Ejemplar Número: 59

Oaxaca de Juárez, Oax.

Septiembre 2008

Bienvenidos a Oaxaca Profundo

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El gran Morelos

Rubén Vasconcelos

El 16 de septiembre del 2008, se conmemora el aniversario 198 del inicio de la revolución de Independencia Nacional. Fue, como todos los mexicanos lo sabemos, la madrugada de aquel 1810 cuando el Cura de Dolores don Miguel Hidalgo y Costilla, en el atrio del templo arenga a los presentes y los invita a incorporarse a la gran lucha...

El 16 de septiembre del 2008, se conmemora el aniversario 198, del inicio de la revolución de Independencia Nacional. Fue, como todos los mexicanos lo sabemos, la madrugada de aquel 1810 cuando el Cura de Dolores don Miguel Hidalgo y Costilla, en el atrio del templo arenga a los presentes y los invita a incorporarse a la gran lucha; muchos, por no decir todos, no lo dudaron ni por un instante y con lo que tuvieron a la mano se lanzaron en pos de la Libertad y la Independencia del yugo español.

Hidalgo y los suyos sufrieron muchas cosas, triunfos y derrotas; pero lo más trascendente fue la Proclamación de la Abolición de la Esclavitud, hecha por éste cura valeroso; él sabía cual iba a ser su destino como la de todos los que lo siguieron y tarde o temprano eso llegaría, pero no importaba, lo importante era lograr el gran propósito y a medida que pasa el tiempo, más y más se iban sumando, como el cura don José Morelos y Pavón, quien se entrevista con él pero don Miguel Hidalgo le dice, que no es su lado en donde lo necesita sino en el sur, así Morelos sin más, emprende su gran tarea, va a Chilpancingo y Acapulco, y es sitiado en Cuautla, por las fuerzas del Virrey, y a punto estuvo de ser derrotado, pero gracias a la bizarría de sus soldados logra romper el cerco y seguir adelante.

Sabe por el Indio de Nuyoo, que Valerio Trujado a quien había encargado incursionara en la Mixteca, se encuentra sitiado en Huajuapan, decide y en su auxilio y sumando fuerza e ingenio logran romper el sitio a pesar de que se enfrentaban a Bernardino de Bonavia, José María Régules, y Caldelas, avezados militares del régimen español y quienes hicieron todo lo necesario por acabar con las fuerzas insurgentes, pues sabían que éstas llevaban más de cuarenta días sin poder abastecerse de lo más indispensable para vivir y menos para hacer frente a sus enemigos en el campo militar.

Fue en Tehuacan en donde José María Morelos y Pavón, decide venir a la ciudad de Oaxaca. Ésta era una de las más importantes de la Nueva España, competía con Puebla, Valladolid (Morelia), Guanajuato, San Luis Potosí, poseía monumentales edificios religiosos como Santo Domingo, la Soledad, la Compañía, conventos, y casas señoriales que construyeron los españoles adinerados, dueños de tierras, minas, y el comercio, y con la mano de obra del pobre peón, que entregaba su trabajo a cambio de unos cuantos pesos si bien le iba.

Los españoles ricos, se dedicaban sobre todo al cultivo y comercio de la grana cochinilla, que dio muchos pero muchos recursos sobre todo durante el siglo XVIII, también a la agricultura y a la ganadería, e igualmente importante era la minería; había fundos mineros en la Sierra, en Magdalena Teitipac, en Chichicapam, en la Mixteca, y en todos ellos la mano del nativo era factor fundamental.
Cuentan los historiadores que Morelos llegó a Etla el 24 de noviembre de 1812, y allí afinó la estrategia que seguiría en la toma de Oaxaca. Al día siguiente arribó a Vigera y en éste lugar José María Régules les hizo frente, pero la furia con la que fue atacado por Eugenio Montaño y el Capitán Larios, provocó se retirara del campo de batalla.

Morelos llega a las puertas de la ciudad a eso de las once de la mañana y se inicia el ataque; Eugenio Montaño y el Capitán Larios, pasan por el cerro de «La Soledad», y se dirigen a los «Arquitos de Xochimilco», en donde destruyen una parte del acueducto que traía agua a los habitantes de la ciudad, para luego apostarse en el «Puente de Lara» hoy, esquina del Bulevar «Eduardo Vasconcelos» y la «Avenida Independencia», para evitar se escaparan los soldados realistas hacia Tehuantepec; a don Hermenegildo Galeana se le encomienda la toma de Santo Domingo; Matamoros y Manuel Mier y Terán, entra por lo que ahora es la calle de «División Oriente», y se dirige al cerro de «La Soledad», en donde se encontraba un numeroso grupo de soldados realistas, pero con el apoyo de la artillería de don Manuel Mier y Terán, los dispersa rápidamente; los Bravo, se posesionaron de San Francisco, y Guadalupe Victoria, se apoderó de Guadalupe.

