadamente la Secretaria del Patrimonio Nacional no accedió ante la solicitud de la mayoría popular oaxaqueña, pese a que el gobernador del Estado el Lic. Gómez Sandoval hizo un viaje casi exclusivamente para expresarle al subsecretario Pedro Moctezuma el desagrado que tenia la población respecto al quiosco y éste permaneció, siendo objeto de trabajos solamente de mantenimiento por parte de dicha Secretaria.
 

Encontramos un poema escrito por José María Bradomín, donde no sólo refleja su sentir lastimoso en relación a las recientes obras, sino además describe puntualmente el estado de conservación del Jardín de la Constitución mejor conocido como zócalo, de sus fuentes, árboles y prados, haciendo una semblanza de lo que fue y lo que en ese momento se había convertido, pero sobre todo deja ver el comentario severo hacia los autores del proyecto y la obra, a lo que él llamó la destrucción de su jardín central.
 

SIEMPRE HA HABIDO POLÉMICA
Estas y otras protestas no dejaron de cesar en contra de los trabajos que estaba encabezando la Secretaría de Patrimonio Nacional, la sociedad demandaba mayor información y la recreación de una Junta de Mejoras Materiales del Estado de Oaxaca, porque aludía no estar completamente enterada de las acciones que habrían de realizarse, así como tampoco se explicaban el por qué la citada Secretaria tenía la facultad de intervenir el Jardín que era de competencia municipal o en dado caso estatal, al no considerarse éste como monumento histórico …la gente se pregunta: ¿Qué se va hacer; qué se está haciendo? Y tiene derecho a saberlo, incuestionablemente. Los diarios locales, con ambigüedad o incompletamente publican los datos que les proporcionan al efecto, las personas encargadas de las obras de que se trata, de lo que resulta de la imaginación de cada quien trabaja y trabaja, sin saber nada concreto el individuo, el residente o oaxaqueño que convive con la sociedad llamada pueblo.
 

Así también exigían a las dependencias ejecutoras las maquetas del proyecto e insistían en la desaparición del feo quiosco (como ellos lo citaban), los comerciantes que operaban alrededor del jardín central veían durante el proceso de las obras, un perjuicio a su economía por tal motivo solicitaban el calendario de actividades a fin de analizar el impacto en sus negocios y prever su recuperación. La información fluía poco, muchas veces ambigua, pero en cada una de las entrevistas realizadas a los principales actores se daba una primicia más, se habló de retirar las luminarias existentes por otros de tipo especial ¿Cómo eran estas? No se iba a saber sino hasta el final de los trabajos.
 

También se comentó la redefinición de los camellones, conservando las calles perimetrales y las cuatro glorietas con sus calles perimetrales y las cuatro glorietas con sus fuentes de cantera, éstas iban a sustituir a las que hasta ese momento lucían, así como las estatuillas que tiempo atrás colocó el Ayuntamiento. En los portales circundantes se pensó retirar y sustituir el piso con el objeto de uniformar los pavimentos, así como se contempló la desaparición de la verja que delimitaba el atrio de la Catedral dejando un medio muro que sólo definiría los límites entre un espacio y otro. Se previó el cuidado de los laureles existentes tanto en el zócalo como en la Alameda de León, también reubicar los puestos de nieve que se encontraban en la Alameda en el Portal del Marqués. Del tránsito de vehículos tenían contemplado cerrar su paso, pero en ese momento carecían de un reglamento que pudiera prohibir y hacer cumplir este nuevo ordenamiento.
 

EXPECTACION SOCIAL POR LA OBRA
La sociedad oaxaqueña seguía con cierta expectativa el proceso de la obra, pendiente de las decisiones y de la nueva imagen que estaba tomando ya el Jardín Central. Entre el último día de enero y el primer día de febrero del mismo año, empezaron a arribar las bancas que sustituirían a las de madera, estas nuevas bancas era en efecto como las del Llano, de hierro colado y cuya propuesta ya había sido anunciada por los arquitectos de Patrimonio Nacional.
 

