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CUANDO SE
ACABAN TUS SUEÑOS A veces pienso lo
difícil que parece la vida cuando la
miramos con el prisma de la humanidad
que nos acompaña, y no nos deja verla
con los ojos de Dios. Allí, a muchas
personas se les acaban los sueños,
porque ven cómo se les escapan los años
como el agua entre los dedos, y cuando
quieren alcanzarlos es como querer
alcanzar el viento; y sin darse uno
cuenta, pasa un año más, y otro se va
detrás de este, y todo parece igual y
nada cambia.
Al
principio, sostenemos la bandera
esperando que el viento sople y la haga
ondear, pero cuando pasa el tiempo y
nada sucede, se nos arruga la tela y con
ella se nos desmoronan los sueños y la
esperanza se hace cada vez más pequeña
... hasta que al final da paso a la
decepción y por fin a la desilusión, de
lo que hubiéramos querido ser o lograr y
no llegamos.
Yo soy un soñador y a veces, a mí
también me parece que se me acaban los
sueños, porque me veo y siento que
muchas cosas se pasaron de tiempo y que
tal vez no las alcancé y cometo el error
de la comparación, es decir me comparo
con otros y digo: «no llego, no alcanzo
o no voy a poder porque se me pasó el
tiempo del vigor».
No cometas ese error. Nunca mires la
obra que Dios está haciendo en otros,
«Él es el alfarero» de tu vida y la obra
que tiene pensada formar en ti la va a
formar, no importa cuánto le lleve.
Cuando no tengas sueños; detente y
duerme, tómate un tiempo para la
ilusión.
Algunas cosas se tardan; tal vez Él
necesita prepararnos y fortalecernos, o
capacitarnos para lograr los sueños.
Pero «Aunque la visión se tarde, no te
desalientes porque llegará» |