Todos tenían órdenes de que al concluir la toma de los sitios asignados se concentraran en el Carmen Alto, porque ahí estaban el mayor de los españoles defensores de la ciudad; a eso de las 13 horas, el triunfo era total; José María Morelos y Pavón, se hospeda en la casa de don Simeón Gutiérrez y Villegas, contra esquina del «Museo del Palacio», en donde está el restaurante «El Vasco» y desde ahí empezó a tomar las diligencias que exigía la situación prevaleciente.

Todo aquello que logró obtener con motivo de la ocupación de la ciudad, ordenó se concentrara en la Tesorería y Aduna del Estado, ubicada en la esquina de «20 de Noviembre» y la «Avenida Hidalgo»; a los heridos se les canalizó a los hospitales de los Betlemitas, en el ahora ex convento de Guadalupe, al de los Juaninos, o sea, a San Juan de Dios, y al Hospital de San Cosme y San Damián, que ocupaba la casa en donde funciona la Secretaría de Salubridad en la calle de J. P. García. A los muertos, los enterraron en el panteón de la Catedral, en el de San Juan de Dios, y en el de la Coronación, que estaba a unas dos cuadras abajo de San Juan de Dios, sobre la calle de «20 de Noviembre y a los presos los recluyó en la cárcel que estaba en lo que ahora es el Museo del Palacio y en la de «Las recogidas», ubicada en donde actualmente se encuentra «El Imparcial».
Los militares realistas defensores de la ciudad fueron aprehendidos y fusilados el 2 de diciembre de 1812: José María Regules y Bernardino de Bonavía, en las canteras de Ixcotel, en el mismo lugar en donde habían sido colgados José María Armenta y Miguel López. Francisco Sarabia, Nicolás Aristi, Francisco Suriasti, José Muñozcano, y Francisco Monterrubio, fueron fusilados en enero de 1813, en la Plaza de San Juan, a un lado del ex convento de «La Compañía»en donde fueron fusilados Miguel Tinoco y José Catarino Palacios.

José María Morelos quería ordenar la plaza recién tomada, y por eso luchaba incansablemente, se concentró en la organización; pues afirmaba que si no se tenía un cuerpo central, el cual fuese responsable de todas las acciones, y se planearan nuevas, mediante un orden, no podría lograr ningún resultado. Por ello, empezó a tomar algunas decisiones de carácter político, por ejemplo: El Cabildo Eclesiástico reunido en la Catedral juró ante su Presidente don Antonio Ibáñez de Corbera, ajustarse a las normas que dictara la Junta Nacional instalada en Chilpancingo en agosto de 1811, por los revolucionarios. El Alférez Real don José Mariano Magro, que vivía en el edificio que actualmente ocupa la Facultad de Arquitectura «5 de Mayo», visitó a José María Morelos y Pavón, para lo mismo y después se presentó en el centro de la ciudad para dar a conocer esta decisión ante el pueblo, acto al que lo acompañaron don Hermenegildo Galeana y don Mariano Matamoros, en calidad de padrinos.

Pero lo más trascendente fue que instaló el primer Ayuntamiento, que encabezó don Manuel Nicolás Bustamente, sumándose a su cuerpo edilicio, personalidades de la ciudad como Miguel Iturribarría, Antonio Mantecón, José Ignacio Morales, que llegó a ser Gobernador del Estado, y promotor de la Ley de Educación que impulsó la creación del Instituto de Ciencias y Artes del Estado.

A Morelos no le interesaba el poder, a Morelos le interesaba llegar a crear leyes que dieren contenido al movimiento de Independencia Nacional, y a eso se entregó; desde Oaxaca, convocó a que cada región nombrara un representante al Congreso de Chilpancingo que se instalaría el 14 de septiembre de 1813, para que lo que éste Congreso dispusiera fuera la voluntad ciudadana; el centro de poder, y el hilo conductor en la búsqueda de nuestros ideales, y así fue, ese día se reunieron los representantes de las distintas regiones; por Oaxaca fue nombrado José María Murguía y Galardi y por el Distrito Federal, un oaxaqueño, don Carlos María de Bustamante, pero hubo personalidades como don Andrés Quintana Roo, José María Liceaga, José María Cos, que prestigiaron con su inteligencia y valor a éste Congreso, en donde José Morelos y Pavón, presentó un documento orgullo para de todos los Mexicanos, sus Sentimientos de la Nación.

Así, se declara la separación total y definitiva del pueblo mexicano de la férula de la corona española; la Soberanía Nacional, a partir de entonces, seríamos libres de elegir a nuestros representantes, darnos nuestras propias leyes, crear y reformar nuestras instituciones conforme a nuestros deseos y aspiraciones; habría tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, en fin, se sientan las bases del México contemporáneo. Es más, el 6 de noviembre de 1813, se expide la Declaratoria de la Independencia Nacional.

 

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Esta revista circula en Agencias de Viajes del D.F., Guadalajara, Monterrey y Puebla.