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Lo que
sembramos, cosechamos
Como toda la vida cuidamos a todo el
mundo, llega un momento que esperamos
que alguien cuide de nosotras. Hablaba
con una mujer, madre de famosos en la
política, y me dijo que estaba muy
enojada, que ella dio su vida por los
hijos y «nadie le da nada, hasta el otro
día mi nieta me gritó y me dijo de todo,
mis hijos se van y me dejan sola. Para
eso toda la vida estuve dándoles». Hay
un tiempo donde los seres humanos
sembramos y en otro cosechamos. Le dije:
«Sembraste por mucho tiempo, aprende a
cosechar».
Muchas mujeres sabemos dar pero no
recibir
Este es un tiempo donde todo lo que
hayas sembrado vas a empezar a cosechar.
«El otro se tiene que portar bien
conmigo»; «la gente tiene que ser
honesta, tiene que preocuparse por mi
bienestar, ayudarme cuando tenga
problemas, evitar que me enoje».
Lamentablemente no te van a cuidar y
cuando no lo hacen te sientes como esta
mujer enojada, herida, decepcionada y al
otro no le hace mella. Una vez que tu
hijo se crió y creció, ¿qué te dice?
«Gracias mamá por todo». Es la ley de la
vida, tienen que volar, crecer. Si no
aprendiste a cuidarte vas a sufrir mucho
pero si lo aprendes serás la mujer más
feliz sobre la tierra. Tienes que saber
que hay mucha gente que no está
dispuesta a complacerte; gente que
aunque vos quieras que te regalen una
caja de bombones no te lo van a regalar,
que festejen tu cumpleaños, no lo van a
festejar, que quieras que te regalen un
ramo de flores, no te lo van a regalar,
porque no les interesa complacerte. Si
primero no aprendes a complacerte a ti
misma nadie lo va a hacer contigo, lo
que tu no hagas contigo misma, el otro
no lo hará.
Sentirme merecedora
Aprende a complacerte, a cuidarte, a
tomar tiempo para ti, a darte gustos.
Hay mujeres que tienen plata en su
bolsillo y salen a la calle, tienen
deseos de comprarse algo pero tienen
tanta culpa que le compran al hijo, al
marido, pero no se compran a sí mismas
porque no creen ser merecedoras.
Siéntete merecedora; Dios te ha hecho
hija
Dios anhela conocer los deseos de tu
corazón y soltar desde el cielo lo que
necesitas, pero si no aprendes a
cuidarte y a complacerte, nadie lo hará.
Algunas mujeres todavía tienen la
creencia de la infancia, que va a venir
Papá Noel, el Ratón Pérez, que todo va a
venir de arriba, que no tienen que
moverse demasiado, que con solo pedirle
a Dios... Pero Dios ya te dio recursos
para que te muevas y consigas todo lo
que quieras conseguir, sólo tienes que
soltar el potencial que El te dio y
tomar aquello que estás necesitando para
salir adelante. No es tiempo de esperar
sentada, de estar con los brazos
cruzados, de esperar que otro te mime,
comienza ya!, a quererte, a mimarte, a
cuidarte tu porque Dios lo hace contigo.
Vigila tu oración
Este es un tiempo de crecimiento, de
abundancia y tienes que aprender a
vigilar lo que estás orando, la semilla
que plantaste, porque sino el milagro va
a pasar delante de tus ojos y se va a
perder. Persigue la oración que oraste,
no la sueltes ni digas «ya vendrá». ¡No!
Di: Te voy a perseguir semilla hasta que
vea el fruto que tanto reclamé. Aprende
a correr detrás de tus pedidos a Dios, a
mirarlos, a evaluarlos, a tener tus ojos
en tu vida espiritual. Si estás débil
espiritualmente es porque no te cuidaste
y descuidaste tu vida espiritual porque
no sabes cuidarte a vos misma.
