Les saludo con el gusto de siempre amables lectores deseando se encuentren disfrutando de la vida y del amor; ese sentimiento maravilloso que mueve al mundo y que inspira, últimamente he visto a algunas de mis amigas, enamoradas y es sorprendente lo que el amor hace; los ojos se encienden cual estrellas, la sonrisa es radiante, la piel se rejuvenece es como si la persona enamorada se llenara de una luz interior que se puede ver a simple vista; como los árboles se revisten de un verde tierno nuevo, fresco, con las primeras lluvias así renace la fe y la esperanza en un corazón enamorado; me alegra tanto ver que la vida sigue en su interminable marcha de días y sucesos, porque como escribió el sabio Rey Salomón: « para todo hay un tiempo bajo el sol, un tiempo de amar, y un tiempo de reír, un tiempo de llorar y un tiempo de gemir, un tiempo de plantar y un tiempo de cosechar, un tiempo de hablar y un tiempo de callar « Sí para todo hay un tiempo; celebro que para mis amigas sea un tiempo de amar , tiempo de ilusiones, de sueños, tiempo de silencios profundos, de miradas cómplices, de ademanes cariñosos y hasta de ausencias que parecen demasiado largas pero en las que el amor puede hacerse más fuerte, tiempo de esperanzas, de alegrías y de todas esas cosas que acompañan un romance o un noviazgo como le quieran llamar; para mí es un tiempo de alegrarme con ellas y de felicitarlas así que les dedico un poema de uno de mis poetas favoritos.
ME GUSTA CUANDO CALLAS
Me gusta cuando callas porque estás como
Ausente
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran velado
Y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
Emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma.
Y te pareces a la palabra melancolía.
Me gusta cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
Claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gusta cuando callas porque estás como
Ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Pablo Neruda |
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