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“Oaxaca
sin derechos, entregada á todas las
tempestades de la política, falta de
rumbo, volviendo siempre la vista atrás
sin mirar el camino que tenía delante,
suspendida en el abismo, víctima de
cortesanos sin pudor, de soldados sin
pericia y de infames mercaderes, tenía
sin embargo á Juárez como el principio
de una nueva vida, que flotaba sobre
aquella noche inacabable de la que
parecían huir para siempre la libertad y
la justicia.”
“Los pretorianos, los mismos que en 46
negaron a la patria sus recursos en
aquellos momentos de desolación y
suprema angustia, tenían toda la tierra
y todo el poder, mientras que los
ilustres campeones de la libertad no
contaban sino con su corazón y su
palabra.”1
El 19 de enero de 1858, nos dice Benito
Juárez desde Guanajuato: “De hoy en
adelante los destinos de los mexicanos
no dependerán ya del arbitrio de un
hombre solo, ni de la voluntad
caprichosa de las facciones,
cualesquiera que sean los antecedentes
de los que las formen. La voluntad
general expresada en la Constitución y
en la leyes que la Nación se ha dado por
medio de sus legítimos representantes,
es la única regla a que deben sujetarse
los mexicanos para labrar su felicidad a
la sombra benéfica de la paz”.
Esta Declaración de Principios resume su
pensamiento sobre la Libertad de Prensa
y la opinión pública que ya se había
consagrado en la Constitución de 1857 en
sus artículos 6 y 7 que textualmente
dicen:
Art. 6. La manifestación de las
ideas no puede ser objeto de ninguna
inquisición judicial ó administrativa,
sino en el caso de que ataque la moral,
los derechos de tercero, provoque á
algún crimen ó delito, ó perturbe el
orden público.
Art. 7. Es inviolable la libertad
de escribir y publicar escritos sobre
cualquiera materia. Ninguna ley ni
autoridad puede establecer la previa
censura, ni exigir fianza á los autores
ó impresores, ni coartar la libertad de
imprenta, que no tiene mas limites que
el respeto á la vida privada, á la
moral, y á paz publica. Los delitos de
imprenta serán juzgados por un jurado
que califique el hecho, y por otro que
aplique la ley y designe la pena.
Juárez había sufrido persecuciones,
encarcelamientos y destierro por
expresar sus ideas y por ser congruente
con sus valores y al ser electo
Presidente quería que el ciudadano fuera
libre para pensar, para hablar, para
escribir; que ninguno molestase á otro
porque éste no tenía las mismas ideas o
la misma religión (Carriedo, 1971).
“Procuraré en el corto periodo de mi
administración, que el Gobierno sea el
protector imparcial de las garantías
individuales, el defensor de los
derechos de la Nación y de las
libertades públicas”2
Jorge Fernando Iturribarría escribe:
“Contadas veces en la vida pública de
México se había disfrutado de un
ambiente tan respetuoso de la libertad,
como durante los dos sucesivos regímenes
constitucionales de Juárez –incluso el
segundo–; en efecto: bastan dos de sus
esenciales manifestaciones, para echar
por tierra cualquier imputación de
dictadura: la libertad de expresión, en
la prensa, donde el propio Presidente
era satirizado en caricaturas
sangrientas, y la libertad de expresión
en la Cámara, en donde, sin represión de
parte del Gobierno, amén de las
frecuentes críticas a la Administración,
el diputado porfirista Roberto A.
Esteva, escudado en su fuero
constitucional, utilizó la tribuna
parlamentaria para hacer el elogio del
Plan de la Noria, cuando este movimiento
francamente sedicioso ya había estallado
e iba a ser combatido por las armas”.3
“Es dado al hombre, señor, atacar los
derechos ajenos, apoderarse de sus
bienes, atentar contra la vida de los
que defienden su nacionalidad, hacer de
sus virtudes un crimen y de los vicios
una virtud; pero hay una cosa que está
fuera de la perversidad, y es el fallo
tremendo de la historia. Ella nos
juzgará.4 ”
Las
circunstancias son diferentes; las de la
época de Juárez y las actuales; los
medios de comunicación no tienen
comparación; sin embargo las familias se
comunicaban mejor en la época de Juárez;
no había luz eléctrica, por tanto no
había radio, no había televisión
–afortunadamente–, no había Internet y
al caer la tarde la gente se sentaba en
la puerta de su casa y platicaban de los
acontecimientos que afectaban su vida;
lo mismo hacían “oscurita la mañana”
antes de salir de su casa conversaban
mucho; el día de hoy los medios han
destruido la comunicación familiar; han
desintegrado a las familias, les ocultan
la verdad o les dan verdades a medias;
todo está editado previamente; todo está
manipulado de tal forma que la gente no
tenga el trabajo de pensar.
Los acontecimientos que vivimos en
nuestros estado nos enseñan que es
tiempo de respetar la libre expresión
como derecho innato de los oaxaqueños;
la radio, la televisión y la prensa
escrita demostraron que tienen más
penetración en manos del pueblo, porque
lo que se escuchó, fue la voz del
pueblo, por el pueblo y para el pueblo;
es cierto que no sabía hablar, pero es
la verdad del pueblo en contra de la
“arbitrariedad de los medios de
comunicación y las distorsiones y
manipulaciones que tan bien saben
utilizar.” Sabemos que “toda libertad
trae una serie de responsabilidades y
compromisos y estos deben ser cumplidos
para que el poderoso y peligroso
mecanismo de los medios de comunicación
mantengan la integridad e
imparcialidad”5 .
Las personas que piensan y que desean
formarse una opinión apegada a la
realidad ¿Qué deben hacer? Cada uno debe
analizar la realidad; debe juzgar los
hechos e interpretarlos; en medio de la
desinformación en que vivimos debe
escuchar la voz del interés individual.
“Al hombre público se le juzga por sus
actos, y los del señor Juárez están a la
vista de todos, y han sido ya juzgados
por la nación entera.6 ”
“El poder de los
tiranos pasa; las espadas de los fuertes
son frágiles, y el triunfo de la
libertad es seguro porque lo alienta el
espíritu de Dios!7 ”
Bienaventurados los
que nacen en la Sierra en una choza, a
la orilla de una laguna y que se
encumbran del polvo para transformarse
en astros! (Carriedo, 1971).
Alma gigante, señores, que como el
águila supera las tempestades, alza el
vuelo sobre las nubes y mira de frente
al sol de la libertad y de la
reivindicación, que inunda de luz su
corazón y su conciencia.8
castilan1o@yahoo.com
1
Honras fúnebres (1972), Oaxaca,
ediciones de la Universidad Autónoma
“Benito Juárez de Oaxaca, Reproducción
facsimilar del folleto publicado por el
Gobierno del Estado en el año de 1972.
2 Manifiesto, Guanajuato, 19 de enero de
1858.
3 Historia de Oaxaca, (1956),
Publicaciones del Gobierno del Estado de
Oaxaca, pp.94
4 Carta a Maximiliano, Benito Juárez,
Monterrey, N. L., marzo 28 de 1864
5 Francisco Delgado Ruiz, (2001)
¿Libertad de prensa? Revista Inter-Forum,
Webmaster@revistainterforum.com
6 Carriedo, A.: 1971, Biografía de Don
Benito Juárez, Ediciones de la
Universidad “Benito Juárez” de Oaxaca.
7 Honras Fúnebres, ob. cit., pp.23
8 Honras Fúnebres, ob. cit. pp. 23 |