Se desconoce si tanto en el proyecto como en el desarrollo propio de la obra existió un programa de atención y mantenimiento para los parterres y los monumentos verdes, sólo se limitaron a decir que iban a tener especial cuidado con los árboles existentes, pero lo que sí salió a la luz pública fue la reducción de las áreas verdes para ampliar los andadores interiores y las calles circundantes al cuadrángulo central, esta decisión se tomó con un pleno desconocimiento del espacio que necesitan las distintas especias vegetales ahí ubicadas, ya que no existe la información de haberse hecho una catalogación de las familias arbóreas, ni mucho menos de la situación en la que se encontraban o de las condiciones mínimas para su subsistencia, porque de haber tenido este estudio no se hubiera optado por reducir las áreas, al contrario, lo que requerían era una mayor extensión de terreno.
 

Una vez trazadas las calles, andadores y los limites de los parterres se dieron a la tarea de colocar sobre un firme de concreto el enlosado de cantera sobre el lado sur del jardín, las piezas ya venían labradas y se almacenaron de manera provisional hasta el momento de su uso en una bodega ubicada dentro de la obra, la piedra empleada para esta intervención restauradora se extrajo de los bancos de Magdalena Apasco, Etla y de Santa María, Ixcotel. La piedra extraída de éste ultimo, se utilizó para la fabricación de las fuentes y sus esculturas, la explotación fue tal en ambos bancos, que en ese momento su precio estuvo sujeto a la oferta y la demanda fijada por los propios canteros.
 

En las restauraciones que llevó a cabo la SePaNal, ésta retiró y sustituyó muchas de las fuentes que encontraron en los espacios urbanos y en el interior de los edificios que tenían la intervención a su cargo. Fue así como los cuatro surtidores del zócalo que fueron colocados en la administración de Francisco Meixueiro en el año de 1881 se reubicaron a otros parques de la ciudad, una de éstas se colocó en la glorieta de Cinco Señores sobre la avenida Periférico, las tres restantes hasta la fecha se desconoce el final que tuvieron.
 

Se está viendo la posibilidad que las cuatro pilitas que serán quitadas del Zócalo para ser colocadas en otros sitios de la ciudad donde luzcan y esto se está viendo coordinadamente entre la Dirección de Obras Públicas y el Ayuntamiento ya que haya nuevas zonas ajardinadas donde es probable que sean colocadas tanto las pilitas del Zócalo como las demás se han reiterado de otros lugares; entre éstas últimas está la que se reiteró del atrio de Santo Domingo.
 

PRISAS POR EL LUNES DEL CERRO
Tanto los arquitectos de Patrimonio Nacional como la Dirección de Obras Públicas del Gobierno del Estado, anunciaron la conclusión de la primera etapa de los trabajos de restauración que se venían dando en el jardín principal, cuya fecha límite fue un día antes de la celebración del primer Lunes del Cerro. Fue así como comenzaron a retirar los tapiales de madera ubicados en el lado sur de cuadrángulo, exactamente sobre el portal del Palacio, en ese momento ya se tenía un avance significativo, la mayor parte del piso de cantera había sido colocado y las dos fuentes de lado sur también estaban concluidas, no así las del lado norte.
 

Para mediados del mes de julio los trabajos de restauración el Jardín de la Constitución ya estaban muy avanzados y los visitantes locales y extranjeros ya disfrutaban de la imagen que al parecer dejó convencidos a una buena parte de la sociedad oaxaqueña. Las acciones que faltaban por celebrarse se enlistaban de la siguiente manera: la colocación de las bancas tanto en los andadores perímetrales como en la parte central, el funcionamiento normal del servicio eléctrico, el arreglo de los parterres y la plantación de flores de ornato. Hacían la reflexión en ese momento de la desaparición del Hotel Marqués y auque no lo veían estéticamente integrado al resto del conjunto arquitectónico, si eran concientes del servicio que brindaba, ya que ese tiempo la ciudad no contaba con suficientes hoteles ante la demanda turística, que ya era generosa y la idea no prosperó.
 

Finalmente la sociedad oaxaqueña aprobó la nueva imagen que el jardín central ofrecía, más no fue la misma aceptación para las esculturas de cantera –obra del artista Mario Bourget- las cuales vinieron a sustituir los surtidores de bronce que también fueron polémicas en su momento, especialmente una, que era la talla de un niño que vertía agua de su órgano sexual, la sociedad conservadora de Oaxaca no toleraba la imagen de aquel niño, es por ello que cuando la Secretaria del Patrimonio Nacional presentó el proyecto de cambiar aquellas esculturas, el pueblo oaxaqueño acogió bien la idea, pero el resultado de esta sustitución tampoco fue de su agrado, en este caso no por lo indecoroso de su imagen si no porque no entendieron la obra de su autor.
 

