La primera partitura del danzón, presentada en 1877 por el músico cubano Miguel Ramón Demetrio Faílde y Pérez, su creador, mulato hijo de padre gallego y madre parda libre, fue duramente recibida por la burguesía blanca de la isla, que encontró la obra ‘bastarda y africanoide’ (Flores: 17). Las alturas de Simpson se llamó aquella partitura que Faílde después modificaría, presentado una segunda versión para 1879, que fue presentada en el Club de la Ciudad y ante la cual, tanto burgueses como la clase media quedaron maravillados. La diferencia entre una partitura y otra oscila, según Jesús Flores, en que la primera versión no fue más que un «seguimiento de la forma del ‘Danzón1 que se encontraba vigente antes de que Faílde lo innovara con su nueva forma musical», la nueva versión incluía variantes de la estructura de la contradanza cubana y la habanera.
A finales del siglo XIX era común que lo artísticamente aceptado en Yucatán tuviera en la capital mexicana buena acogida. El danzón no fue la excepción, salvo que por mecanismos más bien desviados, pues los peninsulares consideraron al nuevo baile como una variante culta de la habanera, y el danzón tuvo pronto un espacio entre las músicas por excelencia del Porfiriato, sin que se considerara la veta africana del danzón, característica esta que era denostada por la burguesía. Antonio Zedillo define esta primeraetapa del danzón, desde su nacimiento hasta 1913, a partir de dos elementos característicos: por un lado «el piano como vehículo de transmisión masiva y por el otro, [a partir de] las normas sociales que impedirán su proliferación abierta, reduciéndolo a lugares donde se pueda «relajar la moral y las buenas costumbres». (http://www.mexicodesconocido.com.mx/notas/6251-El-danzon-en-Mexico)
Una segunda etapa en la historia del danzón tiene que ver con la salida de éste de las lonjas y palacetes para entrar en los teatros, quintas y prostíbulos, lugares accesibles a todo el mundo y cuya finalidad era el divertimento. Asimismo, lo que a la primera etapa fue el piano en esta segunda etapa estuvo representado por la radio, e incluso puede afirmarse que el danzón ayudó al desarrollo de la industria discográfica de la época. A estas características cabe sumar la depresión económica causada por la posguerra que influyó económica y culturalmente en todos los países latinoamericanos. Para Jesús Flores la entrada del fox trot y el charleston a Latinoamérica, es una de las consecuencias más inmediatas de estos cambios radicales a nivel social. Estos bailes también se mezclaron con los ritmos anteriores –urbanos y vernáculos- dando lugar a interesantes combinaciones, presentes en canciones tan famosas como Mi querido capitán, marinero, Ya voló la paloma, soy virgencita, las cuatro milpas entre otras. Esta fusión también se dio al momento en que el danzón y el fox trot se encontraron en nuestro país.
El cronista mexicano Carlos Monsiváis ha bautizado al danzón ‘el vals de los pobres’, en este sentido, conviene poner atención en la importancia que este baile tuvo a nivel social desde que comenzó a difundirse. De esta forma, su popularidad se da gracias a varios factores, entre los que no son menos su coreografía sensual y elegante a la vez. En un sentido identitario, según Ángel Trejo, también es explicable esta popularidad pues el danzón, de esencia filibustero al fin, hecho con ritmos africanos, ingleses, franceses y caribeños tuvo buena aceptación en el temperamento mexicano formado con lo indígena, lo europeo y lo negro. Trejo le atribuye al danzón incluso una función pedagógica pues «el obrero, el campesino y los jóvenes marginados se vieron obligados a vestir, calzar y acicalarse para cumplir con la etiqueta urbana que les exigía su nuevo medio social.»

