Entro a la casa de mi amiga y me encuentro con las fotos de su madre (fallecida hace dos años) ,en diferentes etapas de su vida; hay una de su boda y otra de su esposo ya fallecido también, mi corazón aún dolido por la reciente pérdida del amigo (Luís Santiago) se estremece; salgo del pasillo, entro a la cocina y tropiezo con la nena de la chica del servicio, sonríe alegremente jugando con su pelota de un rosa brillante, sonríe y su sonrisa es como el sol esplendoroso de la mañana, cálido y animador; ¡Qué contraste!¡ Muerte y vida!¡ Luz y sombra! , risas y llanto… así es la vida; 2 horas después me encamino a un templo, preciso de un encuentro con Dios a solas, en la serenidad silenciosa y sacra que el lugar me ofrece, para meditar; sé que ÉL está en mi corazón y a mi lado, ¡Siempre lo ha estado! muchas veces el orgullo y la soberbia me han hecho ignorarlo; la juventud y el éxito muchas veces nos ciegan; pero cuando el tiempo pasa, y los amigos comienzan a irse y uno se va quedando solo, va siendo consiente también de que muchas cosas escapan de las manos; entonces es necesario creer en alguien más fuerte, más poderoso, más grande, y yo lo busco; después de ese encuentro con ÉL y conmigo misma salgo en paz; un viento frío barre el atrio de la iglesia y frente a mí un pajarillo de rojo pecho revolotea, recuerdo a mi madre que cuando niña me decía: «Todo va a estar bien, esos pájaros son de buena suerte», yo que pretendo no ser supersticiosa sonrío… quién sabe tal vez mi madre(q.e.p.d.) está diciéndome ¡Arriba ése ánimo! Sonrío, y me alejo para seguir mi rutina. Y como concluyo que al final, la muerte no es sino parte de la vida misma y un cambio del estado físico al espiritual, seleccioné una porción del libro «El Principito» de Antoine de Saint-Exupéry que les quiero compartir.
LAS ESTRELLAS...
—Por la noche mirarás las estrellas. La mía es demasiado pequeña para que te enseñe dónde se encuentra. Así es mejor, mi estrella será para ti, una de tantas estrellas. Entonces te gustará mirar todas las estrellas, todas serán tus amigas. Además te voy a dar un regalo…—¡Ah! Muchachito, cómo me gusta oír tu risa—Justamente mi regalo será ése…será como el agua… —¿Qué quieres decir?—Las estrellas no son la misma cosa para todos. Para los que viajan las estrellas son guías. Para otros no son más que pequeñas lucecitas. Para los sabios, las estrellas son problemas. Para mi hombre de negocios eran oro. Pero esas estrellas no dicen nada…Tú tendrás estrellas como nadie ha…— ¡Qué quieres decir?—Cuando por las noches, mires el cielo, sabrás que en una de aquéllas estrellas estaré yo, riendo, entonces será para ti como si todas las estrellas riesen.¡ Tú, tendrás estrellas que saben reír!—Y se rio otra vez.—Y cuando te hayas consolado(siempre se consuela uno), estarás contento de haberme conocido. Siempre serás mi amigo, y tendrás ganas de reír conmigo. Algunas veces abrirás tu ventana, por placer…Y tus amigos quedarán asombrados al verte reír mirando el cielo. Tú les dirás: «Sí, las estrellas me hacen reír siempre». Ellos te creerán loco y yo te habré jugado una mala pasada…Rió una vez más—Será como si en vez de estrellas, te hubiesen dado un montón de cascabelitos que saben reír…
Con Cariño para la familia de mi querido amigo Luís.

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