Cuando asumió el poder, el Ingeniero Víctor Bravo Ahuja, como gobernador del estado (1968-1970) su esposa, la doctora Gloría Ruíz de Bravo Ahuja, ya había asumido una gran responsabilidad con la educación del pueblo oaxaqueño, durante la campaña desarrollo con gran claridad sus propias ideas, muy particulares y novedosas, para un Estado caracterizado por la pobreza y la marginación, aislado por su propia geografía, pero siempre alerta a las proposiciones tendientes a su desarrollo y lo que la señora gloria había fraguado, no era único, pero si lo más propicio a eses desarrollo.
Vamos a colocar ese gran plan en el marco histórico que fue también un detonante para su realización. En (1963) el Lic. Rodolfo Brena Torres había implantado la Escuela de Mejoradoras del hogar Rural y estas riendas las puso en manos de una mujer inolvidable para el desarrollo de Oaxaca, la Profesora Mariela Morales quien manejo con relevancia y resultada halagadores y positivos el objetivo de este plantel con educación informal, pero con tendencias formativas al desarrollo del campo a través de las mujeres de sus comunidades.
Los medios de comunicación, que eran escasos, fuimos testigos de sus logros benéficos. Tal vez esta historia removió a Doña gloria Ruiz, investigadora en el ramo de la lingüística a fincar un panorama mayor, ambicioso, que incluía a los varones también, para preparar el plan que traía entre manos y el que, al ser nombrado su esposo secretario de Educación Pública, encontró el máximo apoyo para crear lo que llamo Instituto de Investigación e integración Social el Estado de Oaxaca.
En terrenos cedidos por el municipio de Nazareno Xoxo, una firma prestigiada culturalmente, en cabezada por el altruista Elías Suraski, construyo toda la infraestructura de ese instituto para albergar a los protagonistas de esa política educativa. Y entregaron unas rusticas pero cómodas y confortables instalaciones, donde empezó a creer la idea de su fundadora quien nombró, desde luego, administradora del instituto a la maestra Mariela, quien en nuestro nuevo proyectó, entregó su vida a la nueva Institución, tal como lo había hecho en su anterior cargo. Esta visionaria responsabilidad fue el primer pilar para el IIISEO.
Antes de instalarse en la sede de Nazareno Xoxo, provisionalmente funcionó con el edificio del Exconvento de los 7 Príncipes, que había sido la malograda escuela de artesanías y antes también se habían sido la malograda Escuela de Artesanías y antes también se habían reclutado a jóvenes, hombres y mujeres, en comunidades de las 7 regiones adonde llegaron como emisarios del proyecto, los promotores, entre los que ocupó un lugar predominante Gloria Larrumbe, buscando con los requisitos requeridos a los que serían alumnos de ese proyecto educativo que se adelantaba al cambio, varios años, dándoles la herramienta necesaria en el IIISEO.
Así se reunió el material adecuado para este experimental proyecto que ya en su desarrollo asombró a todos los países hermanos de Latinoamérica por su perfil educativo. Todos los integrantes debían hablar un idioma indígena. El Instituto recibió enseñanzas de distinguidos maestros del Estado de México como fue el caso del maestro Enrique Gómez, quien fungió como Director Académico por un tiempo. Los alumnos aparte de estudiar trabajando en las extensas hectáreas de tierras de que disponía el plantel; se integraba la práctica con la teoría del conocimiento.
Una de las fundamentales tareas de la Dra. Ruiz fue recoger el habla indígena en los idiomas y dialectos que en aquellos años tenían aún presencia en el territorio oaxaqueño. Viajó a Holanda para la compra de aparatos para tal fin.

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