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Todavía
la gente estaba dolida, indignada,
sentida, o más bien sentía como propia
la tragedia de esa familia que vio
muerto, tendido el cadáver, de Daniel
Nieto Ovando, ese joven padre de 3
niños, que perdió la vida cuando, al
cruzar una barricada colocada por la
appo que encabeza Flavio Sosa y los
maestros de la Sección 22 que liderea
Enrique Rueda Pacheco y Daniel Rosas, no
distinguió un alambre el cual le
destrozó la traquea y lo mató; todavía
la gente veía su impotencia al no poder
impedir que un grupo de personas le
impida circular por su ciudad, por su
barrio, su colonia, por ambiciones
pervertidas, cuando locatarios del
Mercado de Abastos salieron a las calles
a gritar porque vuelva la paz a Oaxaca.
Horas antes se había esparcido la
noticia de Daniel, quien iba en su
motocicleta a su casa, después de
trabajar, en horas de la madrugada,
cuando sus asesinos habían colocado el
alambre, de poste a poste, para impedir
el paso a toda persona y vehículo. Los
maestros “democráticos” y miembros de la
appo, causantes de este homicidio,
cargarán toda su vida con esta tragedia,
pero para los comerciantes, vendedores y
líderes de la Central de Abastos, la paz
tiene que regresar a Oaxaca. Que se
acabe la violencia. Si AMLO pide que no
entre la fuerza federal, que no se burle
de la gente y abogue porque nosotros no
seamos despojados de nuestros derechos.
¡No a las barricadas! ¡Queremos paz!
¡Violencia no, clases si! Esos eran los
gritos de personas de todas las edades y
diferentes clases sociales que en forma
pacífica, entregaron flores y sus
mensajes a los conductores de
automóviles, frente a la Central de
Abastos, este lunes en la mañana.
Recibieron el mensaje pasajeros en los
autobuses urbanos, amas de casa que iban
de compras, estudiantes que iban a
clases y a todas las personas que ayer
pasaron por el más importante centro de
comercio de la ciudad de Oaxaca.
Muchos se unieron a la demanda porque
acaben ya los tormentos que sufre esta
ciudad y sus habitantes. Porque se
acaben las acciones que violan las
garantías individuales de los
ciudadanos. Que se acabe este terror que
sacude a la capital, misma que fue
sacudida ayer temprano por dos bombazos
en instituciones bancarias, situaciones
que son desaprobadas totalmente por las
familias oaxaqueñas, reconocidas desde
siempre por su pacifismo, por su
fraternidad, por la paz.
¡Queremos clases! ¡Queremos clases! Era
el grito unísono de padres de familia,
de mujeres de huipil que llevaban en sus
brazos a sus pequeños. De personas
adultas que caminaban por las calles
regalando flores y pidiendo a los
ciudadanos que se unieran a la demanda
de que ya acabe esta pesadilla. Era el
grito de líderes del mercado como
Gonzalo Rodríguez, Juan Acevedo, Juan
Hernández, Micaela Sánchez, líderes de
colonias como del Maestro, San José La
Noria, Infonavit, Bugambilias, El
Coquito. Líderes de los verbeneros, de
la colonia Heladio Ramírez López, de La
Cascada, de la Volcanes, Santa Lucía del
Camino, del sector popular, muchos otros
cenopistas, en una sola voz, pidiendo
¡Fin a las barricadas! ¡Regreso a las
aulas! ¡Queremos paz!. “Esta es la voz
popular”, dijo Javier Villacaña, líder
de la CNOP.
Esta fue una demanda ciudadana que marcó
un lunes cargado de esperanzas en que
todo se arregle, que acaben las pugnas,
que no nos vayamos al abismo dejando a
Oaxaca en manos de grupos
“revolucionarios” que han hecho aquí un
experimento muy peligroso.
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