Ejemplar Número: 54

Oaxaca de Juárez, Oax.

Abril 2008

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

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El ejemplo de un Caballero Águila

Gerardo Castellanos

Cuahtli o Caballero Águila era un guerrero de élite; lo mejor del ejercito azteca; disciplinados, valientes, por supuesto, y sabios; entrenados para trabajar en equipo, sólo buscaban el engrandecimiento del Imperio, de su orden y de ellos mismos. Cuauhtémoc, el águila que desciende, el ultimo Tlatoani, enseña: «Luchando sin desmayo/ caí... ¡porque Dios quiso que cayera! / Mas caí como águila altanera: / viendo al sol, y apedreada por el rayo.»

!Oh! caballeros águilas, os traigo mis canciones. Si nos pidieran que definiéramos nuestra vida seguramente diríamos que es una suma de recuerdos que dejaron una marca, grande o pequeña, que llevas contigo para siempre.

Algunas veces deshojamos estos recuerdos como si se tratara de una flor y los compartimos con los amigos para expresarles nuestra amistad y los comunicamos a la familia para demostrarles nuestro amor.

El hombre se reúne en lugares sagrados con los seres queridos para cantar sus victorias o para rendir homenaje a la amistad o para postrarse y agradecer a Dios los favores recibidos. Todo esto fundido en un crisol forja un momento extraordinario.

Los momentos extraordinarios llegan cuando menos los esperas; lo único que debes hacer es estar en el lugar adecuado, en el momento oportuno y con las personas indicadas.

En esta ocasión, el lugar es una casa en el campo, en el valle de Tlacolula, en la que respiras paz, armonía y tranquilidad; sencilla, llena de luz y de flores; a veintidós kilómetros al oriente de la ciudad de Oaxaca rumbo al Istmo de Tehuantepec.

El domingo, 16 de enero de 2005, nos reunimos en la casa de Julián Vásquez, en Tlacochahuaya, compañeros y ex compañeros de Aeroméxico -Estación Oaxaca-, amigos y familiares para rendirle homenaje a Julián, el Caballero Águila.

Su casa es grande porque son muchos los que lo quieren y cuando los amigos se reúnen bajo el cielo de Oaxaca es un privilegio porque pueden cantar al amor, a la amistad y al trabajo.

Don Julián, el Supervisor de Operaciones en el Aeropuerto, será recordado siempre porque en Oaxaca forma parte de la historia de Aeroméxico y forma parte de la historia personal de cada uno de los que lo conocimos; hijo del viento, fue creciendo hasta convertirse en Caballero Águila y terminó siendo un maestro. Maestro de los que caminan al lado del discípulo orientando sus pasos, haciéndole notar los obstáculos para que no tropiece y le enseña a encender su propia luz.

Julián, el compañero, es un mayordomo en nuestras vidas; es una vida ejemplar; un esforzado sembrador. Logró que el trabajo fuera emocionante y lleno de satisfacciones. Hombre sencillo, hizo su vida sumando momentos importantes que permiten expresar: bendito sea el trabajo, bendita la mies y bendito el trabajador.

Julián, el amigo, nos educó, en la práctica, lo que es el amor por el trabajo, la constancia, el servicio y lo que se obtiene, en beneficio de todos, cuando se da todo.
Nació en Tlacolula de Matamoros en 1945. Ingresó a Aeroméxico en 1971 como Agente de Ventas y Reservaciones dónde se desempeñó durante seis años; Agente de Tráfico por cuatro años y posteriormente Oficial de Operaciones.

Por necesidades del servicio, cuenta, «he venido haciendo de todo: Agente de Ventas, Agente de Reservaciones, Agente de Express, Repartidor de Express, Agente de Tráfico y todo lo que conlleva la actividad de esta industria», para él todos los puestos han sido importantes.
«Aeroméxico me ha dado mucho, me ha dado conocimientos, me ha formado, me ha dado los recursos para poder sostener a mi familia y brindar a mis hijos una carrera; estoy satisfecho de lo que Aeroméxico me ha dado y orgulloso de pertenecer a esta empresa».

¿Cuál es su mayor nostalgia? «la mayor nostalgia que siento es por la gente que por alguna razón ya no está con nosotros, posteriormente cuando yo me retire, la nostalgia que voy a tener es dejar a mis compañeros».

¿Cuál es su mensaje? «Sean íntegros, tengan muy bien grabado el emblema de Aeroméxico en su pecho, en sus corazones; quieran a la empresa, entréguense a ella, hagan lo mejor posible porque salga adelante; es una gran empresa, vale la pena pertenecer a ella; sean leales con cada uno de sus compañeros de trabajo y con la empresa; nunca olviden que pertenecen al mismo equipo; jueguen siempre a ganar y ganaran todos. Agradezco la oportunidad que me ha dado; me ha dado mucho, me ha dado todo y me ha dado formación, me ha dado muchas satisfacciones.

«Me voy satisfecho con lo que hice, creo que a pesar de todo y a través del tiempo en que he estado laborando en esta compañía, recibí oportunidades que aproveché y pienso de alguna manera estar realizado. Me voy feliz, me voy contento; además de los amigos que hice, de los compañeros que he tenido, me llevo la satisfacción de haber trabajado con honradez; de haber entregado un equipo de trabajo honesto; me voy muy satisfecho de haber tenido a los amigos que tengo, mis compañeros de trabajo.

«Mi retiro obedece básicamente a dos cosas: una es mi salud y la otra es la necesidad de estar un poco más integrado con mi familia. Obviamente que tendré que hacer algo y estoy trabajando en ello; probablemente, si Dios me lo permite, quiero tener una posada en el pueblo dónde vivo: Tlacochahuaya; espero lograr mi objetivo.

«Les doy las gracias por haberme apoyado en el trabajo; aprendí mucho de ustedes. Sé que todos tienen el concepto de servicio. Tienen que ser responsables con el trabajo que les encomienden. Esta empresa vale la pena que la quieran.

«Una de las cuestiones que aprendí es que a los compañeros hay que quererlos, hay que ayudarlos a formarse, pero soy honesto, en el caso de ustedes, ustedes me ayudaron a formarse a ustedes mismos».

Los que nos reunimos hoy en la casa de Julián estamos aprendiendo a volar y nos llevamos en el pecho el fuego creador que recibimos de este Caballero Águila.

Agradecemos la hospitalidad de Julián, recordaremos siempre este momento extraordinario que la Maestra Belén Aldeco cerró con palabras de Amado Nervo, declamando visiblemente emocionada:

«Yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.»

 

 

.  En la Portada:
. Un buen recuerdo . Un sueño imposible . Mi amiga Dea ( Parte II )

Esta revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.