El gran auge de la música tropical trajo consigo la proliferación de cabarets. De esta época surge el característico «Hey, familia, el siguiente danzón va dedicado a…y los amigos que lo acompañan», para Salvador de la Torre –experto en comunicación humana- citado por Trejo, en este grito efusivo puede comprobarse el mensaje cordial del danzón. Este teórico afirma que el danzón dio un salto del cabaret, el lupanar y la pulquería hacia la comunidad y el barrio con lo que se convirtió en una especie de institución social, con su propia liturgia y lenguaje. A esta época corresponde uno de los momentos más significativos del danzón en México, ya que de estos años data la composición de las Nereidas obra del gran músico oaxaqueño Amador Pérez «Dimas» Torres, quien escribiera esta obra a petición del dueño del cabaret con el mismo nombre. Y desde 1932 este danzón se hizo ubicuo en todas las pistas de baile de la época, compitiendo en popularidad con el cubano Almendra de Valdéz. Flores incluso considera las Nereidas como el danzón que «deslindó una época, un estilo y particularmente una forma de baile de estilo mexicano y arrabalero por excelencia» (65). Asimismo, Flores critica fervientemente a aquellos que quieren convertir al danzón en algo «digno», carente de mácula, pues para Flores «lo sensual, lo erótico y lo lascivo son características propias» de la permanencia del danzón. Este razonamiento tiene la gran ventaja de recordar una de los elementos que más populares hicieron al danzón en sus orígenes y que no es otro que la oportunidad de poner juntos los cuerpos. La crítica de Flores se extiende a aquella tendencia por hacer del danzón un baile oficial, que sea desprendido de su banalidad y sentimiento popular, pues también vale recordar que el danzón es ante todo improvisación, espontaneidad e innovación de los bailadores.
La última etapa del danzón está vinculada a su renacimiento pues después de 1957 y a instancias del llamado «Regente de Hierro», licenciado Ernesto P. Uruchurtu. «Deben cerrarse los establecimientos a la una de la mañana para garantizar que la familia del obrero reciba su salario y que no se dilapide en centros de vicio el patrimonio familiar», tales fueron las palabras del por aquel
entonces regente de la ciudad de México. De los múltiples salones existentes, nos dice Zedillo, sólo quedaron tres: el California, los Ángeles y el Colonia, así como una pequeña camada de fieles seguidores que mantuvieron vivo el baile.
En la actualidad, festivales como el que se realiza en la ciudad de Oaxaca, durante el mes de junio, son encomiables pues intentan mantener viva una de las manifestaciones de baile más indiscutibles del pueblo mexicano durante el siglo XX. Es interesante notar asimismo de qué forma el danzón evoluciona y se mantiene con vida, precisamente ayer leí la nota que habla de un nuevo ritmo, llamado rapzón, mezcla de rap y danzón y cuya primera hechura obedece a un homenaje a Carlos Monsiváis.
1 Antes de la creación de Faílde existió en Cuba un baile formado por varias parejas provistas de arcos y ramos de flores. Era un baile de figuras y el compás se ajustaba al compás de la habanera.
Bibliografía / Bibliography
Flores y Escalante, Jesús (1994). Imágenes del danzón: iconografía del danzón en México. México: CONACULTA.
Trejo, Ángel (1992). Hey, familia, Danzón dedicado a…!. México: Plaza y Valdéz.
Zedillo, Castillo, Antonio. El danzón en México. http://www.mexicodesconocido.com.mx/notas/6251-El-danzon-en-Mexico(Footnotes)
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In 1877 the Cuban musician Miguel Ramón Faílde y Pérez introduced the first Danzón score, named Las Alturas de Simpson, to the Cuban bourgeoisie, which found the work in bad taste, ‘African and degenerated’. By 1879 Faílde presented a second version of that score in the Club de la Ciudad, this time not only the bourgeoisies but also the middle class of the island were thrilled. According to Jesús Flores, the difference between one score and the other rests on the fact that the first version was but a merely «extension of the Danzón’s 1 form, the name of a dance already existing in Cuba before Faílde modified it with its new musical form» the second version included changes from the structure of the habanera and contradanza cubana.»
