|
Tamazulapan
Villa del Progreso, Teposc. Oax.- En el
entorno cultural ya sea de ruta dominica
ó Chocholteca-Popolaca, se menciona a
Quetzalcóatl “Serpiente emplumada”, para
designar al dios de las aguas
terrestres, que comprende los ríos y
manantiales. Las aguas celestes (lluvia)
tenían qué ver con el dios Tláloc. Para
los Chochos-mixtecos, el dios generador
era Dzahui. Un intérprete explica el
origen divino de este poderoso linaje,
que descendía del dios Viento Ñuhu Tachi,
y del dios de la Lluvia Ñuhu Dzahui;
sitúa su comienzo alrededor del siglo
VIII de nuestra era, con cuatro
soberanos de la primera Dinastía, pero
el quinto muere muy joven y no deja
descendientes por lo que se cierra la
secuencia. Al abrirse el debate sobre la
sucesión, los cuatro señores principales
de la ciudad chocholteca-mixteca designa
a un príncipe sacerdote, el Señor 5
Lagarto, que inaugura la Segunda
Dinastía en la fecha sagrada de
fundación, el día 1 Lagarto 1 Caña (987
d.c.); este sabio gobernante reina por
más de 60 años.
Considerando el agua como el factor más
importante para la fecundidad de la
tierra, se aprecia con mayor grado el
agua rodada, o sea los ríos; nuestra
hipótesis es la siguiente: El río tiene
su cauce serpenteando, lo que explica su
representación con la serpiente “coatl”,
y sus márgenes permiten el florecimiento
de árboles, arbustos y flores que
adornan con gran colorido. Tiene qué ver
en el significado de Quetzalcóatl
(pájaro de colores), e inspira en parte
la leyenda de Tamazulapan en donde se
menciona un brujo “pájaro de color azul”
Cuixe; con esto queda fundamentada la
expresión “serpiente emplumada”.
Si en nuestra cultura alimentaria es
importante el maíz, significa que lo más
importante para los Tequevi era su
incipiente agricultura y el factor agua
era de alto significado. Las aguas
terrestres Quetzalcóatl-Dzahui, eran más
apreciadas y por ello su endiosamiento.
Si como vemos, el hijo del rey Mixcoatl
se llama Caña, nuestro príncipe y luego
Quetzalcóatl Rey sacerdote personifica
la deidad. Se destacan como hombres
cultos determinando grandes y positivas
influencias. Es explicable la
deificación de Quetzalcóatl y Dzahui, el
primero, agua terrestre, y el segundo
dios del agua.
Las dos deidades dieron unidad al
gobierno de Tequevi, esplendor y
florecimiento en todo su territorio
chocholteco-mixteco, determinando que
prevaleciera una unidad religiosa muy
poderosa para el culto de Quetzalcóatl y
Dzahui de donde sobrevino la integración
cultural y el nacimiento de una dinastía
que con el transcurso del tiempo edificó
adoratorios para rituales de veneración
en varias cuevas y hacer peregrinaciones
a estos sitios sagrados en donde los
ayunos y auto sacrificios fueron
realizados por sacerdotes, quienes
escribieron y pintando las Deidades y
marcaron los sitios ceremoniales.
En determinadas fechas se llevaban a
cabo fiestas a los dioses, con
ceremonias para encender el Fuego Nuevo.
Ejecutaban sacrificios con animales y
seres humanos para solicitar que las
deidades les dieran protección y
abundancia en las cosechas. |