Ejemplar Número: 35

Oaxaca de Juárez, Oax.

 Agosto2006

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

.
.
 . Núm. Anteriores
< Nosotros
  Contáctenos
 . Directorio
.
.
  Bienvenidos a Oax.
  Sitios Turísticos
  Cosas de la Vida
  La ruta Dominica
.. Gerardo Castellanos
  Guillermo García Manzano
.. Joel Gálvez Vivar
  Arcelia Yañíz
 
.
 
 

 
               Lo que tengo y no lo veo

 Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo- (San Francisco de Sales)

HOY, VIAJANDO en un autobús, vi una hermosa muchacha con cabello de oro, y expresión de alegría; envidié su hermosura. Al bajarse, la vi cojear... tenía solo una pierna, y apoyada en su muleta, sonreía. PERDÓNAME SEÑOR, CUANDO ME QUEJO. TENGO DOS PIERNAS Y ¡EL MUNDO ES MÍO!
Fui después a comprar unos dulces. Me atendió un muchacho encantador. Hablé con él; parecía tan contento, que aunque se me hubiera hecho tarde, no me hubiera importado, ya que al salir, oí que decía: Gracias por charlar conmigo... es un placer hablar con gente como usted... ya ve, soy ciego... PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO VER Y ¡EL MUNDO ES MIO!
Más tarde, caminando por la calle, vi a un pequeño de ojos azules, que miraba jugar a otros niños, sin saber que hacer. Me acerqué y le pregunte: Por qué no juegas con ellos? Siguió mirando hacia adelante sin decir una palabra: entonces comprendí que no escuchaba. PERDONAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO ESCUCHAR Y EL MUNDO ES MIO!
Tengo piernas para ir a donde quiero. Ojos para ver los colores del amanecer y el atardecer. Oídos para escuchar las cosas que me dicen. Tengo salud...lo tengo TODO! PERDONAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. LO TENGO TODO Y EL MUNDO ES MIO!
NO LE DIGAS A DIOS CUAN GRANDE ES TU PROBLEMA. DILE A TU PROBLEMA CUAN GRANDE ES DIOS! (Gracias Claudia!)
El hijo sabio alegra al padre,
pero el hijo necio es tristeza de su madre.

 

Amor de madre

Cuando nuestros hijos son buenos, los amamos con orgullo. Damos gracias a Dios diariamente  por la bendición de tener unos hijos tan buenos y oramos para que Dios los mantenga siempre así y libres de las tentaciones. Cuando nuestros hijos son malos los amamos con dolor y sufrimiento. También damos gracias a Dios por la bendición de tenerlos y le rogamos que cambie sus vidas y haga de ellos hombres y mujeres de bien.


Una Madre nunca pide mal para sus hijos...
Una madre fue a visitar a una mujer devota para pedirle que orara por su hijo, que la maltrataba verbal y físicamente cuando ella no le daba dinero para drogas. La mujer desesperada le rogó  a la hermana que por favor orara por su hijo, pues ella ya no sabia que hacer. No le podía hablar de Dios pues el, cuando ella trataba de hablarle de Jesús, éste se enfurecía y le pegaba mas fuerte, hasta el extremo de amenazarla con matarla si ella le volvía a hablar del Señor. La líder le dijo está bien; «vamos a orar por tu hijo comenzando desde hoy, pero por favor no le digas nada mas, solo ora».
«Te invito a que vengas el sábado a una reunión de madres y ahí haremos una oración especial por tu hijo». La madre respondió: «si está bien, no le diré nada y el sábado estaré aquí». Se fue para su casa, y comenzó a orar por su hijo calladita sin decirle nada, pero no pudo aguantar más el deseo de hablarle a su hijo, y volvió a hablarle del Señor. Este se enfureció tanto que le propinó una golpiza que  la dejó por muerta y se marchó.


El día del sábado llegó a la reunión de madres toda golpeada, y la hermana le preguntó que le había sucedido. Ella le respondió: «es que no me pude aguantar, y traté de hablarle a mi hijo del Señor, y este es el resultado, me dio una paliza, que me dejó por muerta, y hace tres días que no se nada de el».
La hermana muy apenada le dijo: «Pero hermana, si le advertí que no le dijera nada, a lo que ella respondió; «es que no pude, ese es mi hijo y tengo que hablarle de Cristo». La líder la tomó de la mano y oraron juntas, y al finalizar ella pidió hacer una oración especial en cadena por este muchacho rebelde, y mientras ellas oraban se oía una voz a los lejos entre el público, un grito de angustia y dolor, era el joven entre la multitud que gritaba: «Mami, Mami... por favor perdóname».


Cuando ella lo vio corrió hacia él, lo abrazo y lloraron juntos. El le pidió perdón de rodillas, y besaba los golpes que le había propinado. Pero lo mejor de todo fue que ese día ese hijo malo  aceptó a Jesucristo como su único y verdadero salvador. (Aida Badillo)
La oración puede cambiar la vida de nuestros hijos... Recuerda que el  corazón de una Madre esta en las manos de Dios... Dios te  bendiga.
 

Esta Revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.