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El
“Señor de los Corazones” que devotamente
se venera en esa ciudad en el mes de
julio, tiene una historia muy especial,
ligada al rompimiento del sitio que
padeció la población
HUAJUAPAN de León, Oax.- Corría el
año 1812. El pueblo de Guaxuapa apenas
si era un centro comercial, ubicado
estratégicamente a la orilla del
frondoso y casi caudaloso río Mixteco,
en el corazón de las mixtecas. Lo
habitaban en su mayoría indígenas,
mientras que los gachupines tenían el
control de la economía, además del
político, a pesar de que eran minoría.
En
tal virtud, era difícil la comunicación
entre los pueblos de la comarca, por lo
que sobre la lucha por la Independencia
no se tenía conocimiento alguno. Por lo
tanto, en la Costa Chica de Oaxaca,
procedente de Ometepec, el coronel
Valerio Trujado derrocaba a las fuerzas
realistas, y por órdenes de l
Generalísimo José María Morelos y Pavón,
se trasladó a Silacayoapan, luego a
Yanhuitlán, en donde fue atacado por
Regules Villasante, un rico explotador
de los indígenas del valle de Nochixtlán
en la comercialización de la grana
cochinilla.
Concentrado entonces en el ex convento
de Yanhuitlán, con el apoyo de los
hermanos Nicolás y Miguel Bravo, venció
a Regules, haciéndolo retorcer. Morelos
ordenó a los Bravo que se trasladaran a
Cuautla para el rompimiento del sitio
realista impuesto en dicha población a
los insurgentes, cuando Trujano quedó
solo en Yanhuitlan, y fue atacado de
nueva cuenta por Regules que volvía
reforzado.
Trujano tuvo que huir rumbo a Guaxuapa,
en donde llegó aquel inolvidable 5 de
abril de 1812, pero Regules hasta ahí lo
siguió con el propósito de someterlo,
incendio las chozas y causando
destrucción. Luego impuso un sitio
militar contra toda la población; era
domingo, día de plaza comercial, por lo
que había muchos indígenas de la región
que no pudieron salir; al pasar el
tiempo, Trujano se dio cuenta que los
víveres se escaseaban y que el sitio no
tenía para cuando terminar; además de
que no tenían los insurgentes forma de
comunicarse en demanda ya de refuerzo ó
de auxilio, puesto que la estrategia de
Regules era la esperar a que se
escasearan los víveres y el momento
propicio para atacar.
El sitio quedó conformado por todos los
vientos cuando llegó Caldelas que venía
persiguiendo a Trujano desde la Costa,
luego por el poniente y por el sur,
cerraron el sitio los generales
realistas Gabriel Esperón y Juan de la
Vega.
El Pueblo de Guaxuapa parecía la tumba
de muchos indígenas, pero surgió el
talento y la habilidad de Trujano, quien
concentró todos los víveres y él mismo
controló su distribución; sólo él sabía
el saldo de alimentos y de esa manera no
expuso a la población al nerviosismo y a
la desesperación.
Al talento de Trujano se sumó el de
Remigio Sarabia, un indio de Santiago
Nuyoo, poblado del distrito de Tlaxiaco;
el indígena estuvo al servicio de la
patria, de su tierra, cuando ésta se
encuentra en peligro y en riesgo su
identidad. Se la ingenió y con un grupo
de cerdos, quienes tenían la habilidad
de horadar el suelo y salir al otro lado
del cerco enemigo, planeó la estrategia.
De esta manera, el indomable indio de
Nuyoo, pudo evadir el sitio realista y
salió por el rumbo de El Calvario, con
destino a Cuautla, estado de Morelos,
donde según los cálculos de Trujano,
podía encontrar al generalísimo Morelos,
en demanda de apoyo; pero no fue así,
sino que pudo encontrarlo en Chilapa y
al darle la noticia, los de confianza
del generalísimo, le dieron descanso esa
noche y al otro día saldrían muy
temprano para brindar el auxilio
requerido a Trujado.
Morelos dijo que la situación en la que
se encontraba un compañero de lucha no
podía esperar un solo minuto y de
inmediato se pusieron en marcha, en
tanto que en medio de la desesperación y
poniendo su última esperanza en un
hermoso y piadoso Cristo moreno, que se
encontraba en la iglesia principal del
pueblo, se armó de valor para las cosas
por venir.
El Santo Patrón de esa comunidad era San
Juan Bautista, entonces los sitiados
iniciaron precisamente el día dieciséis
de julio una novena para implorar el
auxilio de la divinidad; al anochecer
del día veintitrés del mismo mes, justo
cuando se cumplía la novena, Morelos al
mando de su ejército, llegaron a
Guaxuapa y al amanecer iniciaron en
forma sorpresiva el ataque por los
cuatro vientos; Morelos atacó por el
Poniente, los hermanos Galeana por el
Sur; Los hermanos Bravo, por el norte y
el resto por el oriente.
El día 24 de julio, por la mañana, el
sitio militar realista quedó roto y
Guaxuapa quedó liberado. Los sitiados
comprendieron que el Cristo Moreno había
hecho el milagro y de inmediato, con el
Cura Morelos al frente, iniciaron una
magna procesión que recorrió las
polvorientas calles del pueblo en medio
de gritos y de vivas al cristo y desde
entonces le llamaron cristo “Señor de
los Corazones” además de que se
cumplieron ciento once días del sitio
impuesto por Regules y los realistas.
Desde entonces, los Huajuapenses
celebran con gran regocijo el triunfo
militar del veintitrés de Julio con un
magno desfile y un acto cívico en el que
se recuerda las gestas heroicas, además
de que al siguiente día, se realiza en
todo su esplendor la procesión por las
principales calles, en agradecimiento al
Cristo Señor de los Corazones, el
milagro, que tanto nativos como la raza
indígena ha vivido en los momentos
cruciales y Guaxuapa, la gran Ñudee fue
circunstancialmente el escenario de uno
de los capítulos más gloriosos de la
guerra de la independencia de México. |