Ejemplar Número: 37

Oaxaca de Juárez, Oax.

 Octubre 2006

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

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             Aprendiendo a cuidarnos

La libertad no puede ser concedida, siempre tiene que ser conquistada. Max Steiner

Lo que sembramos, cosechamos
Como toda la vida cuidamos a todo el mundo, llega un momento que esperamos que alguien cuide de nosotras. Hablaba con una mujer, madre de famosos en la política, y me dijo que estaba muy enojada, que ella dio su vida por los hijos y «nadie le da nada, hasta el otro día mi nieta me gritó y me dijo de todo, mis hijos se van y me dejan sola. Para eso toda la vida estuve dándoles». Hay un tiempo donde los seres humanos sembramos y en otro cosechamos. Le dije: «Sembraste por mucho tiempo, aprende a cosechar».

Muchas mujeres sabemos dar pero no recibir
Este es un tiempo donde todo lo que hayas sembrado vas a empezar a cosechar. «El otro se tiene que portar bien conmigo»; «la gente tiene que ser honesta, tiene que preocuparse por mi bienestar, ayudarme cuando tenga problemas, evitar que me enoje». Lamentablemente no te van a cuidar y cuando no lo hacen te sientes como esta mujer enojada, herida, decepcionada y al otro no le hace mella. Una vez que tu hijo se crió y creció, ¿qué te dice? «Gracias mamá por todo». Es la ley de la vida, tienen que volar, crecer. Si no aprendiste a cuidarte vas a sufrir mucho pero si lo aprendes serás la mujer más feliz sobre la tierra. Tienes que saber que hay mucha gente que no está dispuesta a complacerte; gente que aunque vos quieras que te regalen una caja de bombones no te lo van a regalar, que festejen tu cumpleaños, no lo van a festejar, que quieras que te regalen un ramo de flores, no te lo van a regalar, porque no les interesa complacerte. Si primero no aprendes a complacerte a ti misma nadie lo va a hacer contigo, lo que tu no hagas contigo misma, el otro no lo hará.

Sentirme merecedora
Aprende a complacerte, a cuidarte, a tomar tiempo para ti, a darte gustos. Hay mujeres que tienen plata en su bolsillo y salen a la calle, tienen deseos de comprarse algo pero tienen tanta culpa que le compran al hijo, al marido, pero no se compran a sí mismas porque no creen ser merecedoras.

Siéntete merecedora; Dios te ha hecho hija
Dios anhela conocer los deseos de tu corazón y soltar desde el cielo lo que necesitas, pero si no aprendes a cuidarte y a complacerte, nadie lo hará. Algunas mujeres todavía tienen la creencia de la infancia, que va a venir Papá Noel, el Ratón Pérez, que todo va a venir de arriba, que no tienen que moverse demasiado, que con solo pedirle a Dios... Pero Dios ya te dio recursos para que te muevas y consigas todo lo que quieras conseguir, sólo tienes que soltar el potencial que El te dio y tomar aquello que estás necesitando para salir adelante. No es tiempo de esperar sentada, de estar con los brazos cruzados, de esperar que otro te mime, comienza ya!, a quererte, a mimarte, a cuidarte tu porque Dios lo hace contigo.

Vigila tu oración
Este es un tiempo de crecimiento, de abundancia y tienes que aprender a vigilar lo que estás orando, la semilla que plantaste, porque sino el milagro va a pasar delante de tus ojos y se va a perder. Persigue la oración que oraste, no la sueltes ni digas «ya vendrá». ¡No! Di: Te voy a perseguir semilla hasta que vea el fruto que tanto reclamé. Aprende a correr detrás de tus pedidos a Dios, a mirarlos, a evaluarlos, a tener tus ojos en tu vida espiritual. Si estás débil espiritualmente es porque no te cuidaste y descuidaste tu vida espiritual porque no sabes cuidarte a vos misma.

Cuidar tu vida espiritual
Si estás “cajoneada” métete debajo de la ducha y empieza a adorar hasta que sientas que tu espíritu nuevamente se fortalece y la fe comienza a crecer.

Persigue tu oración hasta ver resultados
Hay mujeres que nunca reciben respuesta a sus oraciones porque no las persiguen, hay quienes dicen «óreme pastora», y creen que la semilla me la pusieron a mí y yo tengo que cuidar su semilla. Son ustedes quienes tienen que cuidarla a pesar de que yo ore. Vela por tu vida espiritual, persigue tus oraciones, no esperes que otro ore por ti, hasta que logres el fruto que tanto estás buscando. La mujer que sufría flujo de sangre por doce años había gastado todo lo que tenía pero cuando oyó hablar de Jesús se despertó su fe.

Haz crecer tu fe, tiene que despertar
No le eches la culpa a los de alrededor por tu bajón, busca a solas renovar tu fe porque eres responsable de tu vida y de tu vida espiritual y si logras eso podrás alcanzar todos los sueños que Dios te dio. Esta mujer con flujo de sangre nunca se quedó quieta pero cuando escuchó de Jesús, algo le pasó adentro.

Cuando escuchas de Jesús algo pasa
El nombre Jesús impacta adentro, hace latir tu corazón fuerte, hace que todo tu cuerpo se mueva, es un nombre poderoso, es un perfume que sube delante de tu presencia y cuando lo hueles, sientes que algo nuevo se viene sobre tu vida. Algo pasa cuando mencionamos el nombre de Jesús. Haz algo por tu salud, por tu prosperidad, por tu familia, muévete adonde está Jesús, cuida tu vida espiritual, sigue la semilla que araste y no dejes de mirarla hasta que dé el fruto que tanto estás esperando. Muévete, acciona, arriésgate porque eres una mujer con el Espíritu Santo de Dios, no estás sola, tienes la fuerza del cielo. A veces perdemos muchas cosas por no estar vigilantes, tu respuesta se puede ir si no prestas atención. Tal vez Dios te trae una respuesta muy especial y la pierdes por no estar atenta. Si Dios te da una palabra di: «Señor me diste esta palabra, me hablaste de esta manera, la recibo. Señor no voy a esperar nada de nadie, voy a empezar a cuidarme porque lo que yo hago por mí los demás lo van a ver y cuando vean que me respeto, los demás me van a respetar; cuando vean que me amo, me van a amar; cuando vean que me cuido, me van a cuidar; cuando vean que estoy feliz, van a estar felices por mi». Aprende a cuidarte a ti misma, métete adonde sea, busca a Jesús, persigue la semilla y presta atención para que nunca más pierdas la bendición.

Pide específicamente
Hay mujeres que dicen que se lo pasan orando y no pasa nada, eso es porque ni siquiera te acuerdas lo que oraste esta mañana. Tienes que ser detallista con Dios porque le gustan los detalles. ¿Se acuerdan cuando Jesús pidió el burro? Dijo: «Aquel específicamente». No era cualquier burro sino uno determinado. Sé específica y Dios no te va a dar sólo lo que pides sino también los accesorios. Aprende a seguir tu bendición, cuando Dios te da algo no tienes que abandonarlo, no lo puedes perder, porque si no el tren se va a ir y no vas a aprender. Hay respuestas que no se van a acercar a ti, si no tienes que buscarlas. Hay bendiciones que tienes que ir a buscar, hay que correrlas, mirarlas y no sacarle el ojo hasta que las disfrutes. Corre detrás de tu bendición, eres responsable de tu vida espiritual, aprende a cuidarla para que ninguna bendición se pase de largo y siempre habrá alguien que quiera tomarla, no lo permitas. Lo que Dios me dio es mío y nadie me lo puede quitar. * Pastora.

Esta Revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.