Antes de la intervención, la planta arquitectónica del Jardín de la Constitución, lucía como hasta ahora, el quiosco como elemento central, a partir del cual salían veredas en diagonal hacía las cuatro fuentes ubicadas a los extremos del cuadrángulo central, así mismo se disponían otras cuatro veredas ortogonales que daban hacía los cuatro puntos cardinales. En conjunto, el jardín tenía la imagen de una bandera inglesa que entre vereda y vereda albergaba el área de parterres, con forma de un triángulo equilátero truncado en una de sus esquinas por el pasillo que antecedía al quiosco propiamente la forma circular. El cuadrángulo central estaba a su vez delimitado por dos andadores, uno peatonal y otro, el más alejado, colindaba con los portales y era vehicular (que después de esta intervención se suspendió su tránsito).
 

A grandes rasgos, este fue el trazo del jardín antes de la intervención de la SePaNal, después, el bosquejo de la bandera inglesa desapareció por completo dejando sólo los andadores en diagonal que se comunican con las fuentes, las otras se integraron el área de parterres, creando cuatro lagunas verdes que poco a poco el transeúnte fue modificado su trazo. Las fuentes se enfatizaron por cuadrángulo claramente delimitado por unos muretes perimetrales, parterres cuyo diseño permitiría el descanso de los paseantes. Este proyecto finalmente se cristalizó porque los parterres fueron de menores dimensiones y las bancas que se emplearon finalmente fueron de hierro colado, las cuales también se dispusieron perimetrales al jardín.
 

Al polémico quiosco se le acentuó por medio de un pasillo que le antecedía de forma octagonal, cuyo diseño aún perdura. Los planos que ilustran este proyecto son más elocuentes y están firmados por parte de la Dirección General de Urbanismo, Ingeniería y Arquitectura, la cual dependía de la Subsecretaría de Bienes Inmuebles y Urbanismo, de la SePaNal. En los planos encontramos los nombres de otros arquitectos quienes también participaron en la elaboración de dicho proyecto; además de Jaime Ortiz Lajous y Vicente Medel Martínez, director y subsecretario respectivamente de la Secretaría; José Luis Benlliure, Alejandro Schoenhofer, Juan Urquiaga, Víctor Jiménez, Enrique Lastra y Alejandro S. Pareyon.
 

CELEBRACION DEL 450 ANIVERSARIO DE LA CIUDAD DE OAXACA
Transcurrían los primeros días del mes de enero de 1982, y las autoridades tanto estatales como municipales, se alistaban para conmemorar los 450 años de esta ciudad. Una manera de condecorarla, fue mejorar su imagen urbana en el primer cuadro de esta ciudad, pensaron quienes estaban la frente del gobierno, y así lo anunció el director de la Dirección General de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, el arquitecto Carlos Eduardo Morales Rodríguez. Las obras que estaban por iniciarse, incidirían en la manzana central. El objeto fue integrar en un solo conjunto urbano–arquitectónico y con un solo criterio de intervención los tres espacios más relevantes que se encuentran en esta zona: el atrio de la Catedral, la Alameda de León y el Zócalo de la ciudad. Para ello hubo que recurrir al fondo económico del Programa de Infraestructura y Equipamiento para la Vialidad del Convenio Único de Coordinación (CUC), el cual contó con una inversión inicial de 22 millones de pesos.
 

El plazo de ejecución de las obras se programó para la última semana de marzo, ya que el 25 de abril se cumplía el 450 aniversario de la ciudad y los trabajos debían estar concluidos para esa fecha, motivo por el cual los turnos de la obra se triplicaron a fin de cumplir en tiempo y forma, así mismo se solicitó la participación de otras instituciones como fue el caso de PRODECO, organismo descentralizado, encabezado por el Ing. Mario Mijangos, llevando a cabo trabajos de retiro de asfalto y banquetas, posteriormente la introducción de tuberías y ductos subterráneos.
La presión iba en serio y los contratistas estaban advertidos que por cada día de retraso se les cobraría una multa de noventa mil pesos.
 

