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San
Miguel Papalutla, Huaj., Oax., Extensas
casas de abobe, techos de tejas, amplios
corredores, de formidables columnas que
sostienen gruesas vigas, piso de tierra
finamente aplanadas; pequeñas casuchas
cuelgan a tan solo uno de los costados
de las casonas, éstas funcionan como
cocinas; en donde la valerosa mujer
Papalulense martaja sobre el metate el
mixtamal, para luego echar las gordas,
mientras que el comal ya esta en todo su
esplendor de caliente, porque un trozo
de leños arden sin cesar. Los mayores
tejiendo la palma, el sol va alcanzando
altura; mientras tanto, ya todo esta
listo en la cocina, van pasando primeros
los chiquillos; luego toca el turno a
quienes tienen que hacer labor de campo,
hasta entonces los mayores, quienes a
paso lento y con toda el tiempo toma sus
sagrados alimentos. Asi es la vida
campirana de los paisanos de San Miguel
Papalutla, forjadores de su esencia,
constructores de su grande destino;
indígenas de raza pura, nobles hijos de
la tierra de las Mariposas.
Como en todos los pueblos de la mixteca,
San Miguel Papalutla tiene su propia
historia, fielmente narrada por los
mayores, y asi de voz en voz, va
llegando a las generaciones, además lo
asentado en los cuadros sinópticos de
los pueblos, haciendas y ranchos del
Estado Libre y Soberano de Oaxaca. Anexo
50. La memoria administrativa presentada
por al Honorable Congreso del mismo el 7
de septiembre de 1883, en donde,
menciona que el rancho de San Miguel
Papalutla, se ubica a cinco y media
leguas al poniente de la cabecera de
distrito y a 52 ½ leguas al
oriente-nororiente de la capital del
estado. En ese entonces, este rancho
tenia 212 habitantes, de los que 107 son
hombres y 105 mujeres, compuesto de dos
agentes propietarios e igual numero de
suplentes; su extensión de tierras es de
3 ½ leguas cuadradas, siendo su mayor
longitud de 2 ½ leguas de norte al sur.
Se cree que fue fundado en el siglo
XVIII y desde entonces ha llevado el
mismo nombre, no tiene más títulos que
los de adjudicación, puesto que los
terrenos que posee pertenecieron al
común de Huajuapan. El vocablo Papalutla
significa “Lugar de Mariposas” ó tierra
de mariposas, en idioma mexicano,
derivados etimológicamente de papalotl,
mariposa; tlan, lugar. Sus limites: al
norte con terrenos de Santo Domingo
Yolotepec; al oriente con los de San
Jerónimo Silacayoapilla; al sur con los
de San Marcos Arteaga y al poniente con
los de Yucuná. El cerro más alto es el
de La Nopaleda, se ubica a una legua de
distancia del poblado. El templo fue
edificado de cal y canto y azotea en el
año de 1862, mientras que las casas
municipales fueron construidas en 1875,
de paredes de piedra y lodo y techo de
palma.
En tanto que el paisano Gilberto
Cisneros Velez, narra que inicialmente
los fundadores un puñado de pastores,
procedentes unos de Santo Domingo
Yolotepec, de Santo Domingo Tonala,
otros de Guadalupe de Vargas, otros de
más de San Andres Dinicuiti, del rancho
el Cautillo; y de Santa María
Acaquizapan, asentándose en el paraje
denominado “El Mezquite” y de ahí, se
cambio para el paraje “El Cuajilote”
unos cinco kilómetros; de ahí,
comenzaron a buscar yacimientos de agua
dulce, porque la existente, era salada,
entonces entre las barrancas de la
cañada y del aguacate, fue hallado
manantiales del vital liquido, además de
que fue precisamente, en este manantial,
donde abundaban miles de mariposas
multicolores.
Entonces finalmente se establecieron en
esta hondonada circundada de grandes
cerros, entre los que se encuentran el
cerro de la Cruz, el de la Calavera
entre otros. A pesar de no contar con
hechos guerreros que recordar más que
sus tierras, en el cerro de la campana,
acampo la tropa del general Vicente
Guerrero, durante la guerra de la
independencia. Durante el año de 1971,
se construyo la carretera que conduce a
la costa oaxaqueña, luego de pasar por
la cabecera municipal de San Marcos
Arteaga, iba a pasar tambien en este
núcleo poblacional de Papalutla; pero
por rencillas que sostenían los
pobladores desde mucho tiempo a atrás,
esto no ocurrió, la carretera ahora
pavimentada San Marcos-Tonalá, fue
desviada de su proyecto original. Más
sin embargo, el presidente municipal de
San Marcos, ordeno a los pobladores de
Papalutla, aportar su tequio en la
construcción de la carretera, pero que
los nativos se negaron a acatar lo
ordenado por la autoridad del municipio,
y cuando Tito Flores, suplente de la
autoridad auxiliar, acudió al municipio
que es San Marcos, para hacer entrega de
la contestación del oficio, entonces el
municipe José Ramírez, lejos de
atenderlo, procedió a encarcelarlo, sin
permitirle salir a sus necesidades
fisiológicas entonces los Papalulenses,
que se desempeñaban como autoridad,
Camerino, Bulmaro, Rogaciano y Serapio
Arias, iniciaron las gestiones de su
segregación de San Marcos Arteaga y
lograron anexarse al municipio de
Huajuapan de León, de donde actual
pertenecen. Según testimonio de Gilberto
Cisneros Velez.
En tanto que algunos recopilaciones
señalan que en tiempos remotos las
tierras donde esta asentado el poblado
de Papalutla, perteneció a San Domingo
Yolotepec, pero el 25 de diciembre de
1894 fueron cedidas a este núcleo
poblacional, debido a que un año después
las autoridades de Huajuapan realizaron
el deslinde correspondiente, en donde
los jefes políticos impusieron a los
habitantes de Papalutla una
“cooperación” anual que pagaron hasta el
año de 1949, cuando el entonces agente
municipal Juventino Cruz, gestiono que
esta contribución fuera suprimida. En el
año de 1947, se formalizó legalmente la
representación comunal que fue integrada
por Camerino Arias Olivera y Rafael Cruz
Suárez. El 29 de septiembre de 1969, se
obtuvo una resolución presidencial,
firmada por Gustavo Díaz Ordaz, con el
que finiquito el conflicto agrario que
Papalutla mantenía con Santo Domingo
Yolotepec, desde hacía 22 años. En el
año de 1950 se instaló el primer aparato
telefónico, el que a la fecha ya no
existe, porque fue reemplazado por la
empresa.
Así, palmo a palmo, los Papalulenses,
van alcanzando su desarrollo, de manera
colectiva, cuentan con un moderno
edificio que ocupa la autoridad
auxiliar, el templo católico debidamente
rehabilitado; kiosco y monumento a la
enseña patria; dos calles adyacentes,
consideradas como principales estan
pavimentadas, sin perder su esencia, de
pueblo pintoresco, conserva sus casas de
abobes y tejas; los mayores son los
únicos que conservan la artesanía de la
palma, las generaciones ya no lo
trabajan, optan por emigrar a las
grandes urbes o al extranjero, para
luego regresar y construir casas de
tabique y techos de lozas de concreto.
Concluyen Enrique Ramírez Cisneros y su
esposa Paz Martínez, sentados en su
viejo como ellos, tendejón de amplios
corredores, orgullosos de la raza
indígenas, del lugar de las mariposas,
pero firmes, con el animo de darlo todo
por este rinconcito de la mixteca
oaxaqueña. |