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HOY, VIAJANDO en un autobús, vi una
hermosa muchacha con cabello de oro, y
expresión de alegría; envidié su
hermosura. Al bajarse, la vi cojear...
tenía solo una pierna, y apoyada en su
muleta, sonreía. PERDÓNAME SEÑOR, CUANDO
ME QUEJO. TENGO DOS PIERNAS Y ¡EL MUNDO
ES MÍO!
Fui después a comprar unos dulces. Me
atendió un muchacho encantador. Hablé
con él; parecía tan contento, que aunque
se me hubiera hecho tarde, no me hubiera
importado, ya que al salir, oí que
decía: Gracias por charlar conmigo... es
un placer hablar con gente como usted...
ya ve, soy ciego... PERDÓNAME SEÑOR
CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO VER Y ¡EL
MUNDO ES MIO!
Más tarde, caminando por la calle, vi a
un pequeño de ojos azules, que miraba
jugar a otros niños, sin saber que
hacer. Me acerqué y le pregunte: Por qué
no juegas con ellos? Siguió mirando
hacia adelante sin decir una palabra:
entonces comprendí que no escuchaba.
PERDONAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO
PUEDO ESCUCHAR Y EL MUNDO ES MIO!
Tengo piernas para ir a donde quiero.
Ojos para ver los colores del amanecer y
el atardecer. Oídos para escuchar las
cosas que me dicen. Tengo salud...lo
tengo TODO! PERDONAME SEÑOR CUANDO ME
QUEJO. LO TENGO TODO Y EL MUNDO ES MIO!
NO LE DIGAS A DIOS CUAN GRANDE ES TU
PROBLEMA. DILE A TU PROBLEMA CUAN GRANDE
ES DIOS! (Gracias Claudia!)
El hijo sabio alegra al padre,
pero el hijo necio es tristeza de su
madre.
Amor
de madre
Cuando nuestros hijos son buenos, los
amamos con orgullo. Damos gracias a Dios
diariamente por la bendición de tener
unos hijos tan buenos y oramos para que
Dios los mantenga siempre así y libres
de las tentaciones. Cuando nuestros
hijos son malos los amamos con dolor y
sufrimiento. También damos gracias a
Dios por la bendición de tenerlos y le
rogamos que cambie sus vidas y haga de
ellos hombres y mujeres de bien.
Una Madre nunca pide mal para sus
hijos...
Una madre fue a visitar a una mujer
devota para pedirle que orara por su
hijo, que la maltrataba verbal y
físicamente cuando ella no le daba
dinero para drogas. La mujer desesperada
le rogó a la hermana que por favor
orara por su hijo, pues ella ya no sabia
que hacer. No le podía hablar de Dios
pues el, cuando ella trataba de hablarle
de Jesús, éste se enfurecía y le pegaba
mas fuerte, hasta el extremo de
amenazarla con matarla si ella le volvía
a hablar del Señor. La líder le dijo
está bien; «vamos a orar por tu hijo
comenzando desde hoy, pero por favor no
le digas nada mas, solo ora».
«Te invito a que vengas el sábado a una
reunión de madres y ahí haremos una
oración especial por tu hijo». La madre
respondió: «si está bien, no le diré
nada y el sábado estaré aquí». Se fue
para su casa, y comenzó a orar por su
hijo calladita sin decirle nada, pero no
pudo aguantar más el deseo de hablarle a
su hijo, y volvió a hablarle del Señor.
Este se enfureció tanto que le propinó
una golpiza que la dejó por muerta y se
marchó.
El día del sábado llegó a la reunión de
madres toda golpeada, y la hermana le
preguntó que le había sucedido. Ella le
respondió: «es que no me pude aguantar,
y traté de hablarle a mi hijo del Señor,
y este es el resultado, me dio una
paliza, que me dejó por muerta, y hace
tres días que no se nada de el».
La hermana muy apenada le dijo:
«Pero hermana, si le advertí que no le
dijera nada, a lo que ella respondió;
«es que no pude, ese es mi hijo y tengo
que hablarle de Cristo». La líder la
tomó de la mano y oraron juntas, y al
finalizar ella pidió hacer una oración
especial en cadena por este muchacho
rebelde, y mientras ellas oraban se oía
una voz a los lejos entre el público, un
grito de angustia y dolor, era el joven
entre la multitud que gritaba: «Mami,
Mami... por favor perdóname».
Cuando ella lo vio corrió hacia él, lo
abrazo y lloraron juntos. El le pidió
perdón de rodillas, y besaba los golpes
que le había propinado. Pero lo mejor de
todo fue que ese día ese hijo malo
aceptó a Jesucristo como su único y
verdadero salvador. (Aida Badillo)
La oración puede cambiar la vida de
nuestros hijos... Recuerda que
el corazón de una Madre esta en las
manos de Dios... Dios te bendiga.
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