El alcance de las obras, se manifestaba: en el cambio de pisos de los portales de Flores y Mercaderes, en el embanquetado del lado sur de la Catedral y del Hotel Marqués del Valle, el adoquinamiento de todas las calles que circundan al zócalo junto con la sexta calle de Hidalgo, así mismo el cambio de todas las instalaciones defectuosas de agua potable, y la introducción de nuevas redes de tubería para el desalojo de las aguas pluviales. La comisión Federal de Electricidad participó en la nueva redistribución eléctrica y en el cambio del alumbrado público, el cual también buscaba la uniformidad con respecto al alumbrado de la Alameda de León, así mismo se introdujo nuevo cableado telefónico, que estuvo a cargo de Teléfonos de México. De los materiales también dieron conocimiento oportuno a la ciudadanía, la Dirección de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de Gobierno del Estado, garantizaba tanto los insumos como los trabajos a ejecutarse y a eso se refirió con la renovación de las diversas instalaciones subterráneas, como el nuevo drenaje de agua pluvial, en el cual emplearon tubería de concreto de 30 y 45 centímetros de diámetro.
 

Para la red de agua potable se empleó el mismo material pero de 15 centímetros de diámetro. Para los pisos de los portales de Flores, de Mercaderes y del Palacio de Gobierno se empleó el Stamcreto Baldosín en color beige y el material seleccionado para el piso del portal de lado sur de la Catedral, o sea el Portal del Marqués, se empleó cantera verde. Para las calles circundantes del cuadrángulo del zócalo y para la sexta calle de Hidalgo se empleó Stamcreto tipo “Empedrado Mexicano” de color grisáceo.
 

LA GENTE VIO BIEN LA OBRA
La sociedad oaxaqueña vio con agrado la innovación tecnológica empleada para la restauración de su tan entrañable zócalo, confiando en el buen desarrollo y manejo del proyecto que las autoridades estaban llevando a cabo, les resultaba novedoso, que no se estuvieran pegando lajas de piedra para los pavimentos, como se acostumbraba y así lo demuestra esta nota encontrada: …llamativo y es novedoso ya que no se van pegando las lajas y mosaicos sino que una vez preparado el piso con los “firmes” a determinada humedad se procede a colocar un polvo mineral de color rojizo y ya que está debidamente listo se marca con unos moldes secando a los tres días en que ya se puede utilizar. Bajo los portales quedará en forma de cuadros y en los avances logrados hasta ahora las gentes que van a observar lo que se hace comentan favorablemente. Ya por lo que se refiere a la forma como quedarán los camellones de circulación para paso vehicular será el mismo material nada más que con un color pizarra y en forma de piedras regulares.
…por lo que respecta al atrio de la Catedral es esta semana quedará concluido el enlozado del piso donde se le ha venido colocado cantera verde.


Con algunas alteraciones y con un deterioro francamente marcado por el paso del tiempo y por la falta de mantenimiento, el zócalo de la ciudad mantuvo esta imagen hasta antes de las obras realizadas durante el año 2005. Con la intervención de 1982 cerramos este Recorrido por la historia del Zócalo, que inició en los dos números anteriores (De la Gaceta del Instituto del Patrimonio Cultural que dirige el arquitecto Carlos Melgoza Castillo) a éste, desde ahí seguimos cronológicamente las transformaciones de las que fue objeto este entrañable espacio, fuimos conociendo las personas y condiciones que motivaron sus reformas, las cuales se fueron recreando en nuestras mentes gracias a las descripciones de historiadores y cronistas que nos legaron en sus escritos esas imágenes del zócalo que se han de inmortalizar.


El zócalo es y ha sido escenario de tantos y variados eventos desde su fundación en la época de la conquista, fue testigo de la independencia y partícipe de la revolución hasta llegar a la modernidad. El zócalo, lugar de eventos tan coloquiales de una sociedad provinciana apegada a sus raíces y costumbres, viva, festiva, de colores, peculiares personajes, plagada de tantas historias que unas cuantas en este trabajo hemos podido desprender.

Esta Revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.