It was a common agreement, by the end of XIX century, that the artistically accepted in Yucatán was well received in Mexico City. Danzón was not the exception, in spite of a wrong understanding, because the people from the peninsula considered the new dance only as a sophisticated variation of the habanera, they didn’t measured the fact that danzón had an enormous

influence from African music, a characteristic that Mexican bourgeoisie, as in Cuba, considered of poor taste. Two main particularities, according to Antonio Zedillo, had this first stage of danzón, since it was born until 1913, contradictory particularities in some respect: « the piano as a massive transmission vehicle, and social norms, which will hinder its free proliferation, and will confine it to places ‘where morality and good habits may relax’» (http://www.mexicodesconocido.com.mx/notas/6251-El-danzon-en-Mexico)
A second stage in danzon’s history occurred when it started its popularization thanks to its entrance into places made for having fun such as theathers and brothels. Moreover, radio was to this second stage what the piano had been for the first one, and with no doubt danzón helped to the development of the record companies of the time. It is essential to point out the economic depression caused by postwar which influenced not only economically but also culturally every Latin American country. Jesús Flores has point out that the entrance of rhythms such as fox trot and Charleston in Latinamerica meant a radical change in cultural terms. When these dances mixed with other rhythms –urban and vernacular- interesting combinations were born, nowadays present in popular songs like Mi querido capitán, marinero, Ya voló la paloma, soy virgencita, las cuatro milpas. This fusion also occurred when danzón and fox trot met in Mexico.
Carlos Monsivais, the Mexican writer, has called danzón ‘the waltz of the poor’. With this definition Monsivais stresses the social importance that danzón had since its very beginning. Danzón’s popularity lays in, among other things, its sensual and elegant choreography. Also on an identity level, following Angel Trejo, danzón’s popularity is understandable: because it was made out of English, African, French and Caribbean rhythms, and mixture means the quintessence of Mexican temperament formed with European, African and Indian textures. For Trejo, Danzón also had a pedagogic function «since the worker, the peasant and marginalizes young people in order to enter in the new social medium were forced to follow the etiquette so they could learn how to dress and how to speak to a lady in order to dance with her.»
When tropical music reached its peak it followed the proliferation of cabarets. From this time dates the tradition that before a danzón was going to be play, the showman used to dedicate it to someone present in the cabaret «Hey, familia, el siguiente danzón va dedicado a…y los amigos que lo acompañan». Salvador de la Torre –specialist in human communication- explains this kind of introduction under the argument that danzón had a friendly message. For the specialist, danzón made a qualitative step forward when it left the brothels, the cabarets and pulquerías, and entered in the neighborhoods and the community, it became a sore of a social institution, with its own language and liturgy. One of the most important moments in the history of danzón in México occurred at this epoch when the great Oaxaquean musician Amador Pérez «Dimas» Torres wrote Nereidas in 1932. Since that year this danzón was played almost at every cabaret and it was as popular as Almendra, the Cuban danzón composed by Valdéz. Even Flores considers Nereidas as the danzón that «marked an epoch, a style and particularly a Mexican unrefined dance style» (65). Flores, as well, criticizes those who try to «dignify» danzón, making of it a dance with no dirty, because for Flores «the sensual, erotic and lascivious are danzón’s own characteristics». It is important to mention that at its very beginning danzón was popular because it permitted body contact. The point of view of Flores criticizes the idea of making out of danzón some kind of a official dance, detached from its banality and popular emotions, because let’s not forget that danzón is improvisation, spontaneity, and innovation made by every dancer.
The last stage in danzón’s history is related to its reborn, because after 1957, the called «Iron Regent» –Licenciado Ernesto P. Uruchurtu- enunciated that «Every establishment must be closed by one o clock in order to guarantee the worker’s family to get its salary and also to impede money’s dilapidation in centers of vices», such words were said by the Regent of Mexico
city at those days. From all the dance floors it only remained three: El California, los Ángeles and el Colina, as well as a small and loyal litter who kept the dance alive.
Nowadays, festivals such as the one organized in Oaxaca in the month of June, are remarkable because they try to keep alive one of the dance manifestations more characteristics of México in the XX century. The born of a new rhythm called rapzón, a combination of rap and danzón, proves that danzón is still a living dance.
1 Before Faílde’s creation it already existed in Cuba a dance made with several couples using arcs and bouquets. It was a dance consisting in figures and the compass was the same as in the habanera. This dance was also called Danzón, because it was a very large one.

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