Cuidar tu vida espiritual
Si estás “cajoneada” métete debajo de la
ducha y empieza a adorar hasta que
sientas que tu espíritu nuevamente se
fortalece y la fe comienza a crecer.
Persigue tu oración hasta ver
resultados
Hay mujeres que nunca reciben respuesta
a sus oraciones porque no las persiguen,
hay quienes dicen «óreme pastora», y
creen que la semilla me la pusieron a mí
y yo tengo que cuidar su semilla. Son
ustedes quienes tienen que cuidarla a
pesar de que yo ore. Vela por tu vida
espiritual, persigue tus oraciones, no
esperes que otro ore por ti, hasta que
logres el fruto que tanto estás
buscando. La mujer que sufría flujo de
sangre por doce años había gastado todo
lo que tenía pero cuando oyó hablar de
Jesús se despertó su fe.
Haz crecer tu fe, tiene que despertar
No le eches la culpa a los de alrededor
por tu bajón, busca a solas renovar tu
fe porque eres responsable de tu vida y
de tu vida espiritual y si logras eso
podrás alcanzar todos los sueños que
Dios te dio. Esta mujer con flujo de
sangre nunca se quedó quieta pero cuando
escuchó de Jesús, algo le pasó adentro.
Cuando escuchas de Jesús algo pasa
El nombre Jesús impacta adentro, hace
latir tu corazón fuerte, hace que todo
tu cuerpo se mueva, es un nombre
poderoso, es un perfume que sube delante
de tu presencia y cuando lo hueles,
sientes que algo nuevo se viene sobre tu
vida. Algo pasa cuando mencionamos el
nombre de Jesús. Haz algo por tu salud,
por tu prosperidad, por tu familia,
muévete adonde está Jesús, cuida tu vida
espiritual, sigue la semilla que araste
y no dejes de mirarla hasta que dé el
fruto que tanto estás esperando.
Muévete, acciona, arriésgate porque eres
una mujer con el Espíritu Santo de Dios,
no estás sola, tienes la fuerza del
cielo. A veces perdemos muchas cosas por
no estar vigilantes, tu respuesta se
puede ir si no prestas atención. Tal vez
Dios te trae una respuesta muy especial
y la pierdes por no estar atenta. Si
Dios te da una palabra di: «Señor me
diste esta palabra, me hablaste de esta
manera, la recibo. Señor no voy a
esperar nada de nadie, voy a empezar a
cuidarme porque lo que yo hago por mí
los demás lo van a ver y cuando vean que
me respeto, los demás me van a respetar;
cuando vean que me amo, me van a amar;
cuando vean que me cuido, me van a
cuidar; cuando vean que estoy feliz, van
a estar felices por mi». Aprende a
cuidarte a ti misma, métete adonde sea,
busca a Jesús, persigue la semilla y
presta atención para que nunca más
pierdas la bendición.
Pide específicamente
Hay mujeres que dicen que se lo pasan
orando y no pasa nada, eso es porque ni
siquiera te acuerdas lo que oraste esta
mañana. Tienes que ser detallista con
Dios porque le gustan los detalles. ¿Se
acuerdan cuando Jesús pidió el burro?
Dijo: «Aquel específicamente». No era
cualquier burro sino uno determinado. Sé
específica y Dios no te va a dar sólo lo
que pides sino también los accesorios.
Aprende a seguir tu bendición, cuando
Dios te da algo no tienes que
abandonarlo, no lo puedes perder, porque
si no el tren se va a ir y no vas a
aprender. Hay respuestas que no se van a
acercar a ti, si no tienes que
buscarlas. Hay bendiciones que tienes
que ir a buscar, hay que correrlas,
mirarlas y no sacarle el ojo hasta que
las disfrutes. Corre detrás de tu
bendición, eres responsable de tu vida
espiritual, aprende a cuidarla para que
ninguna bendición se pase de largo y
siempre habrá alguien que quiera
tomarla, no lo permitas. Lo que Dios me
dio es mío y nadie me lo puede quitar. *
Pastora. |